Butaca poética
Poética
No te veré morir: Idea Vilariño No te veré morir: Idea Vilariño
Me tropecé con un poema de Idea Vilariño en la primera edición de El libro del amor, una antología de poesía amorosa torpemente editada por El Nacional y cuya selección hizo Rafael Arráiz Lucca. Confieso que no tenía la menor idea de quién era esa poeta uruguaya con nombre de duda, de deseo, de seudónimo aunque no lo fuera.
El poema que estaba en ese libro había sido escrito para su amante, el escritor Juan Carlos Onetti, en 1958. De esa relación entrañable, según dice en algún poema, cuenta que sus noches juntos fueron no más de nueve. Aún así, se sabe que en nueve noches pueden suceder amores que permanecen infinitamente en la vida y en la literatura.
En la poesía austera y desprovista de Idea Vilariño, su elegante pesimismo (realismo, lo llamaría yo), su pragmatismo en estos caminos del amor tan frecuentemente plagados de esperanzas sin vuelo, y su forma limpia y elemental de conseguir sonoridad con poquísimas palabras, son su principal arma poética. Quien la lee no tiene adónde esconderse. Ella tampoco lo tiene, agazapada como está en el interior de su voz. Contempla su desgracia con frialdad, con cierta distancia elegante, como si un amante la hubiera dejado encerrada en una habitación ajena y se hubiera llevado la llave.
Cada uno de sus versos son como un golpe seco que sacude en la base del estómago: en cada poema de Idea Vilariño sólo se encuentran las palabras indispensables. La pasión amorosa, la densidad de lo femenino, el ahogo agudo de la ausencia y la falta de pudor, son sonidos que se multiplican y quedan tatuados en el lector, como lo evidencia el poema Seis, en el que cuenta las veces que su amante gimió al momento del orgasmo:
Entonces todo se vino y cuando vino y me quedé inmóvil tú tú te quedaste inmóvil lo dejaste saltar quejándote seis veces. Seis. Y no sabes qué hermoso.O como escribiera el novelista español Antonio Muñoz Molina en Babelia, la revista literaria de El País, de España: García Lorca escribió en una carta que quería escribir una poesía de abrirse las venas: exactamente eso es lo que uno siente leyendo algunos de los poemas de amor de Idea Vilariño, una celebración simultánea de la ebriedad y de la desgracia.
Y si bien esta poeta ha sido galardonada innumerables veces tanto en su país como el extranjero, por muchísimos años y debido a sus convicciones, se negó rotundamente a que su nombre fuera promocionado y jamás se dejó entrevistar. No fue si no hasta 1997, cuando accedió a contestar las preguntas de los críticos literarios Rosario Peyroux y Pablo Rocca, lo cual dio origen al video Idea, estrenado en 1998 y que se encuentra en algunas bibliotecas. Y hoy, a sus 88 años, aunque probablemente el concepto de ser incomprendida vaya mejor con su personalidad, Idea Vilariño puede celebrar que ya su poesía es inmortal. No hace falta más muestra que este poema:
LO QUE SIENTO POR TI
Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.
Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.
Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.
Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.
* * *
Idea Vilariño nació en 1920 en Montevideo, Uruguay. Es docente, poeta, ensayista, traductora y crítica literaria perteneciente al grupo de escritores de la llamada Generación del 45 de la literatura uruguaya, y que incluía a voces como Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti y Ángel Rama, entre otros. Entre sus libros de poesía se encuentran: Cielo Cielo (1947); Paraíso perdido (1949); Por aire sucio (1950); Nocturnos (1955); Poemas de amor (1957); Pobre Mundo (1966); Poesía (1970); No (1980); Canciones (1993); Poesía 1945-1990 (1994); Poesía completa (2002).
Por Adriana Bertorelli
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