Noticias de guerra Una época creadora en arte se define Albert Camus, El hombre rebelde Comúnmente se dice que la poesía surge en los lugares que han sido arrasados por una crisis. Albert Camus da una buena explicación de ese fenómeno en su ensayo El hombre rebelde. Según él, las pasiones individuales han sido desplazadas por las colectivas, el furor del amor por la lucha histórica y la condición del hombre. Esto nos resalta que la poesía nacida bajo los signos del caos se aparta de las corrientes pendulares del romanticismo y el clasicismo. Del clasicismo rescata la constante revisión de su estilo. En cuanto al romanticismo, se nota una reminiscencia en esta poesía, y esta consiste en que el poeta recibe en su cuerpo las pasiones del mundo en lugar de las propias. Por eso Camus escribe: Crear, hoy día, es crear peligrosamente. Tristemente, Polonia no fue el único país de Europa para el cual la segunda guerra mundial no terminaría hasta la disolución de la Unión Soviética. Sin embargo, fue repartido entre nazis y comunistas dentro del tratado de no agresión que firmaron el 23 de agosto de 1939, semanas antes de que ambos la invadieran. A hurtadillas, los monstruos totalitarios decidieron el destino de Polonia. Este pueblo experimentó la frágil contención que puede ofrecer una frontera, perdiendo sus marcas limítrofes por cincuenta años. El poeta Tadeusz Rózewicz vivió las distintas ocupaciones junto a sus contemporáneos, Ceslaw Milosz, Wislawa Szymborska (premios Nobel de literatura), y Zbigniew Herbert. Cada uno nos muestra una vivencia distinta del silencio forzado y otros abusos causados por los distintos entes de poder. Rózewicz mantiene vivo el peso de ese silencio. En su poesía no hay un solo verso que dé fin a la guerra y abra umbrales a otras vivencias. Muy al contrario, la guerra continúa para él y todos nosotros cada vez que alguien, en algún lado del mundo, pretenda negar el holocausto, las victimas y desaparecidos de cualquier tendencia tiránica de cualquier país. A riesgo de parecer poesía post-traumática, la poesía de Tadeusz Rózewicz está muy al tanto de la gran guerra del hombre, que ha incrementado desde comienzos del siglo XX hasta hoy. Tras la segunda guerra mundial, ¿Qué posibilidades tiene el poeta de celebrar la vida? Todavía durante la primera guerra, absurdos o no, el hombre establecía límites en la carnicería. Basta volver al entierro con honores que hicieron los británicos a Manfred von Richtofen, el famoso Barón rojo, o la tregua de navidad en el frente occidental. En esa Nochebuena de 1914, los soldados alemanes e ingleses intercambiaron cigarrillos y whiskey, jugaron al fútbol y enterraron a sus muertos juntos, más como colegas que como enemigos. Esa fue la última ocasión en el siglo XX donde se descansó de las nacionalidades y de la política. A partir de la mañana siguiente, el espíritu de los estados mayores mandaría en los cuerpos y mentes de la humanidad. No es hasta los juicios de Núremberg en donde tendremos prueba escrita de como la trasgresión de las fronteras va mucho más allá de las marcas de un país y llega a invadir lugares sagrados. La muerte y todas sus mitificaciones quedaron desempleadas por las fuerzas de un partido político. El mundo invisible de Plutón y Proserpina invadió el nuestro bajo el aspecto de dioses luminosos, capaces de contar cada víctima en una hoja de cálculo.
Déjennos Olvídense de nosotros Quién es poeta poeta es aquél que cree y aquél que se levanta poeta es aquél que se va y aquél que irse no puede Sobre algunas propiedades de la (así llamada) poesía Por ejemplo
por el orden de un estilo aplicado
al desorden del tiempo.
Da forma y fórmulas a las pasiones
de los contemporáneos.
