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A Daína Chaviano Daína Chaviano: Un país es como una pintura. De lejos se distingue mejor.
Por Geyser López

porque escribir es de humanos
La ciudad de Miami cerraba el año 2006, entre otras cosas, con su habitual Feria Internacional del Libro que se celebraba en una de las instalaciones del Miami Dade College. En el evento, los diletantes pudimos darnos cita con numerosos escritores, tanto anglosajones como iberoamericanos. Dentro del pabellón cervantino quiero resaltar a Daniel Alarcón, Gioconda Belli, Jorge Edwards, Sergio Ramírez y Daína Chaviano, esta última presentando su novela: La isla de los amores infinitos
Se ha dicho tanto de Daína y su obra: Es considerada la autora más vendida en la historia de su país, Cuba, en el marco de la fantasía y la ciencia ficción. A su vez, hermanada a la española Elia Barceló y a la argentina Angélica Gorodischer, forma parte de la crème de la crème hispanoamericana del género fantástico contemporáneo. Pero no digo nada nuevo, todo esto ya ha sido expuesto en los abundantes blogs que tratan sobre la obra y la vida de la escritora, y que en su página web se profundizan: www.dainachaviano.com. Sin embargo, queda quizás ahondar en el carácter consuetudinario, por ejemplo, cómo fueron sus inicios, qué tipo de lectura prefería, y otras relacionadas a los aspectos más generales de su tiempo, y que por falta de interés o espacio no se han abordado en otras iniciativas y que tampoco pretendo cristalizar en esta modesta colaboración. No. Lo que me interesa de Daína se asemeja un poco a la ejecución de sutiles calistenias que me permitan, acaso, indagar sobre la primera juventud y su lado más humano, que han servido indudablemente de hornacina en su obra posterior.
Aquella noche de auditorio, repleta de entusiastas y amigos, Daína Chaviano leía algunos fragmentos de su obra, hoy consolidada y traducida a varias lenguas y que, acompañada de la poderosa vocal de Albita, a todos hechizaba, y a mí particularmente me hacía daño porque me obligaba a divorciarme del muchacho que era. Hoy advierto, acaso porque los años me han servido de distancia para entenderlo, que dicha entelequia fue producto ineluctable de su presencia. Daína tiene la belleza jurásica de esas mujeres que abundan en la Biblia. Peor. La fuerza que irradia su figura es totalmente literal. Sólo basta entrar en su página y descubrir que en su mirada se exilia la tradición de las mujeres escandinavas, la mitología celta, y el oficio de aquellas que saben mirar
¿A qué edad entendió que su destino era literario?
Comencé a escribir cuentos alrededor de los siete u ocho años, pero nunca pensé que sería escritora. Escribía para mí, por necesidad personal. Necesitaba dar salida a todos aquellos mundos y personajes que revoloteaban en mi cabeza. Solo supe que sería escritora cuando me gané mi primer premio literario.
¿Cómo llegó a la publicación de Los mundos que amo (1980)?
Comenzaba mi carrera universitaria cuando mi madre me mostró una convocatoria que había salido en un periódico, anunciando un concurso para autores que jamás hubieran publicado nada y que escribieran ciencia ficción. Era la primera vez que en Cuba se convocaba a un concurso semejante. Mi madre me animó a reunir varios de mis cuentos que caían dentro de esa categoría, porque era lo que escribía desde que era niña, además de los cuentos de hadas. A decir verdad no tenía ninguna esperanza de ganar nada, pero mi madre me dijo que, ya que estaban escritos, no perdía nada con enviarlos. Reuní varios cuentos bajo el título de Los mundos que amo, que era el nombre del último relato que incluí. Cuando me llamaron para anunciarme que mi libro había obtenido el premio, no lo podía creer. Su publicación me impulsó a seguir escribiendo. Tal vez si no hubiera sido por mi madre y aquel premio, jamás me habría hecho escritora.
En esencia, ¿La Daína de Los Mundos ya tenía pensado La isla de los amores infinitos (2006)?
