El eterno retorno de Michael Mann Sobre Enemigo Público, otra película de gangsters «Sólo espero el estreno de Inglourious Bastards. Quentin Tarantino es uno de los pocos directores que, en estos días, apuesta por la originalidad. Hoy día, en el cine contemporáneo todo es más de lo mismo», dijo Luc Besson en una entrevista reciente. (Renunciaré, por el momento, al complejo debate sobre la obra de Tarantino; confrontaré este sensible asunto en futuras columnas). Recordé el comentario desengañado de Besson durante los créditos finales de Public Enemies (Mann, 2009). Esta película me dejó una confusa sensación de déjà vu.
Michael Mann contó la misma historia en 1995: Enemigo Público recicla el argumento de Heat. Las coincidencias temáticas y narrativas que aparecen entre un filme y otro llaman la atención. El director, ni siquiera amparándose en la mítica figura de John Dillinger, logra esquivar el sabotaje de su propia influencia. Cuentan F. X. Feeney y Paul Duncan, en su ensayo biográfico sobre Mann (2006, Taschen), cómo el tema de Heat se convirtió en una obsesión para el director. El primer borrador de Fuego contra fuego impertinente título castellano aparece sugerido en los trabajos formativos de Mann, The Jerico Mile (1979) y Thief (1981). En el marco del thriller policial, el realizador siempre mostró un interés creciente por la figura del delincuente. El esbozo del exquisito ladrón Neil McCauley, que años más tarde caracterizaría Robert De Niro, poco a poco, iba tomando forma. Michael Mann pertenece a una generación de cineastas formados por la televisión. La aparición de MTV en 1981 representó un importante estímulo para muchos creadores que, desde ese momento, iniciaron un diálogo original entre la música y la narrativa fílmica. Justamente el uso de la música, la aplicación de cortinas de rock a secuencias persecutorias o claustrofóbicas, fue una de las señas de identidad de los primeros trabajos de Mann. Algunos críticos condenaron esa pretensión operística, sin embargo, productores de televisión impresionados por el impacto MTV encontraron en Mann un director idóneo para narrar las peripecias de dos policías de Florida enfrentados al narcotráfico. Miami Vice, en general, es un proyecto personal de Michael Mann. Asumió la dirección de la serie con un nivel de compromiso extremo y en más de un episodio trazó borradores de lo que, grosso modo, sería el argumento de Heat. El primer Vincent Hannah (Al Pacino), en este sentido, tuvo el rostro de Don Johnson. La historia, sin embargo, no cuajó y la obsesión por Heat debió esperar unos años. Heat fue, en principio, un proyecto para serie de televisión. El episodio piloto se títuló L. A. Takedown; algunos productores expresaron desacuerdos y prefirieron transformarlo en una película. L. A. Takedown se estrenó en 1989 y fue un rotundo fracaso. Michael Mann, en una entrevista, fue interrogado sobre la relación claramente visible entre este primer esbozo y la magna Fuego contra fuego. El director omitió la pregunta, sonrió taimadamente y no respondió. Tras El último de los mohicanos y Heat el trabajo de Mann, de alguna forma, se estancó; el director llegó a una especie de tope creativo, sin embargo, su preocupación por la técnica, el detalle y la construcción de atmósferas variables aparece en obras como The Insider (1999); Ali (2001), Collateral (2004) y la adaptación cinematográfica de Miami Vice (2006). Películas éstas en su mayoríade discutible factura, de episodios lentos y reiterativas secuencias. Collateral, en este sentido, se presenta como su película más deficiente. Y así, tras tres años de ausencia, Mann aparece con Enemigo Público, la biografía fílmica sobre los últimos años del legendario gangster John Dillinger. A medida que avanza la trama, paulatinamente, se perciben los ecos de Fuego contra fuego. Johnny Depp encarna al personaje de De Niro mientras que Christian Bale interpreta al Hanna de Pacino. Primera secuencia: atraco/fuga de la cárcel, un integrante de la banda comete un error y el líder McCauley lo expulsa con amenaza de muerte; así mismo, un fugitivo se excede en la toma de la prisión e, igualmente, el purista Dillinger decide liquidarlo. Enemigo Público calza, casi a la perfección, dentro del molde narrativo de Heat, la estructura es idéntica; las variaciones temáticas son escasas y circunstanciales. Los personajes principales McCauley-Hanna/ Dillinger-Purvis, únicamente, se enfrentan en dos escenas. La cafetería de Heat, en Enemigo Público, se convierte en una celda. El diálogo entre Depp y Bale es menos dinámico que el de sus predecesores pero, igualmente, el juego de miradas entre los intérpretes modela una