de nuestra generación
vivan como la gente
olvídense de nosotros
nosotros envidiábamos
a las plantas y a las piedras
envidiábamos a los perros
yo quería ser una rata
le dije entonces a ella
yo quería no ser
quería quedarme dormida
y despertar después de la guerra
me dijo ella con los ojos cerrados
olvídense de nosotros
no pregunten por nuestra juventud
déjennos
poeta es aquél que escribe versos
y aquél que versos no escribe
poeta es aquél que rompe las cadenas
y aquél que cadenas se pone
y aquél que creer no puede
poeta es aquél que ha mentido
y aquél a quien han mentido
aquél que ha caído
la poseía pierde fuerza
después de una noche en vela
cierto cansancio
la transforma
hasta hacerla irreconocible
la convierte en un puñado de palabras
carentes de vida
en algo monstruoso
como una flor de papel
como un amor carnal
la poesía pierde su sentido
a media noche
o justo a mediodía
después de comer
no hay poesía
a la hora de nacer
ni a la hora de morir
ni a la hora de copular
poesía no hay
a las 22 horas
el día 1 de mayo de 1991
poesía no hay
en una persona fría
y poesía no hay
en una persona ardiente
en una templada puede vivir
desarrollarse
necesita tranquilidad
Dante condenó a los tibios, aquellos que no eran gratos a los ojos de Dios ni merecedores de ir al infierno, a pasar una eternidad entre los gusanos. En el Apocalipsis, son vomitados por los ángeles. Para Rocewicz, el poeta ha perdido parte de su identidad. Carece del orgullo de los fríos y de la ambición de los ardorosos. No es amigo de la esperanza, ni alberga ciega convicción de ningún tipo. La preservación de la conciencia es el lugar desde el cual trabaja, y su trabajo es supervivencia.
La lengua que exploran los poetas polacos es sobria. Su búsqueda por rescatar los restos de humanidad entre los escombros los va a llevar a explorar el subsuelo. Las imágenes no aluden a nada más que lo que tienen en frente. Sus palabras tratarán de nombrar de nuevo el mundo desde sus ruinas. No obstante, la poesía de Rócewicz no pretende reconstruir al hombre. El camino que recorre este poeta es el de rememorar la marca de lo humano que el hombre dejó tras su disolución, aun en su propia carne. Tampoco es el guía del lector por el cementerio de su patria, sino un sobreviviente que nos hace despertar en los escombros de la nuestra. El suyo es el estilo de una raza de poetas-guerreros que, desprovistos de una torre de marfil, se ven atados a una unión de sangre con su tierra y su tiempo. Sus versos no degustan el mundo y sus experiencias.
|
Formas Estas formas alguna vez tan ordenadas la muerta materia poética temerosas del fuego |
Es imposible encontrar partes en la obra de Rózewicz que se separen de los terrores de la guerra. En su texto Ahora [a la mitad de mi vida], el poeta confiesa encontrar sólo palabras de odio frente a él. Tal afirmación representa al mundo pasando por un estado de ocupación. La diferencia yace en que ahora el poeta no corre en la clandestinidad. Ahora se atrinchera ante el odio en palabras difíciles y necesarias, cuya pronunciación es una lucha: «Al hombre hay que amarlo », dice. Ante la Nada que se presenta frente a él ve el infierno; en el diablo, un ángel caído con nostalgia del cielo. En todo lo demás ve la perversión en forma de desidia, usura, poder, contaminando todo lo que fue sagrado.
Cuando Tadeuzs Rózewicz menciona la metamorfosis del amor en pornografía, nos remite a una visión del amor que encontramos en partes puntuales de su obra. El amor, cuando se institucionaliza, se comercia y se regula, termina por sucumbir al absurdo. Aquello que iba a salvar al hombre queda perdido en un remolino de caos. A pesar de esto, Rózewicz salva un lugar para el amor en su obra. El lugar que escoge tiene proporciones imposibles, pues se construye en un escenario tradicionalmente ajeno al amor. En él se salva la erótica como un lenguaje silencioso del que sólo parecen gozar los tibios.
|
Esbozo de poema erótico contemporáneo Como sabemos la blancura |
Hay casos en los que la literatura puede prevenirnos de los demonios de la sin razón. La experiencia de la guerra y de la mentira como método de coacción resulta impresionantemente valiosa a aquellos que no la vivieron y están por recibirla. Salvarse es quizá un término cuya piedad escapa a las posibilidades del lector. Hay quienes le atribuyen a los hados las grandes catástrofes, así como se le atribuye a Tamerlán la maldición que cayó sobre los rusos, y en general en toda Europa del este, cuando su tumba fue abierta y el pacto germano-soviético fue quebrantado por Hitler. Sin embargo, no está mal ver en los versos de Rózewicz las verdades que el hombre no puede ignorar, a fe de que a destiempo, como el paludismo en Venezuela, no vuelvan a brotar y hacer presa del desamparado.
|
El hombre nuevo El hombre nuevo |
Por Rodrigo Marcano
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

