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		<title>Después del temblor</title>
		<description>Comments for Después del temblor</description>
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			<title>En conexiÃ³n</title>
			<link>http://www.relectura.org/cms/index.php?option=com_content&quot;&amp;amp;&quot;task=view&quot;&amp;amp;&quot;id=653&quot;&amp;amp;&quot;Itemid=73#pc_1387</link>
			<description>Hola Luis: no creo que esperes que escriba que tÃº artÃ­culo anterior estÃ¡ bien escrito. No quiero ni pensarlo, ni escribirlo y mucho menos decirlo. Simplemente, me causa una tremenda pena el hecho de que TENGAS RAZÃ“N, DE QUE ALGUIEN TENGA QUE HACER ESTA ESPECIE DE LLAMADO DE AUXILIO. Hoy mismo, he pasado un dÃ­a de mucha soledad, por ello encendÃ­ el televisor: fue GlobovisiÃ³n, un poco para escuchar quÃ© noticias habÃ­a. Y es literal cuando digo para escuchar pues me dedicaba a realizar algunas tareas pendientes en casa, aprovechando estos dÃ­as de asueto donde mis hijos la pasan fuera de Caracas (tengo tres hermosos hijos: dos de ellos de apenas 12 y 5 aÃ±os). Sin embargo, por momentos me resultaba imperativo pararme frente al televisor. Intentaba descifrar la &quot;verdad&quot; de ciertas noticias, moviÃ©ndome entre el cansancio, la incredulidad, la servidumbre de muchos diputados de la Asamblea Nacional. la menciÃ³n de los comisarios y policÃ­as setenciados  practicamente a &quot;cadena perpetua&quot; con &quot;pruebas&quot; muy cuestionables. Me debatÃ­a entre las preguntas de cÃ³mo salir de lo que parece una pesadilla no sÃ³lo polÃ­tica sino que nos ha salpicado hasta lo profundo de nuestro ser (al menos para mÃ­ ha sido asÃ­), de quÃ© servÃ­a la inteligencia y el conocimiento; me preguntaba, a su vez, quÃ© hacÃ­a tanta gente en la Isla de Margarita o en otras partes del territorio nacional o hasta fuera del paÃ­s cuando el mismo se nos estÃ¡ cayendo a pedazos. 

Esta maÃ±ana me levantÃ© muy temprano. QuerÃ­a dedicarme un rato a darle forma a un cuento que escribÃ­a para mi hija menor, basado en la torpeza de discriminar a alguien por su color de piel. Luego, algo me desviÃ³ de este objetivo y vino todo lo que te cuento en el primer pÃ¡rrafo, posterior a lo cual decidÃ­ ir a dar una vuelta. RegresÃ© y recordÃ© tÃº programa de radio. OÃ­, muy por encimita, algo de lo que decÃ­an acerca de los minicuentos pero, definitivamente no estaba de Ã¡nimo. Enciendo la computadora para &quot;ver que hay&quot; y zas, me topo con tÃº artÃ­culo, con el Yo acuso de Zola y las Cartas de Camus. Exclamar &quot;Â¡Por Dios!&quot;, es lo que me queda en este instante. L.</description>
			<pubDate>Tue, 07 Apr 2009 23:28:00 +0100</pubDate>
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