No. Las experiencias y los accidentes de la existencia han producido muchos cambios en mi manera de ver el mundo. Definitivamente, si no me hubieran ocurrido ciertas cosas en la vida, o si me hubiesen sucedido otras diferentes, mis caminos literarios habrían sido otros. Sin embargo, aún conservo mi conexión con la fantasía y mi manera particular de ver las cosas. La imaginación y la intuición son mis lenguajes genéticos. Siempre he visto el mundo a través del prisma de la fantasía.
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¿Qué motiva a un cubano a quedarse en el país?
Supongo que estos pueden ser muy variados: el amor a su familia, la imposibilidad de salir por una vía segura, negarse a vivir en otro sitio que no sea su propio país, o simplemente el deseo de no querer irse Puede haber tantas razones como personas viven en la isla. Habría que preguntarles a quienes aún están allí.
¿El exilio tuvo influencia en sus obras posteriores?
Un personaje de mi novela La isla de los amores infinitos tiene la respuesta a esa pregunta: Un país es como una pintura. De lejos se distingue mejor. Yo no hubiera escrito las novelas de la serie La Habana oculta si no hubiera salido de la isla. O al menos, las hubiera escrito de manera muy diferente. Todo lo que he vivido desde entonces, especialmente el acceso a la información e incluso la lejanía geográfica, han sido elementos esenciales que han influido en lo que he escrito en los últimos años.
¿Cuál fue su primera impresión de Moscú?
Me pareció inmensa en sus espacios, calles y plazas. También me fascinaron sus museos, especialmente las exposiciones de artes plásticas. Es una ciudad muy intensa, como todo en Rusia.
¿Considera que Miami es la Cuba soñada?
La Cuba soñada no existe. Es simplemente un fantasma que muchos anhelamos y que se vuelve cada vez más inaprensible.
¿Debe un artista militar en alguna religión o en algún partido político, y reflejarlo en su obra?
Hay artistas cuyos credos religiosos o políticos forman parte de sus obras. Las creencias pueden impregnar o moldear lo que se crea. Incluso sospecho que los no-credos y las no-militancias políticas o religiosas también pueden aparecer de algún modo reflejados en el arte. Pero no me parece que sea imprescindible que los artistas deban militar en algo. Y si lo hacen, tampoco están obligados a reflejarlo en sus creaciones. Por principio, detesto las militancias de cualquier tipo porque éstas suelen crear fronteras y regulaciones, dictando lo que se debe o no se debe hacer o pensar. Todo lo que limita el espíritu, si parte de fuerzas externas a él, también limita la creación y el libre albedrío.
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Tengo entendido que sus libros se editan en varios idiomas. Hablando específicamente del mercado americano y latino, ¿considera que uno de los dos muestra mayor disposición para leer el tipo de ficción que maneja en su literatura? ¿Es posible crear un Harry Potter latino?
No creo que exista un prototipo de público en ciertas regiones para cierto tipo de literatura. El éxito que ha tenido en todo el planeta el libro que mencionas es una prueba de ello. Si existieran limitaciones se debe a las propias editoriales, que suelen pensar que un autor inglés o norteamericano está mejor equipado para escribir una obra de fantasía que un escritor latinoamericano o español. Si alguien tiene prejuicios al respecto son las editoriales, no el público lector. Las editoriales suelen pensar que saben lo que el público quiere o no quiere, y en más de una ocasión se han equivocado.
Describa brevemente cómo era un martes mientras escribía Fábulas de una abuela extraterrestre (2003)
Desayunaba con rapidez y, sin hablar con nadie, me sentaba de inmediato ante la máquina de escribir. No dejaba de trabajar hasta completar entre diez y quince páginas en una jornada de 6 a 8 horas. Después dedicaba el resto del tiempo a leer o a ver amigos.
A su juicio, ¿qué debe evitar una buena novela de ciencia ficción?
