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A Alberto Barrera Tyszka A Alberto Barrera Tyszka
"Igual que con la geografía, la literatura no tiene nacionalidad"
Al Trasnocho con Barrera.
Un recorrido en el tráfico caraqueño
Por Enza García. Agosto 2007

La conversación empezó en el carro del entrevistado y terminó en El Trasnocho, minutos antes del bautizo de Miedo, pudor y deleite. La luz estaba particularmente amarilla y la cola menos grave que en otras ocasiones. Alberto siempre parece que quiere estar en otro lugar. Quizás por eso pase por escurridizo, distante, odioso. Pero es un tipo tímido y amable, que bien me dio esta entrevista para ReLectura.
Todo parece indicar que Alberto Barrera Tyszka, por razones obvias, está de moda. ¿Te da miedo ser sólo eso, una moda pasajera?
No. Ni siquiera me siento cómodo cuando oigo eso de estar de moda. Tengo incluso la tentación de preguntar cuáles son las razones obvias. ¿El premio Herralde? Yo siempre digo que los premios tienen mucho de azar. Yo echo broma incluso diciendo que ninguno de nosotros sabe si en el jurado del premio Herralde había varios hipocondríacos. Es para reflejar que todo jurado ejerce un gusto, una subjetividad. Los premios son buenos porque te promocionan, te distribuyen. Pero no garantizan que tú vayas a escribir mejor o que tu siguiente libro vaya a ser mejor que éste. Ni siquiera que tengas lectores. Entonces la verdad es que no me preocupa la moda, y además creo que toda moda en el fondo debe ser pasajera.
De la relación literatura y vida, ¿quién se beneficia más?
Hay una frase de José Emilio Pacheco que a mí me encanta, que dice, hablando de un tipo: odia a la literatura y su obra demuestra que es correspondido. Todo depende de cómo se vea la relación con la literatura y con la vida. Yo no podría dejar de asociar una con la otra. Una y otra se alimentan, hay gente que vive mucho y produce una literatura pésima, y hay gente que lee obras maravillosas como David Chapman que sale y asesina a Lennon. Todo eso siempre tiene un límite. No sé hasta qué punto realmente una transforme a la otra porque eso también tiene un límite.
¿A cuál escritor le darías un tiro por malo?
Esa mándamela por e-mail.
¿La vas a pensar?
La voy a pensar.
¿Es la literatura uno de los escenarios para que el bien y el mal se enfrenten?
Claro, si el bien y el mal viven enfrentados todo es escenario. Si realmente eso es lo que ocurre, nada escapa a esa batalla.
¿Es mala la literatura cuando es moralizante?
Claro, es una respuesta complicada. Porque en principio mi primera reacción es decir que sí. Que además yo desconfío mucho de la literatura pretendidamente editorial con ese fin. Pero de repente hay buena literatura que es así, que es muy buena y moralizante pero sin pretender serlo. Que posiblemente hubo momentos de la historia cuando la literatura siempre fue moralizante, entonces no sé. En este momento me cuesta decir porque ésta es una pregunta que da para la ambigüedad. Obviamente, de entrada, lo políticamente correcto, lo literariamente correcto es decir que no, que la buena literatura está en contra de lo moralizante, y sin embargo eso podría ser una concha de mango, una gran ambigüedad. Yo te apuesto que empezamos a buscar y encontramos a autores profundamente moralizantes como Dostoievsky. Es más, te diría que habría que empezar a buscar la relación entre moralizante y ético. Uno de los autores que más me gusta es Coetzee, que es profundamente ético y me encantaría saber si su literatura puede ser leída y considerada como moralizante. Porque tal como tú y yo entendemos lo moralizante la respuesta es que no. La buena literatura no debería serlo y por eso te hablé de la pretensión. Esto después hay que pulirlo porque yo soy muy desordenado. Es decir, toda literatura que pretenda ser moralizante siempre va a ser mala. Una de las cosas que a mí me molestó más de Úslar Pietri fue cuando a él le preguntaron por qué empezó a escribir y entonces dijo: no, mira, es que yo miraba el país, tenía muchas cosas que decir y pensé que el vehículo que más me gustaba para decir esas cosas era la literatura. Yo ahí inmediatamente me sentí mal porque desapareció la noción de placer, del acto creativo como rapto y parecía una cosa racional donde hay un hombre que más que contar historias que tiene adentro y que saltan, en el fondo lo que tiene es un proyecto editorial claro, tiene una visión de país, y quiere decirlo. Desde esa perspectiva se produce mala literatura.
