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La tarea del testigo

  1. Editorial El perro y la rana
  2. 2007
  3. Esta novela resultó ganadora del Concurso de Novela Corta Rufino Blanco Fombona (2006)

 

ReSeña ganadora del 2do Concurso de ReSeñas

Carolina Lozada resultó la ganadora del Concurso de ReSeñas 2008 organizado por ReLectura y el Grupo Editorial Santillana. Lozada obtuvo el reconocimiento con una reseña lúcida, amena y muy bien escrita sobre La tarea del testigo, novela corta del venezolano Rubi Guerra, que narra los últimos días del poeta José Antonio Ramos Sucre. Felicitamos a la ganadora y agradecemos a todos los participantes por hacer del Concurso de Reseñas, en su segunda edición, una alternativa original que honra a las obras, a los autores y a los lectores

 

La tarea del testigo      

Escribir sobre personajes entrañables, e incomprendidos en su época, supone un arduo trabajo de búsqueda y reconstrucción. Un acto que implica adentrarse en otros tiempos, otros contextos, otros cuerpos y miradas. Rubi Guerra así lo entiende y de este modo lo asume en La tarea del testigo (Caracas: El perro y la rana, 2007). Novela que narra el viaje hacia Ginebra, la enfermedad, el tránsito por los sanatorios europeos y los últimos días de un sugerido José Antonio Ramos Sucre, a quien el autor tiene el pudor de nombrar sólo con dos iniciales: J. A. En su narración, Guerra apela a un amplio repertorio de estilos: lo que leemos de las dificultades de esa travesía, entrecortada por el insomnio y las dolencias, está contado en cartas, en relatos oníricos y en descripciones salidas de historias del cine (en especial de M, de Fritz Lang, y El gabinete del Doctor Caligari, de Robert Wiene).

Ganador del Concurso de Novela Corta Rufino Blanco Fombona (2006), el libro de Guerra conjuga la brevedad de sus 92 páginas con la hondura del expresionismo alemán, cuyos mundos distorsionados por la pesadilla sirven de contexto a la historia contada. El desequilibrio onírico es de gran utilidad en la descripción de la estadía de ese hombre enfermo y atormentado en tierras extranjeras. Así se puede justificar el carácter casi sobrenatural de las aventuras del Cónsul J. A., a veces solo, otras acompañado de un personaje checo, Konrad Reisz, uno de los pacientes que comparte con J. A. la permanencia en la clínica de Merano. Juntos viven sucesos de tinte fílmico, como actos de espionaje y persecuciones. La presencia de Reisz deja entrever una posible reinvención a partir de otro checo: Kafka.

Todos estos elementos permiten apreciar cómo el autor apuesta por una técnica en la que las variadas alusiones a la literatura y al cine enriquecen la significación del texto. La novela de Rubi Guerra es por ese motivo al mismo tiempo ficción y metaficción. El acertado manejo de estos recursos hace de La tarea del testigo una obra compleja y a la vez sutil, escrita igualmente con esmero, sobriedad, precisión y soltura. Su punto más alto se halla en el final, cuando la muerte definitivamente le gana la batalla a J. A. Allí las páginas refieren el encuentro decisivo entre el narrador (el testigo del título) y ese hombre narrado, convaleciente en una cama, en la oscuridad de sus días de junio: “Me sorprendo de cómo se ha encogido tu cuerpo: desaparece en las sábanas en un gesto de infinita discreción. Persigo algo que decir –una palabra definitiva que convoque el sentido de belleza, de la vida o de cualquier otra cosa– y no se me ocurre nada. Tú abres una vez más los ojos y me miras con serenidad, con extrañeza, tal vez con afecto, como desde el otro extremo de un puente muy lejano”. (pág. 86).

La conversación transcurre como una confrontación hecha de manera retrospectiva, desde el presente del narrador, cuando se sabe ya cuál ha sido el destino de la obra de J. A. y cuál fue su papel en la historia política de su país de origen. Ese momento representa la confesión vital del vínculo que existe entre un autor y aquello que imagina. Estas últimas páginas de La tarea del testigo consiguen anclar al lector en medio de ese puente entre dos tiempos y entre dos distancias, entre esas dos voces: la del personaje que agoniza y la del testigo futuro de una convalecencia lejana.

Por Carolina Lozada

 

 Carolina Lozada (Valera, 1974). Escritora, Licenciada en Letras (Universidad de los Andes, Mérida). Ganadora del I Certamen Internacional de Relato Breve El País Literario (Madrid, 2005). Premio Nacional de Literatura Solar (Mérida, 2007). Premio Municipal de Narrativa Oswaldo Trejo (Mérida, 2006). Mención publicación en el I y II Concurso de Narrativa Salvador Garmendia (Caracas, 2006-2007). Ha publicado Historias de mujeres y ciudades (Caracas: Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, 2007), Memorias de azotea (Mérida: INMUCU, 2007) y Cuadernos cineastas venezolanos: Luis Armando Roche (Caracas: Fundación Cinemateca Nacional, 2008). Mantiene su blog personal www.tejadossingatos.blogspot.com, y escribe y administra, junto a Luis Moreno Villamediana, el blog de reseñas literarias: www.500ejemplares.blogspot.com.

  

comentarios (3) >> feed
Felicitaciones
escrito por bruno, diciembre 16, 2008

Felicitaciones Carolina Lozada smilies/kiss.gif

...
escrito por Marco Antonio, diciembre 29, 2008

Interesante es u ejemplo a seguir


...
escrito por claribell, mayo 24, 2009

Me da mucha alegría poder felicitarlo, de verdad es una novela muy buena la que escribió. Le deseo el mismo exito en todos sus proyectos

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