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Día de junio: Entrevista a Yordano
Por Adriana Bertorelli y Luis Yslas

El 26 de junio de este año, en el Rey David de. C. C. Valle Arriba, Yordano conversó con el equipo de Relectura sobre la influencia de la literatura en su música, los personajes que transitan sus canciones, sus años de estudiante de Arquitectura en la UCV y la futura aparición de un disco en el que versiona en español canciones de Jimi Hendrix, John Lennon y Bod Dylan, entre otros. Una charla en la que el compositor de Perla negra, Chatarra de amor, Por estas calles y Todo el amor derrochó sencillez, franqueza y muy buen humor.
¿Qué relación o influencia ha tenido la literatura en tu oficio de compositor?
Las canciones, la mayoría de las veces, son ficciones. Historias que, como en las novelas, tienen que ver con la vida del autor, pero que no son exactamente retratos biográficos. Las canciones son, pues, pequeñas ficciones, pero también exorcismos. Por ejemplo, en mi último disco, El deseo, aparece el personaje de la mujer equivocada, y fíjate, yo podría decir que en mi vida me he encontrado casi siempre con la mujer equivocada, de ahí que me haya divorciado tres veces. O a lo mejor el equivocado he sido yo, aunque de esas equivocaciones han salido aciertos, como mis cuatro hijas. Pensando en eso, en que siempre pareciera dirigirme a la mujer equivocada, es que surge esa canción, como una catarsis, o también como una venganza. Componer canciones es, en ese sentido, una especie de juego. De juego ficticio. Porque si yo hubiera vivido, físicamente, cada una de las cosas que aparecen en mis canciones, ya me hubiera vuelto loco.
¿Qué personajes suelen aparecer con frecuencia en tus canciones?
El más sencillo y quizás el más obvio es el personaje de Perla negra. Ese personaje reaparece, por ejemplo, en Chatarra de amor, y luego en una canción del disco Secretos de la noche, llamada Eleonora Ríos, en la que también está la influencia de Eleanor Rigby de los Beatles.
¿Te refieres al personaje de la prostituta, en el caso de Perla negra?
A ver
la canción Perla negra no trata exactamente de una prostituta. Son más bien imágenes que fueron surgiendo a medida que componía la canción. Yo tuve la melodía hecha y estuve durante un año buscándole letra; tratando de averiguar a qué me sonaba la canción. Entonces fueron apareciendo ciertas imágenes que armé como si se tratara de un rompecabezas. Iban surgiendo las líneas, las frases, y entonces las iba acomodando de acuerdo a un sentido. Fue una especie de composición de diseño, pero con frases. Así nace este personaje que ha sido visto como una prostituta. Y de hecho, una de las frases de la canción, dime qué quieres qué te haga se la escuché alguna vez a una prostituta, mientras me explicaba además una serie de cosas gráficas, casi gimnásticas. Entonces a mí me pareció un referente anecdótico interesante para la canción.
Es decir, por lo general sueles hacer primero la música y luego viene la letra
Suele ser así, o las dos cosas al mismo tiempo. Una especie de libre asociación de ideas muchas veces.
¿No hay un método riguroso?
No. El método es sentarme a trabajar con la guitarra. Empieza la melodía y luego las palabras van apareciendo. Hay frases musicales que suenan a ciertas palabras, o viceversa. Así más o menos ocurre
Pero volviendo a Perla Negra, este personaje tiene que ver también con el niño de En un beso la vida, que fantasea con ese mundo erótico misterioso. Es la misma imagen.
¿Y la Arquitectura, teniendo en cuenta que fue la carrera que estudiaste en la universidad, tiene algún tipo de influencia en tu música?
