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Ber, Krina

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Obra publicada

  1. Cuentos con agujeros (Cuentos, Monte Ávila, 2004)
  2. Lee el cuento "Amor", ganador del 62 Concurso Anual de Cuentos de El Nacional 2007
  3. Para no perder el hilo (Cuentos, Mondadori, 2009)

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Krina Ber de Da Costa Gomes (Polonia, 1948). Arquitecto de la EPFL , Lausanne (Suiza), revalidada por la UCV. Creció en Israel, estudió en Suiza y se casó en Portugal antes de radicarse, en 1975, en Caracas, donde mantiene junto con su esposo una compañía de arquitectura especializada en estructuras espaciales y diseño industrial. Comenzó a escribir en español en el año 2000, en el taller de narrativa de UCAB dirigido por Eduardo Liendo, siguió con el instituto ICREA y el taller de narrativa de Celarg 2003, con Eloi Yague. Obtiene una Maestría en Literatura Comparada, UCV, mayo 2007. Entre los premios y publicaciones se encuentran: Mención Especial del 56 Concurso de Cuentos de El Nacional por el cuento “Benjamín y la caminadora” (2001); Finalista del III Concurso Nacional de Cuentos SACVEN  con “Los milagros no ocurren en la cola” (2002), Premio Monte Ávila Editores para Obras de Autores Inéditos, mención narrativa, por el libro  Cuentos con agujeros,  publicado por esa casa editorial en diciembre 2004; ganadora de la XI Bienal Literaria “Daniel Mendoza” del Ateneo de Calabozo, mención narrativa, con el cuento “El Secuestro” (2005). Su cuento “Experta en extravíos” ha sido incluido en la antología De la urbe para el orbe, nueva narrativa urbana (Alfadil, mayo 2006). Su relato "Amor" ganó el Concurso Anual de Cuentos de El Nacional 2007.   

Opinión sobre la literatura 

            La literatura y la lectura van juntas: ¿a qué serviría la literatura si la gente no leyera?

            Acerca de literatura, me suscribo plenamente a las opiniones de Mario Vargas Llosa, magistralmente expresadas en La verdad de las mentiras, a las que no creo poder añadir ni un coma. En lo que a lectura se refiere, mi experiencia vital difiere mucho de la de ustedes: yo leía libros porque no tenía otra alternativa: durante mi infancia en Polonia y luego, durante mi adolescencia en Israel no había televisión. En Polonia, porque era un país afligido con un comunismo forzado por la ocupación soviética y extremadamente pobre, y en Israel porque era un país nuevo y genuinamente socialista, y la TV era considerada culturalmente dañina hasta la mitad de la década de los 60. Cine: sí, ir al cine era un acontecimiento. Esa carencia, hoy impensable, no era tal: los chicos y chicas éramos absolutamente felices, nuestras vidas estaban llenas de juegos inventados, de fantasía y, sobre todo, de libros. Los de mi casa, literalmente tapizada con estantes, incluso el corredor, insólitamente estrecho. Los que prestaban las bibliotecas públicas y hasta el bazar de la esquina. El libro era –y ahora ha vuelto a ser– algo como el café o el azúcar: cuando se terminaba, había que completar las provisiones. Siempre tengo uno en la cartera (por eso estas carteras tan grandes). Salir sin un libro en Caracas equivale a exponerse a horas de desespero ya que este país está organizado en base al paradigma de la cola para todo, hasta para comprar un marroncito o subir en un ascensor. Y de las vehiculares ni hablar. He leído alguna vez que Isabel Allende escribió su segunda novela, Eva Luna, en las colas caraqueñas, ya que siempre andaba con un cuaderno y un lápiz. Infelizmente, yo sólo puedo escribir en computadora… Pero leo en todas partes.

Obras recomendadas 

En mi vida hay un agujero de toda la edad adulta casi sin leer narrativa. Los cambios de países, culturas e idiomas han ciertamente contribuido a ello. En mi juventud y adolescencia el libro más importante fue sin duda En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, ya que todavía recuerdo el efecto de esa lectura. No hay otro fenómeno como ése. A la edad en que he vuelto a leer ya no se puede hablar de libros fundamentales, uno ya no se deslumbra de la misma manera. Seguramente El Quijote y la obra de Borges habrían ampliado esa lista si los hubiese leído en español, entonces. Los que vuelvo a leer son:        

  1. Los cuentos completos de Julio Cortázar.  
  2. Historia de amor y sombra, de Amos Oz. 
  3. Los cuentos completos de Clarice Lispector.
  4. El jinete polaco  y El invierno en Lisboa, de Antonio Muñoz Molina. 
  5. Los aires difíciles, de Almudena Grandes. 
  6.  La trilogía de Nueva York, de Paul Auster.
  7.  El libro de amores ridículos, de Milan Kundera. 
  8. Mañana, en la batalla, piensa en mí, de Javier Marías. 
  9. Últimas noticias del paraíso, de Clara Sánchez.
  10. Bella y oscura, de Rosa Montero. 

Los que me han gustado últimamente:

  1. La vida invisible, de Juan Manuel de Prada. 
  2. Las kuitas del hombre mosca, de Eduardo Liendo.
  3. La vida nueva, de Orhan Pamuk. 
  4. La historia del amor, de Nicole Krauss.
  5. Puntos de sutura, de Oscar Marcano.
  6. Lotte von Indien, coloniera de Tovar, de Marisol Marrero.
  7. Los cuentos de Miguel Gomes, en varias ediciones. 
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