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La importancia de llamarse Juno

 

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Ya es de todos conocido y ha pasado de ser un jugoso chisme de pasillo a una referencia trillada, que la autora del guión de la película Juno es Diablo Cody. Ex stripper, ex publicista, ex bloggera, ex voz de línea caliente de esas que dice “papito, ¿qué quieres que te haga?” (pero en inglés), ex estudiante de un colegio católico en Ohio y nacida con el nombre de Brook Busey.

La de Diablo Cody es una historia que parece improbable. Una mujer guapísima, brillante, graduada en la universidad de Iowa de Comunicación de Medios, trabajando como secretaria en una firma de abogados y ejerciendo de corrector de pruebas de programas de radio y publicidad. Un día se fastidió de la publicidad y, como Ifigenia, decidió ponerse a escribir porque se aburría. Pero antes, en un rapto de iluminada rebeldía, decidió presentarse a un concurso de strippers aficionados. No ganó, y de hecho confiesa que nunca hizo demasiado dinero en el tubo porque le faltaba vocación pero, a raíz de su experiencia bailando en traje de Eva, comenzó un blog exitosísimo llamado “Pussy Ranch” (busquen ustedes mismos la traducción) http://diablocody.blogspot.com, en el cual aun escribe regularmente y a partir de allí, se le comenzaron a abrir las puertas. En este blog pueden encontrar información sobre su vida, sobre la película Juno que estamos a punto de comentar y sobre su obsesión con el actor Steve Buscemi, entre otros temas de conversación intensa y de trivia de Facebook.

A los 24 firmó su primer contrato editorial con Gotham Books, para publicar sus memorias como stripper Candy Girl: un año en la vida de una improbable bailarina nudista, exhortada por un lector de su blog llamado Mason Novick, ahora convertido en su manager, e inmediatamente fue entusiasmada por este mismo señor para escribir el guión de Juno que él mismo produciría y que ella escribiría en pocos meses: la historia de una adolescente que queda embarazada y decide dar su hijo en adopción para continuar su vida. Con este primer guión, a Diablo Cody le faltan dedos para contar la cantidad de premios que le han sido otorgados además del súper codiciado Oscar de la academia por Mejor Guión Original. Entre ellos se cuentan 4 nominaciones a los premios Oscar incluyendo el de Mejor Película, una nominación a los Golden Globes y galardones obtenidos en BAFTA, la Unión de Escritores de Estados Unidos y el Círculo de Críticos de Chicago entre muchos otros.

Juno (sí, igual que la diosa de la maternidad en la mitología romana, protectora de las mujeres, reina del Olimpo y mujer de Júpiter) es una película de personajes cercanos y entrañables. Es una historia de amor desde varios ángulos, de decisiones y de transiciones bien narradas tanto desde el punto de vista cinematográfico como de guión. Los personajes, sumamente ingenuos aunque con un avanzado sentido del sarcasmo, son totalmente creíbles y tienen una profundidad de vida real y de cotidianeidad que constituyen el hilo crítico de la película. Vemos sin juzgar a la protagonista interpretada magistralmente por Ellen Page, que con desparpajo nos pone en su lugar y nos coloca en la diatriba de qué hacer con un embarazo no deseado a los 16 años. Bleeker, el adorable adolescente padre del hijo de Juno interpretado por Michael Cera es un personaje delicioso que nos dibuja la poca conciencia que se puede tener ante un problema que lo sobrepasa sin parecer jamás que su conducta es negligente o malintencionada. El padrastro y la madrastra amante de los perros cierran el círculo del entorno de Juno, y forman un conjunto que es casi un corifeo griego en el momento de responder como uno solo y de asumir la decisión de Juno de dar su hijo en adopción, como un acuerdo entre todos.

Esta película, que bien podría ser muy cursi y optar por el melodrama, por el tema que la ocupa, no hace alarde de efectos especiales ni de impertinentes golpes bajos en el maltratado músculo de la emoción. No pretende moralizar y tampoco es pretenciosa. Los diálogos, aunque cortantes y agudos, son sencillos y directos, y no dejan espacio moral para golpes de pecho. Posiblemente allí reside su éxito.

Démosle pues las gracias a la confesa falta de vocación de Diablo Cody en el baile del tubo y démosle la bienvenida a Juno. Una adolescente como cualquier otra.

 

Por Adriana Bertorelli

 

comentarios (2) >> feed
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escrito por Mitchele Vidal, mayo 14, 2008

No sè Adri. Es verdad que el Olimpo contemporaneo del cine -para bien o para mal- le ha dado a la diabla Cody todas las loas que no tuvo cuando se enrollaba en aquel tubo, pero lo que soy yo: mujer que ama los niños; madre de una adolescente en ciernes; tìa de dos ñiñitas que todavìa no llegan a pre-escolar y de una adolescente de 16, no me reì tanto. El desparpajo frontal y directo de su guiòn nunca me hizo olvidar que seguramente, algunos años despuès Juno no dejarà de preguntarse còmo estarà su bebè. Quien por cierto, apenas al nacer pasò a engrosar las filas de niño-solo-con-su-mamà, porque el que estaba llamado a ser su padre adoptivo se dio cuenta durante el embarazo que todavìa seguìa siendo niño...

Sin personalizar!!!!!
escrito por Juan R, noviembre 12, 2008

Me tomo la molestia de escribir una respuesta al comentario anterior pues…. Soy terco, y aunque inútil es, no quiero dejar de decirlo: ¡No personalices ni midas con tus prejuicios una historia, sea la de Juno o la de cualquier otra obra de cine o literatura o de parada de autobús que te encuentres! Una obra de arte (presumiendo que la excelente película aquí mencionada lo es) es un canto personal y pasajero sobre algo a la vez único y universal, no tienes por que comprar ese cumulo de prejuicios y presunciones simplistas de que lo que deseas que sea tu vida pero NO ES; con la trama impecable de Juno, tu puedes estar de acuerdo con lo que Juno hace o deja de hacer en la película, pero no tienes que estar deacuerdo con el personaje vive, pues como lo vive, como lo afronta o como se libra es de lo que se trata, es por lo que uno se toma el tiempo de verla, para admirar la experiencia ajena de un problema que tal vez no sea el mío, pero que nos “completa” por el simple hecho de conocerlo. Luego de ver la película conoces la experiencia particular de otro, que como tu, vive cosas que no sabe como manejar, y por hacerlo de una manera distinta a lo que tu ego simplón y moralista se le hubiera ocurrido, es que es una película y es presenciada por millones, y tu vida, querida Mitchele no lo es, no nos interesa, y cuando crescan….ni siquiera a tus niños tan preciados interesarà.

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