Diría que hay que evitar los clichés temáticos del género ―esos que hacen que el lector que no conoce el género piense que eso es ciencia ficción― y también el lenguaje cargado de tecnicismos baratos que sólo demuestran que el autor no sabe de qué está hablando.
Para finalizar...
¿Un escritor imprescindible?
Shakespeare.
¿Cual considera que es su retrato musical?
Varía con el paso de los años.
¿Una película?
El señor de los anillos.
¿El peor defecto?
La inseguridad.
¿Qué nos quita la literatura?
Tiempo para vivir.
¿Qué libro merece ser releído?
Hay tantos Crónicas marcianas, de Ray Bradbury; todas las obras de William Shakespeare; La tía Julia y el escribidor, de Mario Vargas Llosa; la trilogía de Mary Stewart sobre el mago Merlín (La cueva de cristal, Las colinas huecas, El último encantamiento); las novelas El unicornio y Bomarzo, de Manuel Mujica Lainez; El esclavo de Atila (que en Cuba se publicó como Atila, el azote de Dios), del húngaro Géza Gárdonyi; Un paseo por la casa, del ruso Ilyn M. (seudónimo de Ilya Marshak), que no es novela sino una especie de historia de objetos que hay en nuestras casas a los que nunca prestamos atención: un librito encantador que ya no existe en ningún catálogo. Y no puedo dejar de mencionar a los grandes cuentistas: Guy de Maupassant, Saki, Somerset Maugham, Graham Greene, Lord Dunsany, O. Henry, Catherine A. Porter, William Saroyan Algo que no acabo de entender es por qué las editoriales apenas sacan colecciones de cuentos, que parecen haberse evaporado de los estantes y de los catálogos. Es muy difícil conseguir cuentos de autores contemporáneos o antiguos. Uno de mis sueños, si pudiera ser editora, sería hacer selecciones de los mejores cuentistas de antaño. Uno vuelve a leer esos relatos y son verdaderas joyas. Pero parece que el mundo editorial los ha olvidado. Logré rescatar de mi biblioteca en Cuba unas selecciones maravillosas que se hicieron en los años 60: Cuentos ingleses, Cuentos fantásticos, Cuentos norteamericanos, Cuentos de horror y misterio Todos son volúmenes de más de 400 páginas y no me canso de releerlos. Son auténticos tesoros perdidos.
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Daína Chaviano nació en La Habana (Cuba) y se licenció en Lengua y Literatura Inglesa en la Universidad de La Habana. En 1979 recibió el Premio David de Ciencia Ficción por Los mundos que amo, una colección de cuentos escritos entre los 15 y los 19 años. Este libro fue adaptado a la radio y tuvo una versión en fotonovela que vendió 200.000 ejemplares en menos de dos meses, lo cual inició el reconocimiento masivo de la ciencia ficción en Cuba. En 1982, la autora fundó el primer taller literario de ciencia ficción de América Latina. Más tarde, trabajó como guionista de programas televisivos para niños, jóvenes y adultos. Fue presentadora de televisión y de radio. También participó como actriz en algunas películas de cine independiente. Mientras vivió en Cuba publicó varias obras de ciencia ficción y fantasía. Entre sus títulos se encuentran Amoroso planeta (cuentos, 1983), Historias de hadas para adultos (noveletas, 1986), Fábulas de una abuela extraterrestre (novela, 1988), La anunciación (guión de cine, 1990) y El abrevadero de los dinosaurios (cuentos, 1990). En mayo de 1991, Chaviano se estableció en Miami (Estados Unidos). Fuera de Cuba ha publicado Confesiones eróticas y otros hechizos (poemas), País de dragones (cuentos) y el ciclo de novelas «La Habana oculta», compuesto por El hombre, la hembra y el hambre, Casa de juegos, Gata encerrada y La isla de los amores infinitos, publicada en 25 idiomas y que se ha convertido en la novela cubana más traducida de todos los tiempos.
