Guía del lector
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Librerías de lujo Librerías de lujo

Autores venezolanos comentan las librerías que suelen visitar tanto en las tierras patrias como por otros rincones del mundo.
Roberto Echeto
Me gustan Noctua, Templo Interno y la Alejandría del Paseo Las Mercedes, en Caracas. Me fascinan las librerías de los hoteles (parecen quincallas, kioscos gigantes o tiendas de conveniencia). Me gustan también VDL Books y Tecniciencia, aunque los que atienden ahí creen que Aristófanes es la marca de una cerveza. Me gusta cualquier sucursal de La Casa del Libro en España. Me gustan las tiendas Fnac.
Juan Carlos Chirinos
En Venezuela, casi todas las librerías son mis favoritas, porque cada vez que veo una sé que no todo está perdido, que aún estamos salvados: Todavía hay gente que lee. Por la misma razón me entristezco cuando sé que alguna ha cerrado, sobre todo si, como en el caso de Macondo, se trata de una librería de amigos muy queridos y mejores libreros. Aquí en España suelo ir a las tiendas de La Casa del Libro, que me gustan por aquello de la tradición orteguiana, aunque siempre es un placer entrar en librerías "de toda la vida", que no pertenecen a ninguna cadena grande y tiburona, que en estos tiempos se va comiendo el mercado. Acaban de abrir una en la calle del Príncipe, una zona eminentemente de bares y parranda, que abre hasta las doce de la noche en franca rebelión contra el mundo que la rodea. Como la tengo cerca, pasó todo el tiempo por allí, y me dejo tentar por alguna curiosidad de bolsillo cada vez que entro. Hay una preciosa y apreciada por los más fieles: Tres rosas amarillas (www.tresrosasamarillas.com), en la calle San Vicente Ferrer, dedicada sólo a libros de cuento. Y en el resto del mundo: ¿cómo no ir a curiosear a una librería cuando llegas a una ciudad nueva para ti? (Ah, y me encantan las librerías de los aeropuertos, llenas de best sellers, periódicos, revistas y libros de bolsillo).
Juan Carlos Méndez Guédez
En Venezuela mi vida transcurrió en la librería Suma. Ese era el gran regalo que me hacía desde la adolescencia. Ir allí a comprar los libros más baratos que pudiese conseguir. Luego también me sentía muy a gusto en la Librería Lectura de Chacaíto. Recuerdo que allí también había excelentes libreros, que todo lo conseguían y lo sabían.Aquí en Madrid mi librería usual es la que tengo cerca de casa. Curiosamente se llama Librería Méndez. Lo que no tienen, ellos lo ubican y me lo traen, y cuando estoy allí me siento como en casa. Paso también buenos momentos en la Librería Fuentetaja. Y en Oporto hay una librería llamada Lello e Irmao a la que siempre que puedo acudo porque sólo al verla me quedo fascinado y mudo. "Nunca he visto algo tan bello", pensé en el 96 cuando la conocí, y tiempo después en una novela de Vila Matas se decía algo así como que era la librería más hermosa del mundo. Seguro hay otras. Espero ir descubriéndolas (me han hablado de algunas en París, o en Buenos Aires...) Me gusta la idea de vivir muchos años para conocer muchas librerías.
Federico Vegas
Mi librerías favoritas son Noctua y Templo Interno. Por lo que les agradezco que estén tan juntas.