Antes de estudiar Arquitectura, ya tenía una inclinación musical. No componía, pero tenía la necesidad de aprender. Incluso al final del bachillerato ya tocaba guitarra. La Arquitectura, luego, me dio cierta idea de estructura, de mecanismo. Me iba dando cuenta de que materias como Composición y Armonía tenían que ver con una forma de integrar los elementos de la composición musical. Por esos años tenía la idea, que aún mantengo, de hacer una música popular que integrara diversas influencias que muy bien podían ser los Beatles, Jimi Hendrix o los Rolling Stones, como La Lupe, Tito Rodríguez, las rancheras o la canción italiana. Todo ese universo de la música popular. También por esos años se hablaba mucho en el ambiente universitario de la UCV de crear una música que volviera a las raíces, que rescatara la identidad nacional. Y yo no sabía, en mi condición de inmigrante italiano, cómo encontrarme con la identidad, o al menos con ese concepto de identidad nacionalista de la que se hablaba, si en mi casa nunca tuve un cuatro. Llegué a la conclusión de que si mi identidad era arpa, cuatro y maracas entonces estaba jodido. Eso me generó cierto complejo de inferioridad o una sensación de estar en desventaja con respecto a los que sí tenían unos vínculos más cercanos con esa identidad venezolana. De manera que por esa época sentía que no sólo no pertenecía del todo a esta cultura, sino que además no me dejaban pertenecer. Porque esa barrera de la identidad me excluía. Sin embargo, algunos profesores de la universidad me ayudaron a entender que yo podía integrar las culturas, la italiana con la venezolana y otras culturas además, y que los equivocados eran aquellos que pretendían defender una identidad, un nacionalismo a ultranza. Recuerdo incluso que en las clases de Introducción a la crítica arquitectónica se explicaba que el asunto de la identidad pura era sólo un mito, pues todo se va creando a partir de influencias diversas que se van integrando. Que ponerse como meta la búsqueda de las raíces, es ponerle límites a la creación artística. Yo, que desde niño acostumbraba escuchar en la radio todo tipo de música, sin detenerme a pensar si era en inglés, en español o en italiano, me sentía más identificado con este tipo de pensamiento, que la universidad reforzó. Podría decir que esos años universitarios hicieron que me formara un criterio más libre y ecléctico. Aprendí a no discriminar al momento de componer música.
¿Y además de las canciones que escuchabas desde niño por la radio, recuerdas también qué libros leías y cómo fue tu relación con la literatura en aquella época?
Allí aparece una limitante, que era mi familia. Sobre todo mi padre. Porque mi papá siempre fue un rebelde sin causa, además de provenir de un ambiente familiar trágico varios hermanos muertos, cosa que a él lo oprimía mucho. Él estudió Derecho y también Filosofía y Letras, e incluso llegó a dar clases de literatura en algunos colegios en Italia, antes de venir a Venezuela. Sin embargo, cuando llegó aquí, comenzó a trabajar como obrero. Y contrario a lo que uno pudiera pensar, pues mi padre había estudiado y enseñado literatura, no fue nunca un promotor de la lectura en mi casa. Renegaba siempre del sistema de estudios en Venezuela, de modo que existía una descalificación continua de la educación, que a mí no me quedaba más remedio que recibir en aquellos años. Además, mi padre había abandonado su sueño de ser escritor, pues él decía que si no lograba escribir como Dante o Morabia, entonces lo mejor era dejarlo. Tal vez era una especie de defensa para no escribir, sencillamente. Lo cierto es que su relación con la literatura se había agriado con los años, y eso influyó en la escasa promoción de la lectura que hubo en mi hogar. Aun así, yo frecuentaba algunos de los clásicos infantiles que había en mi casa. Por ejemplo los libros de Julio Verne, Jack London, R. L. Stevenson, Emilio Salgari. Recuerdo además que las novelas de Tarzán eran mis favoritas. De hecho, tengo una canción llamada El hombre de la jungla, el secreto mejor guardado del disco De sol a sol. Claro, en esa canción me burlo del hombre de la jungla, y digo que tiene 16 mujeres
Dijiste en una oportunidad que el título del libro de Mario Vargas Llosa, Travesuras de la niña mala, te inspiró para componer la canción Niña mala de tu último disco, El deseo. ¿Ha habido algún otro libro, quizás de poesía, que te haya influido en ese sentido?
Yo leo muy poca poesía. Leo más bien novelas. Cuando estudiaba en la universidad, recuerdo que leer a Gabriel García Márquez, a Mario Vargas Llosa, a Jorge Luis Borges y a Julio Cortázar fue todo un descubrimiento.
