Guía del lector
Reseñas y crítica
demolición de los días demolición de los días
demolición de los días
algo fue dicho en una lengua que quiere volver
para que la sabiduría de la rosa amanezca estremecida
Alexis Romero
Al terminar de leer demolición de los días (poemario que obtuvo mención publicación del Premio Anual Transgénerico de la Fundación para la Cultura Urbana, 2007) indefectiblemente evoqué el desconcierto que produjo en mí el primer libro que leí de ese genio rumano del pensamiento que fue Emil Ciorán.
Los poemas de Alexis Romero, como una desgarradura, muestran sin ambages la materia que subyace a las cosas, que en palabras de este poeta generalmente está en descomposición:
digo mi nombre y se pudre un espacio proclive a caricias y reflejos
Con un lenguaje preciso y decantado, Alexis Romero apuesta en este poemario a desentrañar la urdimbre, a la deconstrucción de lo diario, y si bien el título nos habla de demoliciones, no hay resquicio de brusquedad en este ámbito; más bien el desmontaje se realiza con exactitud de relojero suizo.
En la mayoría de los textos de este libro, el poeta apela al verso de largo aliento cargado de imágenes. En otros, el poema se logra desde el laconismo y lo mínimo, asombrando al lector como la belleza adusta que poseen ciertas rocas. Tal es la:
poética del buitre ninguna entrega es clandestina sino íntima pública como la belleza en los niños tiesos de áfrica
Numerosos escritores desfilan por las páginas de este libro: Auster, Ungaretti, Gamoneda, Pessoa, entre otros. Alexis Romero los va homenajeando uno a uno y en ocasiones, a través del poema, establece un diálogo de poética a poética. También lugares habituales al caraqueño pueblan estas páginas (el hospital Luciani, el Hotel Four Seassons, Los Palos Grandes), los cuales a través del quehacer poético de Romero adquieren un nuevo cariz, muchas veces produciéndonos la sensación de estar ante un grito que fue ahogado.
El poeta en este libro asume su labor de escriba desde el estoicismo. Hay algo de quieta dignidad ante el sufrimiento que produce la palabra (la tachadura del significante, diría un lacaniano). Lo que pretende asir está más allá del lenguaje y Romero lo sabe, por consiguiente enferma. De allí el optar por demoler para erigir un nuevo orden.
Definitivamente la poesía de Alexis Romero alcanza un punto de inflexión con este libro. Nosotros, sus lectores, nos preguntamos qué nuevos derroteros tomará; lo cierto es que esa lengua que quiere volver con seguridad proveerá de estremecimiento muchos amaneceres como el reflejo argénteo de un puñal en la madrugada.
Por Florencio Quintero
Poeta, dibujante y psiquiatra
MMVIII
| comentarios (1) >> |
escrito por equis, noviembre 05, 2009
Alexis me dio clases, sinceramente no hay nadie mejor que el... lo admiro demasiado nunca olvido sus calses.
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