escena de calidad. Los personajes, igualmente, vuelven a encontrarse en el desenlace. Dillinger cae y Purvis lo observa. Probablemente, Mann se planteó que Christian Bale le diera la mano al delincuente abatido pero, sospechando que la coincidencia sería exagerada, censuró la idea. En general, el argumento nos habla de lo mismo: el delincuente problematizado, atenazado por la competencia y enamorado que decide renunciar a su oficio. En este sentido, los personajes de Amy Brenneman en Heat y de Marion Cotillard en Enemigo Público cumplen el mismo rol. En el afán por el escape, la tragedia resulta inevitable. Más allá de este efecto de doble narrativa Enemigo Público posee detalles valiosos. El reparto, por ejemplo, es muy sólido. Johnny Depp, como es habitual, cumple y refuta cualquier objeción. Este tipo de personaje le ayuda a desencasillarse del efecto fantasmagórico Tim Burton. El caso de Christian Bale es extraño. A diferencia del Hanna de Heat a quien conocemos como un individuo mortificado, con un hogar disfuncional y un carácter irascible sabemos muy poco del buen policía Melvin Purvis. Es un personaje totalmente hermético, ese hermetismo pone trabas a la versatilidad de Bale; parece que el actor, nuevamente, interpretase su rol fetiche: el Batman de Nolan. Esta lectura neutra e imprecisa sobre el policía puede justificarse ya que lo que interesa al director es la figura de Dillinger; el gangster, a fin de cuentas, es el núcleo del filme. Los actores de reparto son los más interesantes. Los mejores: Marion Cotillard y Stephen Graham. La actriz francesa revitaliza un personaje melancólico y textualmente opaco, logrando escenas de gran fuerza dramática. Stephen Graham, en el papel de Baby Face Nelson, es sencillamente brillante. Graham es cierto ha sido encasillado como irreductible malandro. Guy Ritchie, en parte, es el responsable de haber maniatado a este actor de Liverpool en el papel del delincuente perpetuo. Esta faceta de personaje freeky fue retomada por Shane Meadows en la controversial This is England (2006). En Enemigo Público, las escenas en las que Stephen Graham aparece atracando y disparando contra la policía son de las más atrayentes. La muerte de Baby Face Nelson tiene, incluso, recursos de poesía. Por otro lado, el versátil Billy Crudup construye un interesante John Edgar Hoover. Mann es, probablemente, el mejor estilista del tiroteo. La balacera de Heat en las calles de Los Ángeles es de las más salvajes y entretenidas que el cine recreó en los años noventa. Enemigo Público, nuevamente, apuesta con excelentes resultados por este tipo de escena repleta de humo y plomo. Intempestivos tiroteos, de principio a fin, sacuden la trama. Uno de los mejores ocurre en una cabaña perdida en medio del bosque. El fugitivo Dillinger, en compañía de Baby Face Nelson, huye tras un robo. El gélido oficial Melvin Purvis, acompañado por su parodia de Los Intocables, invade el refugio. Mann, con Enemigo Público, formula las bases de una original estética del plomo. Enemigo Público, en general, es una buena película. Críticos de ocasión, en amenas tertulias, me comentaron que se les hizo un poco larga. Particularmente sin contar los disgustos eventuales, la disfruté. Me incomodó, sin embargo, el déjà vu; la impresión de que más allá de las diferencias formales estaba viendo un remake. Fue cuando recordé la impresión escéptica de Besson: es más de lo mismo, es sólo otra película de gangsters; esto no es más que Heat en el Chicago de los años 30. Esperaré con ansiedad, junto al viejo Luc, el estreno de Inglourious Bastards. Por Eduardo J. Sánchez Rugeles
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
En los años ochenta, Michael Mann realizó películas menores como la fallida The Keep (1983) pieza de culto para coleccionistas gore y la adaptación de la primera novela de Thomas Harris, Red Dragon. Michael Mann fue el primer director que llevó a la pantalla al personaje de Hannibal Lecter. El Lecter de Mann Lektor, en esta versión fue interpretado por Brian Cox. Manhunter, título con el que la productora de Dino de Laurentis decidió comercializar el filme, se estrenó en el verano de 1986. El resultado fue una convincente y ligera película serie B cuya fama se daría a posteriori. Cuando, tras El silencio de los inocentes (1990), Jonathan Demme y Anthony Hopkins fundaron el mito del caníbal muchos cinéfilos empedernidos recordarían, entonces, que a mediados de los ochenta un director inédito había realizado una película parecida. Los más eruditos dirían, aun con temor a equivocarse, que aquel director era el mismo que había creado la popular serie de televisión Miami Vice (1984-1990).