¿Y en tus años de estudiante de bachillerato te llevabas bien con los exámenes de literatura o más bien se te hacían pesados?
Te cuento que en casa había un libro que se llamaba Mil libros, así que en épocas de exámenes o comprobaciones de lectura. yo acudía a ese libro para hacer un rápido repaso, y por supuesto, salía malísimo. En realidad, fui fatal, leía muy poco. Ahora, cuando más adelante me di cuenta de que en los libros, en las novelas, podía encontrar cierta fuente de inspiración para mis canciones, entonces empecé a ver la literatura de otra manera. Por ejemplo, los libros de García Márquez y todo aquello del realismo mágico y su forma de echar el cuento han influido en más de una de mis canciones. Pienso ahora en Chatarra de amor, por ejemplo. En esa canción, además, hay otra influencia que son las canciones fúnebres de New Orleáns, que es el origen del jazz. Me llamaba la atención sobre todo que un canto de contenido triste era cantado alegremente. También mi canción Lejos nace mientras leía El amor en los tiempos del cólera, donde hallé elementos para componerla.
¿Es cierto que en Panamá van a estrenar una obra basada en una de tus canciones?
Sí, es una especie de revista musical. Hilaron canciones mías y armaron una historia donde se conjuga música y danza. La historia transcurre en un bar y en la calle, y hay una banda en vivo. El núcleo de la obra es el personaje de Perla Negra, y luego le fueron sumando fragmentos de otras historias de mis canciones. Como por ejemplo la que te comenté, Eleonora Ríos, que además está basada en una historia real y sórdida, de crímenes, que involucra incluso a una de las mesoneras que trabajó en Calle Luna, un local que tuve en La Castellana.
¿Y qué pasó con Calle Luna?
Calle Luna se creó a partir de una fantasía que un amigo y yo teníamos de hacer un local donde se tocara en vivo la música que a nosotros nos gustaba. Los locales que a uno le agradaban cuando viajaba a ciudades como New York, por ejemplo. Eso fue por el año 95. Pero no duró todo lo que hubiéramos querido pues no éramos muy expertos en la administración del local, y eso lo condujo a su fin.

¿Hay algún personaje de esos que admiras, de cualquier época, que te hubiera gustado conocer o que hubieras querido que escuchara tus canciones?
A mí me hubiera gustado conocer a John Lennon. Y no me hubiera importado si hubiera escuchado o no mis canciones, la verdad.
¿Cuántas guitarras tienes?
10, ¿11?... No recuerdo ahora... Aunque quisiera tener muchas más.
¿Qué guitarristas te gustan?
Me parece que el rock llegó al tope con Jimi Hendrix. Y no sólo por guitarrista, sino porque hacía muy buenas canciones.
¿A qué músicos quisieras versionar?
Bueno, yo tengo una serie de versiones en español de canciones de mis cantantes predilectos como Jimi Hendrix, John Lennon, Bod Dylan
Pienso sacar en algún momento ese disco, pues ha sido un trabajo de años. Traducir canciones es muy difícil, y más aún, lograr que transmitan lo mismo que expresan en su idioma original.
Yordano, ¿cuando te miras en el espejo ves a un hombre joven o en realidad te sientes como de cien años?
Ahora las dos cosas. A veces me siento como de cien años, y me miro y digo: ¡Coño, ya me estoy pareciendo también a cómo me siento!
| comentarios (2) >> |
escrito por juan carlos méndez guédez, agosto 13, 2008
Adriana, Luis...mil abrazos por esta deliciosa entrevista. Yordano es el grande de los grandes para los que vivimos los ochenta/noventa. Es tan bueno como una novela de Bryce o Massiani...Qué maravilla reencontrarlo a través de ustedes.
escrito por Luis Javier, agosto 18, 2008
Muy buena entrevista. Soy seguidor de Yordano, desde muy niño y su música me sigue acompañando en muchos momentos de mi vida. Nunca olvidare cuando lo conocí en una presentación en el anfiteatro de Bárbula, me firmo unos discos y pude intercambiar palabras con el, demostrandome que era una persona sencilla y amena...
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