Autores
Lista de Autores
Campos, Leo Campos, Leo
Los paralelos. Amauta Editorial. Sao Paulo, Brasil. 2006. (Antología de narrativa joven hispanoamericana). El pulso y el alma de la crónica en Venezuela. Fundación Biggot. 2007 (Compilado de crónicas periodísticas). Comboio com asas. Edicarte. Funchal, Portugal. 2008 (Antología de cuentos). Sexo en mi pueblo. Ediciones Puntocero. 2009 (Novela).

Obra publicada

Fotografía de Lisbeth Salas
Leo Felipe Campos nació en San Félix, un pueblo feo y caluroso del sur de Venezuela. A los cuatro años ya se destacaba jugando fútbol y a los siete aprendió a bailar calipso. No era el rey del ritmo, pero tampoco lo hacía tan mal. En su adolescencia fue amenazado por el novio de una mulata y decidió esconderse en Caracas, donde estudió la carrera más fácil del mundo, según él: Comunicación Social. Gracias a sus estudios dejó el fútbol y leyó algunos poemas. Trabajó en teatro como actor, en cine como asistente de dirección y en televisión como periodista deportivo. También fundó dos revistas: plátanoverde y 2021 Pura Ficción. Tenía apenas 23 años, al principio, por eso le salieron tan mal. Actualmente es columnista de la revista Exceso y del portal codigodevenezuela.com. Campos colabora con distintas publicaciones de su país: Complot, Contrabando, Marcapasos y Ojo Cultura Universitaria. Su oficio como narrador y periodista lo ha llevado a realizar trabajos especiales en Colombia, Brasil, Argentina, Italia y España. Ha publicado cuentos y crónicas en antologías de editoriales nacionales y extranjeras. Su primera novela es autobiográfica, se llama Sexo en mi pueblo.
Sobre la literatura
Aprender a leer es irreversible, una verdad fulminante y sin discusión, más grave que la tos, el insomnio, las anfetaminas y el mal sexo. Gracias a eso conozco algunas historias. Por ejemplo, lo que pasa con las personas que escriben: se descalzan, prenden una fiesta y confunden rencor con recuerdo. O venden trampas para osos en cuadernos rosas y se disparan en la boca. Todo por la pasión y cierta incontinencia. Un libro se hace de dolor y desamparo. Y de insomnio y gracia. Hay personas que creen que un libro se hace de historias y otras que piensan que un libro se hace de sonrisas. A esas personas les digo: no sean ingenuos, esos libros no se hacen porque esos libros no existen. Hay palabras para hacer libros, pero nadie las consigue. Se perdieron entre los puños de los escritores pegadores.
Tengo un amigo que divide a los escritores en tres: fajadores, estilistas y pegadores. Así, un estilista es J.M. Coetzee. Un fajador es Henry Miller. Un pegador es Kafka. Un estilista puede ser Juan Carlos Onetti, aunque liquide sus peleas en los primeros rounds. Y un fajador puede ser Alfred Jarry. Un pegador, en cambio, es total. Un pegador es Borges, un pegador es Dostoievski, un pegador es William Shakespeare, dice mi amigo, que conoce poco de boxeo y mucho de libros. Un estilista es, o puede ser, o pudo haber sido, William B. Yeats. Un fajador: Osvaldo Soriano. Un pegador: Juan Rulfo. Juan Rulfo es Rocky Marciano. No, Juan Rulfo es mejor que Rocky Marciano.
¿Y quién es, entonces, Edgar Allan Poe? ¿Qué tipo de oscuro y perfecto boxeador sería? Es único, me responde mi amigo. Raymond Carver y Antón Chejov también son únicos, le digo. Cada uno es el mandarriazo de Roberto Durán directo a la mandíbula. Son las manos de piedra alzándose en señal de victoria. Dylan Thomas es un fajador, Malcolm Lowry es un fajador, Charles Bukowsky es un fajador, todos tienen el cerebro abollado y pierden antes de empezar a pelear, pero combaten como animales, ellos son el espectáculo. Y sigue: si Luigi Pirandello fue el Nino Benvenutti de la creación literaria en su país (ganó 82, empató 1, perdió 7), Julio Cortázar podría ser una especie de Carlos Monzón en el suyo, o viceversa.
¿Yasunari Kawabata? Le pregunto de repente, como para sacarlo de sí. Él piensa y hace un ademán con el dedo, se frota las manos. Tamborilea y me señala. Es un estilista, me dice, un estilista sensacional. No sé, le respondo, nunca vi una pelea suya. ¿Qué más? ¿Qué me dices de los boxeadores de ahora? David Foster Wallace es un fajador comprometido, asegura, no hay boxeadores como él, capaces de morir haciendo sombra. Mario Bellatin y Alejandro Zambra son las actuales promesas del boxeo estilístico en Latinoamérica. Marchan invictos. Villoro es un buen fajador con un súper equipo de relacionistas públicos y Bolaño un pegador al que arrolló un auto.
Como ves, sigue mi amigo, los pegadores nunca sobran, ellos aparecen de tanto en tanto para mantener vivo el deporte ¿Y quién es Mohamed Alí?
Lo interrumpo para ver si ya antes ha ensayado esta conversación, o al menos esta respuesta. Cervantes y esta vez me responde sin titubear era tan bueno que peleaba con una sola mano.
El extraño Top Ten de mis lecturas
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Zama / Antonio Di Benedetto
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Antígona / Sófocles
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Operación masacre / Rodolfo Walsh
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Cartas a un joven poeta / Rainer M. Rilke
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Los detectives salvajes / Roberto Bolaño
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Seis personajes en busca de autor / Luigi Pirandello
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El extranjero / Albert Camus
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Trópico de cáncer / Henry Miller
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El Astillero / Juan Carlos Onetti
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¿Quién le teme a Virginia Wolf? / Edward Albee
| comentarios (2) >> |
escrito por Claudita, diciembre 24, 2009
Cómo me gusta este muchacho
escrito por alexandra, febrero 03, 2010
hola che como andas che no me contestaste lo q te mande en el pc dale q tepasaba che loca
me pàrese q te desian nena loca q te mobes para todao lado che jajaja
:-
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