Adriana Villanueva
Mi librería favorita en Caracas era Macondo, me gustaba el orden dentro del desorden, la atención de Pedro, las mesas con los libros apilados por autor. Por razones sentimentales: Lectura y Suma, son mis librerías de la infancia y de mi vida universitaria. Hoy tambien compro libros en Noctua, en El Buscón, en Templo Interno, en las Alejandrías, en los pasillos de la UCV y en Nacho(donde están los mejores descuentos). Mi librería preferida fuera de Venezuela es Strand en Nueva York, también de esa ciudad me gusta Coliseum, y los Barnes & Noble de la tercera avenida y de Union Square. Y en París, que es otra ciudad que domino, visito la mítica Shakespeare & Company; Smith and Sons, Brentano, y Galigliani (son las librerías donde se consiguen libros en inglés, yo no hablo francés). También me gusta Gilbert Jeaune (no estoy segura de que se escriba así) en el bulevard de Saint Michael porque venden libros usados en español y en inglés. Y un librero a orillas del Sena que tiene libros de Tintín en cuanta edición haya salido.
Armando José Sequera
En Caracas, Suma y Lectura. En Madrid, la Casa del Libro.
Oscar Marcano
Noctua, El Buscón y Lectura.
Jesús Nieves Montero
En Caracas me gustaba mucho Soberbia en La Florida: la tarea de pedirle a las señoras que prendieran la luz y quitaran la cadena antes de las escaleras que daban al sótano eran un aliciente. Aparte, allí conseguí una edición espectacular de El Libro de Caracas, que compendia los textos que escribió Guillermo Meneses sobre la ciudad cuando fue cronista. También tendría que mencionar VDLbooks del Sambil. Puede que el surtido no sea algo del otro mundo, pero es espaciosa y en el segundo nivel, en el área donde había un café, dicté por primera vez un taller literario. La nueva sede de la Gran Pulpería del Libro Venezolano en Chacaito, pese a los tropiezos para llegar y la incomodidad para buscar, me gusta. Hace años había una librería pequeñita en El Hatillo cuyo nombre no recuerdo que me gustaba mucho. Una excentricidad es la Librería Washington, subiendo por la catedral, justo antes de llegar a la av. Urdaneta. Tiene una colección predominantemente de libros viejos pero que, extrañamente, conservan sus precios, por lo que hasta el año pasado llegué a comprar libros de Carver, Donald Barthelme y Amos Oz a menos de 10 Bs. F. Luego están Noctua, Suma, Lectura. También la Alejandría del Centro Comercial Cada en las Mercedes y la Ludens donde fui comprando, de a poquito, los libros de una lista maravillosa de "imprescindibles"que elaboró Sael Ibáñez durante el primer taller al que asistí, en el Celarg. Recuerdo que si uno pagaba en efectivo tenían una pecera con papelitos de colores que contenían descuendos de 5 hasta 30%. Alguna vez llegué a alcanzar ese tope, fui feliz y me rinidió muchísimo el dinero. También me divierten los libreros de la avenida Fuerzas Armadas. En Londres, Hatchard's es impresionante, nunca conocí a un personal tan educado y conocedor de su área, podían pasarse horas conversando. Antes de poder pagar mi ejemplar de It all adds up de Saul Bellow, uno de los muchachos me dio una verdadera clase condensada sobre los libros de memorias y anotaciones de autores sajones.
En Nueva York, Strand, sobre todo la que está cerca de los muelles. Es de libros usados y un tanto desordenados pero es un gusto recorrerla, aunque tengo tiempo sin ir. También en Nueva York, pero esa desapareció, había una que se llamaba Coliseum Books que era muy, muy buena, donde conseguí una edición completa y a buen precio de los Cuadernos de Leonardo da Vinci. Un par más en Nueva York: una muy comercial, la Barnes & Noble inmensa cerca de Lincoln Center, con la ventaja de poder leer un libro completo sin que nadie se acerque a decir nada; más underground la Gotham Bookshop. Y otro más, las latinas de la calle 14 Macondo, Lectorum y Macondo. La primera tiene un surtido muy importante de libros latinoamericanos, recuerdo que le traje a un amigo una edición de Sangre de amor correspondido de Manuel Puig sobre la cual versaba su tesis. En Nueva Orleans, la Maple Street Bookstore y, sobre todo, la Garden District Bookstore, esta última porque uno va caminando entre calles y casas tipo Lo que el viento se llevó y aparece este lugar donde venden marcalibros muy simpáticos. En Kendall la Border's me gustó porque tiene un buen balance entre librería y discotienda. En Buenos Aires, aunque es un lugar común la Ateneo inmensa en Santa Fe, construida sobre un teatro, es una experiencia alucinante y los chicos del área de narrativa todos alardean de haber escrito varias novelas que, por supuesto, mantienen inéditas. También las librerías de saldos de Corrientes, en la noche, cuando los mesones están en plena acera y uno puede encontrarse alguna joyita escondida. Lugar aparte merece la Librería Norte en la avenida Las Heras, un poco incómoda de recorrer pero con una selección muy impresionante en literatura y libros sobre escritura creativa. El personal es amable e, incluso, dado un percance con Cadivi que me impidió pagar lo que iba a comprar, me permitieron reservar unos libros que fui a buscar un par de días después. En Ciudad de Panamá la Exedra Books de Via España con Via Brasil es un lugar pequeño pero me fascina la casi devoción y orgullo con la que mantienen su sección de literatura panameña. En Barcelona la Fnac del Triangle, donde compré mi ejemplar de Pura alegría de Antonio Muñoz Molina.
Carlos Noguera
En el pais, Noctua, de Centro Plaza, Caracas. Fuera del país, la verdad, me cuesta decidir.
Antonieta Madrid
Respondo a tu encuesta sobre librerías: En Caracas: El Buscón; Alejandría; Lectura; Libroria; Vizcaya y Nachos, entre otras. En Nueva York: Barnes & Noble (Broadway); Brentano's (5a. Av.); University Place (cerca de Washington Square); Colisseum (57 con Bradway), entre otras.

Tres buenos amigos -Salvador Fleján, Rodrigo Blanco y Federico Vegas- en una librería caraqueña: Libroria.
| comentarios (4) >> |
escrito por Carmen1, enero 28, 2009
Que excelente articulo para los qeu nos gusta "pasear" por las librerias. Gracias por todas las recomendaciones...
escrito por Martha Vélez, septiembre 01, 2009
Estimados señores:
Estoy tras el e.mail de las librerías Nacho de Venezuela. Deseo ofrecerles un éxito editorial
Gracias
marha Vélez
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