Guía del lector
Reseñas y crítica
Florencio y los pajaritos de Angelina su mujer Florencio y los pajaritos de Angelina su mujer
Florencio y los pajaritos de Angelina su mujer
- Francisco Massiani (Venezuela)
- Fundación para la Cultura Urbana, 2005
Otras obras del autor
- Piedra de mar (novela, 1968)
- Las primeras hojas de la noche (cuentos, 1970)
- El llanero solitario tiene la cabeza pelada como un cepillo de dientes (cuentos, 1975)
- Los tres mandamientos de Misterdoc Fonegal (novela, 1976)
- Con agua en la piel (cuentos, 1998)
- El señor de la ternura (poesía, 2007)

Sólo la ternura ayuda a las palabras y las hace buena compañía. Sin ternura se envejecen antes de temblar en la garganta y antes de tocar la oreja del amigo que está cerca, afirma uno de los personajes de este volumen de cuentos, galardonado con el Premio Anual 2005 de la Fundación para la Cultura Urbana. Fiel a su estilo coloquial y desenfadado, y a la búsqueda amorosa que, desde su inolvidable novela Piedra de mar, ha dominado su escritura, Francisco Massiani continúa prodigando en este libro esa ternura que hace de sus ficciones una compañía imprescindible. Tal vez, el título de uno de estos relatos, A mí me tenía jodido porque ella sabía que yo la amaba, sea también la revelación de un estado de fragilidad que define el modo en que sus personajes miran y sienten el mundo. Lawrence Durrel escribió que con una mujer sólo se pueden hacer tres cosas: quererla, sufrir o hacer literatura. Son estas tres formas de asumir el enigma femenino las que Massiani explora en su obra. Y es sin duda la tercera la que lo ha convertido en uno de los más entrañables autores de la literatura venezolana.
Luis Yslas
| comentarios (1) >> |
escrito por Alexander Reina, abril 30, 2010
Massiani ocupa un lugar especial en mi vida, seguramente muchos que en su adolescencia tuvieron el privilegio de acercarse su literatura dirán lo mismo, noten que digo en mi vida y no me referí especificamente a la literartura y es que esa es la magia de ésta, y el poder transformador de algunos iluminados de la palabra, rindo homenaje pues a este oscuro pero definitivo apostol del verbo.
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