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Gutiérrez Plaza, Arturo

Obra publicada

  • Al margen de la hojas (Caracas: Monte Ávila, 1991)

  • Principios de Contabilidad (México: Conaculta, 2000)

  • Pasado en limpio (Caracas: Equinoccio/bid&co., 2006)

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Nació en Caracas en 1962. Es poeta, ensayista y profesor universitario. Ha publicado Al margen de las hojas (Monte Ávila, 1991), finalista en el Premio Fundarte 1990 y en el Premio Internacional de Poesía Juan Antonio Pérez Bonalde, 1993; en 1995 obtuvo el premio de poesía de la III Bienal Mariano Picón Salas; en 1995 ganó el Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, con el libro Principios de Contabilidad (México: Conaculta, 2000). En 2007 obtuvo el primer premio de ReSeñas ReLectura, por una reseña de la novela Baroni: un viaje, del escritor argentino Sergio Chejfec. Ha colaborado en diversas revistas internacionales y extranjeras. Poemas suyos se han incluido en varias antologías venezolanas e hispanoamericanas y han sido traducidos a diversos idiomas. Fue becario del Programa Internacional de Escritores de la Universidad de Iowa, Estados Unidos, en 1997. Participó en el taller de creación literaria Anagrama (USB, 1985-1988) y en el de poesía del CELARG (1987-88). Asimismo fue fundador y coordinador del taller Lugar Común (USB,1999-2004). Entre 1995 y 2000 se desempeñó como director general del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Es profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Simón Bolívar, donde ha sido director de Extensión Universitaria y decano de Extensión. Ha obtenido los grados académicos de: Ingeniero en Computación (USB,1985) y Magíster en Literatura Latinoamericana Contemporánea (USB,1991). Actualmente culmina sus estudios doctorales en Lenguas Romances y Literatura en la Universidad de Cincinnati, Estados Unidos.   
 

Opinión sobre la lectura y la literatura


Para contestar esta pregunta me voy a valer de dos textos, escritos hace ya un buen tiempo, donde expongo algunas ideas sobre la lectura, la literatura y la poesía:

El buen lector

No hay manera de ser un buen lector sin hacer propia una adicción. Ser lector es ser vicioso: aficionado –en materia de lectura– al exceso. Las consecuencias de esta exagerada dosis pueden ser múltiples y a veces extremas. Pueden surgir personajes como don Quijote, absorbidos y alejados de la realidad por las novelas de caballería o escritores como Cortázar, a quien a los 9 años de edad, por recomendación médica, se le prohibió leer tanto por resguardo de su salud. Pero por otra parte, se trata de un vicio que como todo buen vicio también deriva beneficios. Francis Bacon diferenciaba las actividades de leer, hablar y escribir, señalando precisamente, algunas de sus bondades. Así decía: “La lectura hace maduro a un hombre; la plática lo hace ágil; y el escribir lo hace exacto”.

Ahora bien, ¿qué busca el lector en lo que lee? Podríamos contestar cosas tan variadas y tan disímiles como: entretenimiento, placer, información, conocimiento, sabiduría, comprensión de sí mismo y del otro. En fin, la lista sería extensa y discutible, por decir lo menos, pues cada lectura no sólo depende de la nueva mirada con que se escruta el texto que se lee sino del nuevo lector que en cada una de ellas se va formando. Nunca leemos el mismo libro, aun cuando las páginas coincidan una a una con las de una experiencia anterior, pues nunca somos el mismo lector. Esta quizás sea una de las claves de esta extraña adicción: la constatación de un cambio. Algo ocurrió. No somos los mismos antes y después de leer. Decir que esto sucede siempre es mentir. En realidad, ocurre sólo ante aquellos libros que nos revelan una verdad sobre el objeto que tratan. Una verdad, por lo general intraducible pero que nos sacude y asombra; y que también nos descubre una insospechada relación entre nosotros y ese cuerpo textual que nos hace lectores.

El buen lector es entonces el oficiante atento de un vicio. No un simple consumidor de páginas. En una, de su novela La caverna (Alfaguara, 2000), Saramago lo dice en estos términos: “hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa (…) A no ser que esos tales ríos no tengan dos orillas sino muchas, que cada persona que lee sea, ella, su propia orilla, y que sea suya y sólo suya la orilla a la que tendrá que llegar”.

La comunicación esencial

 Hoy día, si algo ha de ser la poesía, las raras veces que verdaderamente la hallamos, es comunicación esencial. Para la inmensa mayoría, naturalmente, esto suena hueco. Suena a simple florilegio, a vacua ideación extemporánea y retórica. El ruido que nos rodea y moldea, la preeminencia de las convenciones exteriores, la inmediatez y la superficialidad hacen residual toda exigencia o reclamo espiritual, y por ende toda posibilidad de diálogo con nosotros mismos: estadio necesario y germen de la verdadera aproximación al otro. Concebir la palabra como puente hacia el asombro, hacia la duda y hacia el misterio luce como una tarea de pragmática insensatez, no sólo en los predios del ciudadano que de ordinario llamamos común, sino incluso en los círculos más afines al saber elitesco, propio de los espacios universitarios y académicos.