El argumento de Heat tomó mucho cuerpo en el siguiente proyecto televisivo de Mann; un serial de autor llamado Crime History (1986-1988). Cuentan los biógrafos del director que, en el rodaje de algunos capítulos, Mann conoció a la figura que inspiraría los detalles más íntimos de su ladrón imaginario Neil McCauley. (Tengo la impresión de que esta serie la transmitió Venezolana de Televisión en los años ochenta. Las diversas traducciones y la escasez de fuentes me generan algunas dudas. En Estados Unidos, supuestamente, el proyecto de Crime History se cerró tras el estreno de Moonlighting. Las cronologías coinciden. Diría, incluso, que Crime History la transmitía VTV aquel nostálgico VTV los días miércoles bajo el título de Patrulla Nocturna pero la memoria, en este caso, es insuficiente. Espero que eruditos adictos a la TV ochentera como Fleján o Cesescore me ayuden a resolver este enigma).
Para 1992 Michael Mann no era más que el exitoso director de Miami Vice. Esta situación cambió tras el estreno de la que, a mi juicio, es su mejor película: El último de los mohicanos (1992), adaptación personal muy personal de la novela decimonónica de James Fenimore Cooper. La secuencia musical con la que se narra el desenlace de este film es de las más hermosas piezas visuales de finales del siglo XX. Tras esta película, el nombre de Mann fue mucho más respetado y reconocido en el medio. Las productoras apostaron por él y así, en 1995, tras décadas de borradores, guiones inconclusos y fracasos seriales, logró modelar su ambicionada Fuego contra fuego. El director no sólo logró satisfacer su anhelo creativo, además, sentó en una misma mesa de trabajo a dos de los actores de mayor prestigio en el cine contemporáneo: Al Pacino y Robert De Niro. El resultado fue excelso. Heat es uno de los mejores thrillers policiales de la historia. La paciencia, la espera y la revisión del borrador a lo largo de décadas dieron lugar a una excelente película.
| comentarios (2) >> |
escrito por cesescor, septiembre 11, 2009
Don Eduardo, "Crime story" la pasaba VTV (recuerdo que salia un villano de postín de imperturbable copete, llamado Ray Luca).
escrito por butaquista, noviembre 26, 2009
En primer lugar no sé porqué el título de esta pelicula la traducen en singular, si su tit original es "public enemies" (Enemigos públicos), supongo que en USA se cuidaron de su titulo, pues uno de los films preferidos por realizadores como Scorsese es The public Enemy (Enemigo Público) 1954 con un actor emblemático como ganster James Cagney. Creo que hay que tener un poco de prudencia con esos detalles.
Por otra parte, recuerdo a la mal titulada en castellano Fuego contra Fuego, la vi varias veces, nunca entendí por qué un encuentro colosal entre los protagonistas tuvo unos movimientos de camaras y unos encuadres tan balurdos o pacatos. La vi varias veces pues me llamó la atención que DeNiro y Al Pacino nunca estuvieran juntos en ningún plano. (es lo que recuerdo, la vi en sus tiempos de cartelera).
Enemigos publicos, en cambio me pareció un film mucho más maduro, limpio, seguro. Su factura impecable no pedía mostrarle a uno genialidades de tema sino maneras de ser mostradas. Y, lo que percibí es que Mann las logró en esta pelicula.
De cualquier manera fue bueno leer tu reseña. Luego de verla me quedé con las ganas de preguntarme por ella.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

