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Aldaba: El extranjero
Grupo Aldaba
- Fecha: Julio, 2007
- Escritor invitado: Francisco Massiani
- Obra: El extranjero
- Autor: Albert Camus
Aldaba se dejó "extrañar" junto a Francisco Massiani
Grupo Aldaba / Escritor invitado: Francisco Massiani
(Fecha: 28 de julio de 2007)
Hoy ha muerto mamá.
O quizás ayer.
No lo sé.
Recibí un telegrama del asilo:
falleció su madre.
Entierro mañana.
Sentidas condolencias.
Pero eso no quiere decir nada.
Quizá fuera ayer.
(El extranjero de Albert Camus, 1949)
Allí estaba todo dispuesto, en uno de los espacios de la quinta Los Milagros, en
Hubo tiempo para el vino, el pan y el queso, como si hubieran sido escogidos para un ritual que invocara la presencia del enigmático Meursault, el personaje central de la novela. En compañía de Pancho fuimos recorriendo la obra. Nos adentramos en el existencialismo y comprendimos que era la corriente literaria y filosófica que invadió a la Europa de la posguerra. Ese ambiente giraba en torno a Camus, ese extranjero de sí mismo que también buscaba algunas respuestas a su devenir, quizá sin éxito, pero que le otorgó posibilidades creadoras.
Lo primero que sorprendió es que el narrador Meursault contara su historia después de muerto. Ese detalle nos hizo concentrarnos en su figura y fuimos capaces de enjuiciarlo, lo tildamos de cruel, indiferente y hasta fue visto como despojo social. Otros consideraron que su historia refleja la desesperanza del hombre moderno. Resulta curioso que un ser opaco nos haya despertado tanta pasión por hablar. Y será porque lo acompañamos desde su llegada a Argel para el entierro de su madre hasta su ejecución por un asesinato que no tuvo causa aparente, pues todo formaba parte del hastío, del calor y de su peculiar forma de estar en el mundo.
Masssiani estuvo de acuerdo con la visión del extrañamiento del personaje, pero no con la desesperanza, puesto que Meursault se llegó a enamorar de María y se diría que fue feliz con ella. El artista dijo que el amor salva ante las inclemencias y recordó las escenas que se describen junto a la dama en el mar, pues son bellas, eróticas y de vuelo poético. Quizá lo hizo recordar el tema que lo tiene atrapado desde hace algún tiempo y que inspira sus dibujos, cuentos y poemas. Ese tono amatorio lo recoge en su último título publicado por Monte Ávila editores, Señor de la ternura.
Otra de las partes de la novela que más impactó a los aldabianos fue el diálogo del protagonista con el Capellán que va a darle la última bendición y el perdón de los pecados antes de la condena, ya que en el parlamento no hay rastros de arrepentimiento o temor, condiciones esenciales de la religiosidad, más bien hay cierto desapego de la divinidad y duros cuestionamientos acerca de su poder.
También fue recurrente la crítica a la sociedad de la época, que como en la actualidad, se ensaña contra el que dice la verdad, porque la polis no lo puede tolerar. Así le sucedió a Meursault, los argelinos no le pudieron perdonar su supuesta indolencia por la muerte de la madre, en un asilo que habitaba por voluntad propia o el asesinato de un árabe que cargaba un puñal reluciente dispuesto a atacar o los intentos por revertir la moral y lograr un cambio en el pensamiento de los hombres. De allí que Meursault sea un personaje inagotable por la diversidad de temas que están su alrededor.
Esa inquietud y las interrogantes que despertó en el grupo Aldaba motivaron a Pancho a sugerirnos la lectura de otras obras de Camus como La peste o El exilio y el reino. También nos recitó el inicio de El extranjero en idioma francés, en un gesto que sirvió para evocar gratos recuerdos y que compartió con sus allegados.
Al caer la tarde, mencionamos su novela Piedra de mar aparecida a finales de los sesenta y que se convirtió en una referencia de la narrativa sencilla, con lenguaje urbano, donde la historia de amor de un adolescente es el eje central de una trama que cautiva desde el primer instante. Massiani sonríe y se emociona al oír hablar de ella, es como si fuera la primera vez. Nos transmitió su entusiasmo y por eso, decidimos leerla para un próximo encuentro de Relectura. Nuevamente las emociones: la alegría, la tristeza, la rabia o el desconsuelo nos invadirán y el Señor de la ternura nos recibirá en medio de líneas, colores, trazos y su preciado tesoro, aquellos poemas que les dedica a sus amigos y que guarda en una caja, al ras de la cama donde levita por sus sueños.
Fueron testigos: Mildred Pineda T. (Coordinadora de Aldaba), Anna Carolina Díaz, Iraima Arrechedera, Julio César, Rafael Iribarren, Juan Jorge Blanco y Ángela Santeliz.
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