¿Has visto el libro de fotografía de Lewis Carrol?
Sí.
¿Qué piensas de ese libro?
Lo vi hace mucho tiempo, y pues nada, me gustó.
Porque me he conseguido con hombres que dicen que ese libro es una aberración...
¿Sí? ¿Pero porque son niñas desnudas y él es un fotógrafo adulto...?
Pero no están desnudas
Pero para ellos sí, por algo lo dicen ¿Por qué? ¿Por qué hay algo perverso?
A mí me pareció perturbador, porque realmente supo extraer la sensualidad de esas niñas.
Claro, desde esa perspectiva, Lolita es una obra perversa. Fíjate, yo acabo de estar en la escuela de Letras, en una conversación con alumnos que están viendo varias cosas sobre literatura venezolana y una alumna me dijo ¿por qué si usted dice que trató de tener un tono contenido en La Enfermedad hay una escena muy cruda? Y me habla de una escena de sexo. Y fue insólito porque incluso la leyó y a mí me parecía casi lírica y no era una cosa para nada cruda. Pero las perspectivas de los lectores son diferentes. Lichtenstein es el que dice que un libro es un espejo. Entonces si se asoma un mono no va a ver reflejado un apóstol. Eso es un poco la cosa, cada quien se ve.
A mí esa escena me pareció muy efectiva pero no cruda.
No, hombre, para nada.
Crudas me parecen las escenas de sexo de Michelle Houellebecq.
¿Sí?
Sí, bueno, para mí.
¿Sí? (risas malvadas)
¿Qué?, ¿qué pasó?, ¿qué dije?
No, no, está bien. Es que empecé a pensar qué he leído de él y dije bueno tampoco...
Bueno, yo estoy leyendo Plataforma y leí Las partículas elementales.
A mí me gustó Ampliación del campo de batalla. Pero no, está bien. Ay
Bueno, pero tengo veinte años nada más, y no he vivido ni leído muchas cosas.
En eso tienes razón y además lo tienes que defender.
¿Eres mejor cuentista o novelista?
No lo sé. Además, hacer juicios sobre mí o sobre mi obra me parece complicadísimo. Porque además tampoco he escrito tanto. De repente podría decir que me siento más cómodo con los cuentos. Esa pregunta es muy incómoda. Uno no puede decir eso porque supone que uno es mejor en algo. Eso lo tienen que decir los demás.
¿Tienes algún sueño recurrente?
Sí, fíjate. Pero no es un sueño. Yo recuerdo muy poco lo que sueño. (No, pero esto después lo lee un jungiano y lo destroza). Más que un sueño es una sensación. Ese vacío, esa sensación de caída, que estás en el sueño y te despiertas en el sobresalto, como si acabara el piso y viniera una especie de sombra, como si quedaras guindando en el aire. Eso es lo que más recuerdo. Uno tiene un inconsciente muy agitado así que quién sabe. No recuerdo los sueños.
¿Tiene sentido escribir en Venezuela?
Si uno siguiera esa pregunta pareciera que tiene sentido escribir en otro lado. Entonces la pregunta es si en el fondo tiene sentido escribir. Para mí sí. En Venezuela, en Inglaterra, en el Congo. Relacionar la escritura con unos deberes históricos siempre es peligroso. Igual que con la geografía. La literatura no tiene nacionalidad. Yo estuve en la feria de Bogotá pasada y fue terrible porque el encuentro fue de nueva narrativa caribeña y yo dije que la última narrativa caribeña que yo había leído fue una novela de Imre Kertész que transcurre en un país de América Latina. Entonces tú dices realmente qué pertenencia hay. Así que nada, ¿escribir tiene o no sentido para ti? Si tiene sentido vas a escribir en cualquier lugar.
