Lista de Autores

Lista de Autores

La narradora Liliana Lara habla de sus lecturas predilectas

Leer más...
Capote

Entrevistas

"La vanidad es un claro estorbo para aprender cualquier cosa" (J. E. Benavides)

Leer más...
Escrituras

Escrituras

La nueva minificción venezolana • Un relato de Pedro Enrique Rodríguez

Leer más...
Inicio arrow Autores arrow Entrevistas arrow A Eduardo Liendo

El fantasma de Lenin 

  • "Porque, aunque tal vez Eduardo Liendo desee eludir la etiqueta, esta novela tiene una honda impronta confesional. El narrador es un escritor, está jubilado, vive en los Palos Grandes, adora a su esposa que –por cierto– nació en Argentina… el libro está poblado de señales que, de manera deliberada, construyen un personaje claramente auto referencial. Creo, además, que éste es uno de los valores de la novela. Las páginas dedicadas al tránsito de un venezolano formándose en la Unión Soviética resultan fascinantes y conmovedoras. En sus díalogos con el fantasma de Lenin, el narrador logra recuperar su propia memoria. Lo invisible le permite regresar a lo real. Moscú y Leningrado son el escenario del encuentro entre la dureza de la historia y la inocencia personal."

    Alberto Barrera T., presentando El último fantasma


Un café con Eduardo Liendo

por Enza García

Image  

El encuentro fue en el Centro Plaza con uno de los autores de mayor trayectoria en el país: Eduardo Liendo, que ha firmado obras como El mago de la cara de vidrio (novela, 1973), Los platos del diablo (novela, 1985),  Si yo fuera Pedro Infante (novela, 1989), Diario del enano (novela, 1995), El round del olvido (novela, 2002) y El último fantasma (novela, 2009), entre otras, en una conversación que empezó con el comunismo y terminó con El curioso caso de Benjamin Button.

 

¿Qué relación tiene Eduardo Liendo con los muertos? ¿Por qué hacer que un fantasma torture a un escritor –en El último fantasma– o por qué ese diálogo entre Sartre y Wilde en Los platos del diablo?

No se trata de los muertos, se trata de los pensamientos que aún influyen muchísimo en la humanidad. La presencia de Lenin es hasta corpórea porque su cadáver no ha sido enterrado y lo de Sartre y Wilde es la confrontación desde el punto de vista de la estética y la creación. Hay una suerte de montaje de sus puntos de vista en dos libros verdaderos, tanto de Wilde como de Sastre, en Los platos del diablo, que yo publiqué antes con cierta independencia y que luego incorporé a la novela.

Ahora, fuera del ámbito literario, ¿usted cree en la presencia de los muertos?

No me niego actualmente a ninguna posibilidad porque el hombre no ha sido muy acertado en sus interpretaciones científicas de la vida y de la muerte, del origen de la  vida y de la proyección después de la muerte. Todas esas cosas aún están en el campo de la incertidumbre. Si tú me hubieses hecho esa pregunta cuando yo tenía 20 años, que era un ateo militante, te hubiera dicho que muerto es muerto y que el alma se extingue. Pero hoy tengo el beneficio de la duda. Me gusta el epitafio que Cantinflas hizo inscribir en su tumba: "Dicen que no estoy pero no les crean":

Pasando al terreno de la política, ¿usted piensa que el comunismo le ha hecho daño a la humanidad?

Lo primero que quiero decir es lo siguiente: yo he hecho un trabajo literario durante muchos años, entre otras cosas para desarrollarme en una dirección distinta al militante revolucionario que alguna vez fui a los veinte, ahora tengo sesenta y pico, entonces mi interés está fundamentalmente en el espacio de la literatura. De todas formas, para no eludir tu pregunta te diría que esa concepción del comunismo colapsó sobre todo con el derrumbe de la Unión Soviética en 1991. Se derrumbó por la ineficacia e inhumanidad de muchos de sus políticos, pero también por razones económicas, porque la estatización y colectivización de los medios de producción resultó a la postre una sociedad improductiva . Aunque hicieron hazañas, claro, como poner al primer hombre en la estratosfera, pero lo cierto es que no lograron desarrollar esas fuerzas productivas que supuestamente iban a liberar al hombre de la explotación. Y surgió un Estado totalitario.

