Guía del lector
Reseñas y crítica
Poema del Gilgamesh Poema de Gilgamesh
Poema de Gilgamesh
Los libros escapan a la historia. Nacen en un tiempo y se elevan sobre él, proyectando una sombra infinita sobre los eventos contables y calculables que revuelven las entrañas del mundo. Cuando la historia se vuelve traslucida y sus cifras sobre hambrunas, guerras, y años de despotismo son lo único que le queda para sostenerse, resulta una dicha hallar en la literatura a aquellos seres que han quedado a oscuras.
Por la lista de reyes sumerios conocemos que un hombre llamado Gilgamesh se demoró en el poder ciento veintiséis años. Este monarca es también el protagonista de la epopeya que narra las distintas etapas de la vida de un rey tres partes Dios, una parte mortal, cuyo carácter brutal y ególatra se va desmoronando tras los pesos de su viaje.
La riqueza de esta obra se comprende en las imágenes que nos quedan en los seis episodios entrecortados y que hallamos en las doce tablillas que la componen. Ellas pasan de la ostentación a la realidad con un carácter aleccionador. La primera, la de un hombre salvaje que iguala al rey en fuerza y está despojado de todo orgullo refleja el respeto que puede producir la valentía frente a los poderosos. Es este encuentro el que impulsa a Gilgamesh a sacar toda su fuerza y favor divino del palacio para dejarlo en el mundo. Es así, por medio de la amistad, que comienza a moverse el héroe y con cada paso va abandonando su antiguo derroche.
A lo largo de la obra, Gilgamesh sufre lo que para su tradición oriental son los antecedentes a la iluminación, pero la historia no se termina de aliar completamente con los preceptos orientales. En episodios que se hermanan con otros de la mitología griega, podemos ver elementos que a pesar de compartir escenarios muy similares, terminan dirigiéndose a lugares opuestos. Entre ellos podemos tomar el del intento de Ishtar, la diosa del amor asiria, de seducir a Gilgamesh. Sorpresivamente, el héroe la rechaza, pero no por el orgullo de narciso, sino por el reconocimiento de la sombra de ruina que en ambas mitologías se cierne sobre los mortales que son seducidos por Diosas. Otro caso importante en las similitudes es en la pérdida del ser amado. Enkidu, al principio rival y luego compañero de aventuras de Gilgamesh, es signado por los dioses a morir de enfermedad. En este episodio se repiten ciertos aspectos que vemos en la Ilíada en el momento de la muerte de Patroclo. El duelo de Gilgamesh observando el cadáver insepulto de su compañero, aguardando con vana esperanza a que su amigo despierte, es la primera muerte que este héroe parece reconocer. A diferencia de Aquiles, el rey de Uruk no se inclinará por la piedad, sino a enfrentarse a su más grande temor, recordando lo que le dijo a su amigo tablillas atrás, hablando de la finitud de la vida: ¡Todo lo que hace el hombre no es más que viento!. Acongojado y solitario, vagará por las estepas en su última aventura buscando la inmortalidad.
La lectura de este poema, conocido como la primera obra literaria, se forma de tablillas de distintas épocas y ciudades del medio-oriente. En ocasiones los episodios que nos relatan se plagan de lagunas propias del paso de los siglos sobre escritura cuneiforme, haciendo de las voces del poema testimonios interrumpidos. De todas formas, alguna de estas numerosas voces furiosas de tragedia parece haber abrigado con su sombra a nuestros más antiguos poetas.
Rodrigo Marcano
| comentarios (5) >> |
escrito por dorotea, febrero 05, 2010
esto es lo mas aburrido del mundo no ayuada en nada buuuuuuuu
escrito por BRAT PIT, febrero 17, 2010
ESTO NO ME SIRBE PONGAN OTRA COSA K POR K REIAS PONEN
escrito por Josefino Gonzáles Méndez, marzo 21, 2010
Candidez impúdica de una cultura incipiente? o claridad consciente de una cultura que fue más bien de las más rigurosas?
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