¿Harán algo los escritores para solventar la crisis del venezolano?
Esa es la respuesta más breve. Por suerte no. Por suerte para el país no van a hacer nada.
¿A qué le tienes nostalgia?
Esa también te la voy a contestar por mail. Pero creo que en el fondo tengo mucha nostalgia de mí mismo, cuando tenía veinte años. Eso pasa cuando uno va envejeciendo.
¿La telenovela en un género literario menor por estar destinado a la masa?
No. No es un género literario, para empezar. Es un género mediático. Pero es verbal, cierto. Profundamente verbal, reiterativo, oral. Se escucha más que lo que se ve. Todo el mundo sabe lo que va a pasar. Es una especie de retórica que está allí repitiéndose. Pero no hay una escritura, no es una literatura porque es un proceso colectivo. Y ese producto cae en otro medio. No es un libro malo que tú puedas trabajar.
¿Qué aconsejas a los narradores jóvenes para seguir en el oficio?
Esto de dar consejos envejece. Y además hace que uno se crea serio. De mi experiencia yo recojo algo que a mi generación le pareció muy importante y es no vivir del Estado, de la figura del escritor. Aquí en Venezuela ha habido escritores sin libros, sin lectores, pero eran escritores que iban a congresos y les pagaban becas. Así que hay que escribir y leer, no hay otra. Leer mucho. Una vez yo estaba con Salvador Garmendia, cuando trabajamos juntos en el canal dos. Íbamos en Metro y nos bajamos en Capitolio. Y a Salvador lo conocían por la barba, así que lo conocían más por salir en televisión que por sus libros. Y él tenía un imán maravilloso para los loquitos. Entonces se le pegó un loquito y le preguntó: Salvador, ¿qué hace falta para escribir? Salvador dijo: papel y lápiz, y siguió caminando. Yo tenía como 25 años y me quedé pensando que aparte de que fue una salida maravillosa para el loquito, no hay mucho más que se pueda decir. Leer, escribir, corregir, escribir corregir. Más nada. Y ya, eso es todo.
¿Qué estás leyendo ahora?
Estoy terminando Hipotermia de Álvaro Enrigue. Eso sí, yo creo que nadie está obligado a terminar un libro. Eso era una especie de prescripción, de moral antigua. Hay demasiados libros malos y demasiados libros por descubrir.
La nostalgia... Y ya. Empezó el bautizo y llegaron los vinos.
Y los bonus track, lo que me respondió al correo:
¿A quién le darías el tiro por mal escritor?
Los malos escritores se castigan solos. Te recuerdo el maravilloso aforismo de José Emilio Pacheco: "Odia la literatura. Su obra demuestra que es correspondido".
Creo que debería ser un verbo. Yo, al menos, frecuento la nostalgia de manera constante. Empezando por mí mismo. Tengo nostalgia de mí, de aquél que fui, de cómo era, de la ciudad que tuve, de los asombros que poseía, de los estrenos que me gasté. En fin
Cinco palabras, libros y canciones favoritos...
La palabra "favorito" o "favorita" no me gusta demasiado. Sobre todo porque somos tan variables. Por eso el gusto es maravilloso. Porque es diverso, distinto, porque cambia. Prefiero hablarte de cinco autores que hoy en este lunes de julio me gustan mucho: Anton Chéjov ("Extraña Confesión", "El Duelo", "Pabellòn Nº 6", todos sus cuentos
), Joseph Roth (Confesión de un asesino, La leyenda del santo bebedor, El triunfo de la belleza
), Raymond Carver (Catedral, De qué hablamos cuando hablamos de amor, Quieres hacer el favor de callarte, por favor
), J. M. Coetzee (La edad de hierro, Desgracia, Foe
), José Gorostiza ("Muerte sin fin").
Para las palabras y para las canciones, sirve lo mismo que ya te dije sobre los "favoritismos". