Butaca poética
Poética
Reencuentro con Roberto Juarroz Reencuentro con Roberto Juarroz
Yo no soy quién para llevarle la contraria a Julio Cortázar y a Octavio Paz. O tal vez sí lo soy, porque cada lector tiene un gusto particular y un registro en su lectura que suele estar lleno de vericuetos personales e irrepetibles. Pero si en algo coincido con ambos es en afirmar que, sin duda alguna, Roberto Juarroz es uno de los grandes poetas del siglo XX.
Agradezco en el alma las casualidades que me llevaron a Juarroz. El ocio de una tarde de remates de Monte Ávila en los espacios abiertos del Teatro Teresa Carreño, y la presencia entonces perturbadora de un candidato a galán que sostenía en sus manos la Séptima Poesía Vertical de Roberto Juarroz, me hicieron de inmediato replicar el gesto y agarrar también el libro. Al abrirlo al azar descubrí este poema, el número 92, y ya nunca más pude dejar al libro ni a Juarroz:
Las cosas nos imitan. Un papel arrastrado por el viento reproduce los tropezones del hombre. Los ruidos aprenden a hablar como nosotros. La ropa adquiere nuestra forma. Las cosas nos imitan. Pero al final nosotros imitaremos a las cosas.Entonces decidí, imitando, acercarme a uno de los más grandes descubrimientos de mi vida literaria. Me subyuga de Juarroz su lenguaje magro, carente de florituras, directo como un lanzazo. La suya es una poesía sin subterfugios, sin lugar adónde correr o dónde esconderse, siempre al borde de un abismo apenas sugerido, aunque tangible. Dentro del mismo vacío, Juarroz nos coloca desnudos ante el amor cotidiano, el amor pasional y las preguntas de todos los días, desafiando cualquier norma y cualquier clase de estereotipo poético. La posibilidad de inmersión en las zonas más olvidadas y sin embargo, más vivas en la naturaleza humana, la sincronía entre lo espontáneo y lo esperado, y la vigencia de victorias y fracasos en una sola voz, desarman a la vez que transfiguran.
Toda la poesía de Roberto Juarroz es determinante y vertical. Así se llaman todos sus libros, Poesía Vertical, que llegan hasta la decimocuarta entrega. Así describe su obra el gran poeta y ensayista Octavio Paz: Cada poema de Roberto Juarroz es una sorprendente cristalización verbal: el lenguaje reducido a una gota de luz. Un gran poeta de instantes absolutos. Luego añadió. No, no me equivoqué, no nos equivocamos los pocos que, en esos años, nos dimos cuenta de que oíamos una voz única en la poesía del siglo XX. Más que oír la voz, la vimos. Y vimos una claridad.
Pocas obras buscan tanto llegar a una síntesis poética en donde convergen en partes iguales la emoción, la inteligencia y la sensibilidad incluso al hablar de situaciones extremas y de temas universales. De allí su forma desnuda, de allí su desgarradora transparencia.
* * *
Roberto Juarroz nació en Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires (Argentina), el 5 de octubre de 1925, y murió en Temperley, provincia de Buenos Aires, el 31 de marzo de 1995. Graduado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, recibió de esa misma institución una beca y realizó estudios de perfeccionamiento en La Sorbona, alcanzando después el cargo de profesor titular. Fue director del Departamento de Bibliotecología y Documentación de la mencionada facultad, donde ejerció la docencia durante treinta años. Asimismo se desempeñó como bibliotecólogo para la UNESCO y la OEA en diversos países. De 1958 a 1965 dirigió la revista Poesía = Poesía; colaboró en numerosas publicaciones argentinas y extranjeras. Fue crítico bibliográfico del diario La Gaceta (Tucumán, 1958-63), crítico cinematográfico de la revista Esto es (Buenos Aires, 1956-58) y traductor de varios libros.
Recibió, entre otras distinciones, el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía (1984), el premio Esteban Echeverría que concede anualmente la Asociación Gente de Letras de Buenos Aires por la totalidad de una obra (1984), el premio Jean Malrieu de Marsella (1992) y el premio de la Bienal Internacional de Poesía (Lieja, Bélgica, 1992). Su obra ha merecido abundantes estudios críticos, y ha sido vertida a una gran cantidad de lenguas. En 1980 fue invitado a París para la presentación de la más importante versión francesa de su poesía, editada por Fayard. Participó en una larga serie de congresos internacionales de escritores. Desde junio de 1984 fue miembro de número de la Academia Argentina de Letras.
Por Adriana Bertorelli
| comentarios (2) >> |
escrito por cesescore, junio 09, 2008
Comulgo plenamente con tus apreciaciones. Juarroz es indiscutiblemente un peso pesado de la poesía iberoamericana (recuerdo especialmente el poema de los nidos).
escrito por Olga Marina Molina, noviembre 06, 2008
Qué alegría abrir esta página buscando una cosa y encontré otra: compartimos la emoción y la adicción a la voz de un gran poeta, creo que poco conocido por las nuevas generaciones. Juarroz llenó y llena muchas horas de nuestro viaje por un mundo de percepciones inagotables: su rigurosidad, su lenguaje despojado, su voz secreta que llama a espacios y a atisbos aún más secretos, etc. En la gaveta de mi escritorio, caído de un estante de la biblioteca, florece desde hace 15 días nuevamente su séptima(infinita) poesía vertical!!!
| < Anterior | Siguiente > |
|---|