Le hago la pregunta sobre el comunismo porque acabo de estudiar a Marx en la escuela de Filosofía y la verdad es que estuve confundida un buen rato, porque Marx es tremendo escritor y era casi imposible no dejarse convencer. Y también pensaba en Sábato, que tiene páginas muy explícitas donde cuenta por qué dejó de ser comunista. Y, pues, tenía curiosidad por saber qué pensaba.

Bueno, si te lees El último fantasma, que va más allá del título, te vas a encontrar con que allí, en el espacio de la reflexión literaria –aunque no pretende ser un ensayo político–, hay un cuestionamiento a partir de una experiencia de lector y de militante. Pero te digo que no tengo ningún interés en teorizar sobre esto en particular porque no soy un teórico del comunismo. Soy un narrador y en ese espacio es donde me ubico.

Volvamos a la narrativa. ¿Le parece que la novela es un género mayor que el cuento? Lo digo porque algunas personas incluso piensan que hay que escribir novelas para ser un gran escritor.

No, porque bastaría con recordar a Borges que nunca escribió una novela y es un gran escritor. Son dos géneros distintos, en intensidad e intención. Me gusta mucho esa metáfora creada por Julio Cortázar en la que dice que la novela siempre gana por puntos y el cuento por K.O. Aunque uno no sepa mucho de boxeo entiende qué quiere decir. Que en una novela, por breve que sea, hay momentos de menor intensidad, que preceden otros importantes de la obra, porque están creando las condiciones para que eso suceda más adelante. En el cuento estás obligado a mantener una tensión hasta el final. La novela posee mayores posibilidades de bifurcarse, de crear personajes y situaciones mientras que el cuento por lo general tiende a un personaje único o una anécdota fundamental, entonces no le está dada esa ramificación que le concedemos a la novela. Y la novela tiene ese gran privilegio que devora, se apropia de los recursos de todos los otros géneros. Por supuesto que el género más visitado por la novelística es la poesía. Los grandes novelistas suelen ser autores que se nutren de la poesía. Pero además de eso en la literatura contemporánea hay una propensión a nutrirse del ensayo, del drama, de la noticia periodística, y eso es algo que no puede hacer en la misma medida el cuento. Aunque valdría para el cuento, que es lo más cercano al poema. Pero la ventaja de la novela es que es un género que fagocita todo lo demás, y uno se lo permite. Por ejemplo, tú te lees las últimas novelas de Vila-Matas y ves cómo él incorpora el ensayo, el diario íntimo, la autobiografía, la ficción. Recuerdo que aquí en la literatura venezolana había mucho prejuicio para aceptar que el autor asumiera su propia experiencia en la creación, eso no estaba permitido, no era literario, no era como dios. Hoy la licencia es casi total y los autores se meten con nombre y apellido en los libros.

¿Leer forma mejores seres humanos?

Yo creo que sí, porque te enriqueces con la experiencia de otros seres humanos, muchos de gran talento e inteligencia. ¿Me preguntas si Mozart forma mejores seres humanos? Creo que sí, porque ayuda al desarrollo de la sensibilidad. ¿Crees que Ovidio, el autor de El arte de amar, sirve para algo? Sí, porque si no sublimas sólo fornicaríamos como los perros y los gatos. Porque lo que hace más elevada la condición humana es precisamente la estética, la filosofía, la poesía, el humanismo, el amor. Y eso está fundamentalmente en los libros y ahora también en las enormes redes digitales de Internet. 

¿Cree que debería replantearse la manera en que la literatura se enseña en el bachillerato?

Bueno, hace tanto tiempo que estuve en el bachillerato que no sé cómo se está dando ahora. En un momento estuve relacionado con maestros y profesores que estaban en la docencia, pero sería irresponsable de mi parte expresar un juicio de valor sobre lo que se está haciendo en este momento.

Bueno, yo salí hace tres años. No nos pedían leer una obra completa. Teníamos un libro de texto con fragmentos de obras y es pésimo, porque justamente enseñan a no leer, a que sea una cosa mecánica y fastidiosa. Nunca se habla de pasión, pues.

Creo que uno de los problemas al abordar estas temáticas es la generalización. Porque en las humanidades hay un margen muy amplio, sobre todo en la literatura, para que se exprese la personalidad del docente. Es decir, si tienes un buen docente, una persona capaz, que sea un lector, es posible que tengas el privilegio como alumno de ser bien orientado y estimulado. Ahora, si te toca una persona que no lee… Entonces sería injusto hacer una generalización. En los programas hay muchas actividades sobre poesía, novelas, ensayos, incluidos los clásicos, por lo que he visto en los textos, pero eso no se puede ver en un año, ni en diez. Habría que tener un docente con la capacidad de tomar de allí lo que realmente se puede considerar en un lapso determinado y mostrarlo de la manera más pedagógica y asequible posible. Y el resultado tampoco va a ser homogéneo, porque hay gente que sencillamente bosteza ante la literatura; leen el cuento más extraordinario de Juan Rulfo y los deja indiferentes. Y hay otras personas apasionadas a quienes la literatura les transmite una fuerza mayor que la propia vida cotidiana. .

Nietzsche decía: “En el amor y en la venganza la mujer siempre es más brutal que el hombre”. ¿Qué le parece eso?

Mira, sobre las mujeres, que son una de mis grandes pasiones, lo mejor es no teorizar ni generalizar. Entonces, eso que dice Nietzsche se podría complementar con una frase de Balzac que expresa que en el amor siempre hay un verdugo y una víctima. Eso depende de quién esté jugando el papel de qué cosa. Y creo que es el mismo Balzac el que dice que el que más ama es el que sufre más.

¿Cuál cree que es la forma más terrible de maldad que existe en el mundo?

Ay, no, yo no soy especialista en cosas maléficas.

Qué bueno.

No me paseo por la perversión de esa manera. Sería una cosa sadomasoquista que yo empiece a imaginarme cuál es la peor forma de maldad, la peor forma de causarle daño a otra persona.

Ahora, ¿qué lo conmueve, lo llena de ternura?

La vida me conmueve. Nada más extraordinario que estar vivo. Y si además caminas, es una maravilla. La vida es un gran don y si se te da hasta cierto punto sin dolores intensos, pues es disfrute. Levantarse por la mañana y ver el sol y el cielo, ver la sonrisa de una persona querida, comerte una arepa y tomar un café. Y si además de eso puedes viajar, conocer otros espacios y vivir otras vidas en la misma vida. Es suficiente. Me conmueve un verso de Walt Whitman: "Aquel que camina una sola legua sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral".

Hablando de vidas y maravillas, ¿por qué su último libro está dedicado a Eugenio Montejo?

Era un gran amigo, lo quise mucho. Fue mi vecino de Los Palos Grandes y durante años tuvimos una relación respetuosa y amable. En los últimos tiempos esa relación se nutría mucho de algo que parece absurdo, pero que le ocurre con frecuencia a los escritores en la actualidad: la reflexión política. Bueno, la conversación política más que la reflexión. Y además, Eugenio fue una de las pocas personas a la cual le referí el tema de El último fantasma, y él siempre estaba pendiente, tanto así que muy cerca del lamentable desenlace fatal que  tuvo su enfermedad, creo que una semana antes, hablamos por teléfono y me preguntó cómo estaba el fantasma de Lenin. Le gustaba mucho el tema, y cuando tuve dudas sobre el título, él me preguntó cómo iba a llamarse y se lo dije. Me contestó que era un excelente título. Entonces no lo cuestioné más porque si te lo dice un gran poeta tú no puedes estar inventando. Él era un hombre de gran delicadeza, con un don de gente, de fraternidad, de principios: un hombre muy integro. Por cierto que eso que te dije de la política lo comentaba Rafael Cadenas en una entrevista, que la gente cree que los poetas se reúnen para hablar de poesía, pero en realidad se reúnen para hablar de política. Es que escapar de eso significaría una gran indiferencia. Claro que hay que hacer un esfuerzo por no encajonarse, para no dejar de nutrirse de otras cosas, como el cine y la lectura y la propia amistad.

¿Qué película le ha gustado últimamente y le ha permitido escaparse de todas estas cosas?

Vengo de ver recientemente dos películas que me gustaron . El curioso caso de Benjamin Button, que tiene un componente de ficción muy grande, y en la que la violencia no se expresa en primer plano como en la mayoría de las películas. Hay personas a las que les defrauda eso, pero es un cine distinto, me recuerda a un relato de Alejo Carpentier que se llama “Viaje a la semilla”, que es esa misma relación inversa de la ancianidad a la niñez, al feto. También me gustó El sustituto, pero en este caso no hay ningún escape mediante la ficción. 

Ahora sí, la última pregunta, la que no pueda faltar: ¿cuál es el estado de salud de la literatura venezolana? ¿Hacia dónde vamos?

Yo me pregunto si esa interrogante se la hacen a otro. Porque a mí no me pelan, desde que me están haciendo entrevistas esa pregunta está allí. Ahora, pienso que la literatura venezolana, especialmente la narrativa, está pasando por un buen momento. No estará a la cabeza de la literatura del continente como pensaba Arturo Uslar Pietri en los años 50, pero es una narrativa vigorosa que ya tiene autores que ejercen el oficio de una manera sistemática. Ya no existe aquello de la literatura como un afán de tardes libres, sino que hay una disciplina, que también está vinculada al talento, a la perseverancia y a la búsqueda.

¿Hay algún narrador que le guste particularmente?

Bueno, hay escritores muy importantes en este país. Está el caso de algunas féminas: Victoria de Stéfano, Ana Teresa Torres. Hay otros autores consolidados con una obra  representativa, como Ednodio Quintero, Oscar Marcano, Israel Centeno, Alberto Barrera Tyszka. Este muchacho que escribió El corrector de estilo, Milton Quero Arévalo. Y este autor que es casi una moda en estos días, Francisco Suniaga, con La otra isla fundamentalmente. Rodrigo Blanco y otros jóvenes llegan con muchos bríos y conciencia del oficio. Ahora bien, estas listas siempre son de una injusticia total por razones obvias, porque hay autores consolidados que se le escapan a uno cuando las menciona. Eugenio Montejo me dijo una vez que la narrativa venezolana estaba adquiriendo una gran importancia. No llegó a decir más que la poesía, pero casi lo sugiere, por la intensidad, lo que me parece una reivindicación porque los narradores siempre hemos sufrido el San Benito de que Venezuela es un país de poetas, y con eso te sepultaban. Hemos sufrido muchos años de la subestimación del narrador venezolano, que nos juzgaran superficialmente sin leernos. Siempre la literatura estaba en otra parte, como si fuese obligatorio haber nacido en Aracataca o en Paris para ser un buen escritor.

  

Febrero, 2009

  

* Más información sobre Eduardo Liendo en Nuestros Autores, También puedes escuchar la entrevista que Rodrigo Blanco y Luis Yslas le hicieron a Eduardo Liendo en el programa radial ReLecturas, en enero de este año: Charla con Liendo.

 

comentarios (3) >> feed
Muchas Felicidades
escrito por Astrid Bullones, marzo 18, 2009

Me encuentro leyendo su novela Los Platos del Diablo, de verdad q su novela me parece muy interesante y actualmente me encuentro haciendo una investigacion sobre ud.

Ah proximamente voy a leer " El ultimo fantasma"

Los platos del diablo
escrito por María Graciela, abril 20, 2009

Dónde podría conseguir la película Los platos del diablo, es para mi tesis de licenciatura, por fa, la necesito.

jala bola s
escrito por mnk.,hb, octubre 18, 2009

q chimbo punbliquen la obra el mago de la cara de vidrio

Escribir comentario
quote
bold
italicize
underline
strike
url
image
quote
quote
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley

busy
< Anterior   Siguiente >

Patrocinante