Daína Chaviano ha recibido numerosos galardones y reconocimientos internacionales: Premio Anna Seghers (Academia de Artes de Berlín, Alemania, 1990) por Fábulas de una abuela extraterrestre; Premio Azorín de Novela (España, 1998) por El hombre, la hembra y el hambre; Premio Internacional de Fantasía Goliardos (México, 2003); Invitada de Honor a la 25° Congreso Internacional del Arte Fantástico (Fort Lauderdale, USA, 2004); y Medalla de Oro al Mejor Libro en Lengua Española (Florida Book Awards 2006, USA) por La isla de los amores infinitos.
| comentarios (5) >> |
escrito por josé manuel poveda, diciembre 19, 2009
Buena, muy buena entrevista. No se va por las ramas.
Coincido con Daína en su queja sobre las editoriales que apenas sacan colecciones de cuentos. Tal parece que últimamente hay como una conspiración contra este género literario con tal de favorecer la novela. Hay saturación en el mercado de novelas y más novelas, y sin embargo resulta difícil que un escritor de relatos encuentre salida editorial a su talento, a no ser que haya publicado una novela con éxito anteriormente. Y también resulta difícil encontrar libros de relatos clásicos como, por ejemplo, Siete cuentos góticos, de Isak Dinensen o los Apocrifos de Karel Capek.
Interesante la pregunta sobre si la Daína de Los mundos...ya tenía pensado escribir La isla de los amores infinitos. Y reveladora la respuesta. Desde luego, la Daina de aquella etapa, y la de ahora me parecen dos personas distintas aunque el fondo sigue siendo, como ella misma dice, la misma escritora imaginativa e intuitiva de siempre.
También es una verdad como un templo eso que ha dicho: "La Cuba soñada no existe." Los cubanos siempre vivimos obsesionados por una Cuba diseñada por estrategas de café, ya sea en la isla o en Miami, que nada tiene que ver con la Cuba real, una Cuba que necesitará muchisimos años para recuperarse de 50 años perdidos.
escrito por Yoandy Cabrera, diciembre 20, 2009
Las respuestas de Daína son muy buenas, y me hacen sentir muy bien, es una pena que el propósito de indagar en "cómo fueron sus inicios, qué tipo de lectura prefería" (preguntas a las que, por cierto, ya Daína ha respondido alguna vez, incluso dentro de sus propias obras) se desvirtúen en la entrevista y se enfatice en preguntas de carácter político que, en el caso de ¿Qué motiva a un cubano quedarse en la isla? es un salto abrupto e incoherente en la línea de la entrevista. Por suerte, las respuestas de Daína otorgan la coherencia que falta a las interrogantes. Esta mujer soñadora quiere fundar desde la palabra una isla imposible, porque sabe que "La Cuba soñada no existe. Es simplemente un fantasma que muchos anhelamos y que se vuelve cada vez más inaprensible." Ojalá algún estudioso decida pronto hacer un análisis de la poética o ideas sobre la literatura que se desprende de sus obras. Nos podríamos sorprender por los hallazgos.
escrito por Yoandy Cabrera, diciembre 20, 2009
Por cierto, Daína, nunca tuve en mis manos elejemplar del libro Los mundos que amo ganador del David y no tengo noticias de los títulos de los otros cuentos que conformaban el volumen ganador. Si me pudieras decir el título de los demás relatos te lo agradeceré. Hablas de selección y de antología de cuentos, además de las que mencionas recuerdo la que hiciste de autores de ciencia ficción y fue publicada en Cuba donde las notas sobre los autores y la traducción de muchos de los cuentos eran tuyas.
escrito por Zoila Clark, diciembre 20, 2009
La ficcionalización de la experiencia vivida por Daína Chaviano nos acerca más al mundo real. Las ciencias exactas se pierden en los detalles de datos y necesitan de la literatura para entender la intrahistoria. Por ejemplo, las historias del exilio cubano, del exilio del artista y de tantos otros exilios son compartidas por personajes de sus novelas que nos esperan en las páginas abiertas de sus textos.
escrito por rosie, diciembre 20, 2009
nuestros mundos son mas amables gracias a ti.
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