Una concepción plagada de viejos clichés, que entiende la poesía como el reducto privilegiado de la sensiblería, el decorado verbal y la irrefrenable espontaneidad hace aún más cuesta arriba la comprensión del fenómeno poético. Por otra parte, resulta de difícil aceptación en el seno de una cultura de masas, llamada ahora globalizada, acostumbrada a la sobreestimación del espectáculo y la fama como valores en sí mismos, asimilar que el lugar de ésta ha de ser siempre el margen, lo reducido, lo subterráneo. Octavio Paz, al referirse a ella, decía: "hoy es ceremonia en las catacumbas, rito en el desierto urbano, fiesta en un sótano, revelación en un supermercado".

"En la poesía encontramos –afirmaba María Zambrano– directamente al hombre concreto, individual", nunca al hombre-masa. Por eso, se trata de una comunicación que principia habitando una soledad y termina acompañando a otra. Es el diálogo entre dos solitarios: un hombre y otro hombre. No puede ser de manera distinta. No hay modo de hablar con un tú sin aprender primero a hablar con nosotros mismos, y eso no parece tarea fácil en tiempos donde la soledad es anatema, anomalía o rareza indeseable. Hoy vivimos, más bien, un tipo de soledad masificada, colectiva, uniforme, compacta. Una soledad light, desprovista de conciencia, distraída y aturdida, patética y anónima, competitiva y repetitiva. Una soledad que nos aleja de nosotros mismos y donde la poesía no pasa de ser un slogan publicitario con escasos lectores.

Libros fundamentales

La siguiente no es más que una lista, inevitablemente arbitraria, de algunos autores y libros que se fueron sucediendo como descubrimientos en mi vida, sin considerar la valoración que hoy día tenga de ellos, la cual como es natural ha variado en el tiempo:

  • Hermann Hesse. El lobo estepario.


  • Fedor Dostoievsky. Crímen y castigo


  • Franz Kafka. La metamorfosis y El Proceso.


  • John Kennedy Toole. La conjura de los necios.


  • Jorge Luis Borges. Obras completas.


  • Pablo Neruda. Residencia en la tierra.


  • Federico García Lorca. Poeta en New York


  • César Vallejo. Obra poética completa.


  • Arthur Rimbaud. Una temporada en el infierno, Iluminaciones.


  • Vicente Huidobro. Obra selecta.


  • Vicente Gerbasi. Mi padre, el inmigrante.


  • Julio Cortázar. Rayuela, Bestiario, Todos los fuegos el fuego.


  • Octavio Paz. El arco y la lira, Los hijos del limo, El laberinto de la soledad, Libertad bajo palabra.
  • Alfonso Reyes. La experiencia literaria.
  • Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha y Novelas ejemplares


  • Francisco de Quevedo. Poesía metafísica y amorosa.


  • Sor Juana Inés de la Cruz. Obras completas.


  • Marguerite Yourcenar. Memorias de Adriano.


  • Thomas Mann. Muerte en Venecia y La montaña mágica


  • Marcel Proust. En busca del tiempo perdido


  • Augusto Monterroso. Obras completas ( y otros cuentos)


  • Rafael Cadenas. Los cuadernos del destierro. Falsas maniobras. Derrota.


  • Eugenio Montejo. Terredad, Alfabeto del mundo y Los cuadernos de Blas Coll.

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  • Roberto Juarroz. Poesía vertical


  • Antonio Porchia. Voces reunidas.


  • Juan Sánchez Peláez. Poesía.


  • Juan Calzadilla. Diario para una poesía mínima, Diario sin sujeto.


  • Eliseo Diego. Entre la dicha y la tiniebla.


  • José Angel Valente. Entrada en materia.


  • Rainer María Rilke. Cartas a un joven poeta, Elegías de Duino, Los cuadernos de Malte Laurids Brigge


  • T.S. Eliot. Poesía completa.


  • Constantino Kavafys. Kavafis íntegro (trad. de Miguel Castillo Didier)


  • Fernando Pessoa. El libro del desasosiego, El poeta es un fingidor (antología preparada por Ángel Crespo)


  • Carlos Drummond de Andrade. Una piedra en el medio del camino. Biografía de un poema.


  • Raymond Carver. CatedralDe qué hablamos cuando hablamos de amor.


  • Mark Strand. Selected poems.


  • Joseph Brodsky. Partes de la oración, Del dolor y la razón, Menos que uno


  • Wislawa Szyborska. Apelación al Yeti, Sal, Fin y principio.


  • Charles Simic. Desmantelar el silencio, El libro de los dioses y los demonios, Hotel insomnio.


  • Anna Ajmátova. Requiem y otros escritos.


  • José Saramago. Todos los nombres y Ensayo sobre la ceguera


  • Sharon Olds. Los muertos y los vivos.


  • José Watanabe. Lo que queda.


  • Thomas Transtromer. The great enigma.


  • Zbigniew Herbert. The collected poems


comentarios (2) >> feed
Saludos
escrito por Ignacio, julio 07, 2008

Epale Arturo: tanto tiempo, te he leído por allí, si estás en Venezuela avísame para encontrarnos. Qué vaina con Montejo...

Un abrazo
Nacho

...
escrito por Ana Morales, noviembre 14, 2008

Hola profe! cómo está? seguramente no me recuerda, pero hace un par de años fui alumna suya en la USB (Literatura II). Me sorprendió gratamente verlo por aquí. Espero poder leer más de sus publicaciones pronto.
Saludos!!!

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