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Butaca poética
Verso a verso
Poemas de Piedad Bonnett
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Poemas de Piedad Bonnett Poemas de Piedad Bonnett
CANCIÓN
Nunca fue tan hermosa la mentira como en tu boca, en medio de pequeñas verdades banales que eran todo tu mundo que yo amaba, mentira desprendida sin afanes, cayendo como lluvia, sobre la oscura tierra desolada. Nunca tan dulce fue la mentirosa palabra enamorada apenas dicha, ni tan altos los sueños ni tan fiero el fuego esplendoroso que sembrara. Nunca, tampoco, tanto dolor se amotinó de golpe, ni tan herida estuvo la esperanza.AHORA QUE YA NO SOY MÁS JOVEN
Ahora que ya remonto la mitad del camino de mi vida, yo que siempre me apené de las gentes mayores, yo, que soy eterna pues he muerto cien veces, de tedio, de agonía, y que alargo mis brazos al sol en las mañanas y me arrullo en las noches y me canto canciones para espantar el miedo, ¿qué haré con esta sombra que comienza a vestirme y a despojarme sin remordimientos? ¿Qué haré con el confuso y turbio río que no encuentra su mar, con tanto día y tanto aniversario, con tanta juventud a las espaldas, si aún no he nacido, si aún hoy me cabe un mundo entero en el costado izquierdo? ¿Qué hacer ahora que ya no soy más joven si todavía no te he conocido?ARMONÍA
Oye cómo se aman los tigres y se llena la selva con sus hondos jadeos y se rompe la noche con sus fieros relámpagos. Mira cómo giran los astros en la eterna danza de la armonía y su silencio se puebla de susurros vegetales. Huele la espesa miel que destilan los árboles, la leche oscura que sus hojas exudan. El universo entero se trenza y destrenza en infinitas cópulas secretas. Sabias geometrías entrelazan las formas de dulces caracoles y de ingratas serpientes. En el mar hay un canto de sirenas. Toca mi piel, temblorosa de ti y expuesta a las espinas, antes que el ritmo de mi sangre calle, antes de que regrese al agua y a la tierra.ASEDIO
"Si te ponen miedo mis ojos ausentes, mis ojos noctámbulos,
mis ojos dementes..."
León de Greiff
No me culpes. Por rondar tu casa como una pantera y husmear en la tierra tus pisadas. Por traspasar tus muros, por abrir agujeros para verte soñar. Por preparar mis filtros vestida de hechichera, por recordar tus ojos de hielo mientras guardo entre mis ropas un punzón de acero. Por abrir trampas y clavar cuchillos en todos tus caminos. Por salir en la noche a la montaña para gritar tu nombre y por manchar con él los blancos paredones de las iglesias y los hospitales. Hay en mí una paloma que entristece la noche con su arrullo. Mi noche de blasfemias y de lágrimas.
SOLEDADES
Exacto y cotidiano el cielo se derrama como un oscuro vino, se agazapa a dormir en los zaguanes, endurece los patios, los postigos, enciende las pupilas de los gatos. En las mezquinas calles minuciosos golpean los pasos de la frágil solterona que sabe que no hay luz en su ventana. En el aire hay olor a col hervida y detrás de la ropa que aporrea la piedra un canto de mujer abre la noche. Es la hora en que el joven travesti se acomoda los senos frente al espejo roto de la cómoda, y una muchacha ensaya otro peinado y echa esmalte en el hueco de sus medias de seda. Abre la viuda el closet y llora con urgencia entre trajes marrón y olor a naftalina, y un pubis fresco y unos muslos blancos salen del maletín del agente viajero. Un alboroto de ollas revuelca la cocina del restaurante donde un viejo duerme contra el sucio papel de mariposas, mientras como una red sin agujeros nos envuelve la noche por los cuatro costados.
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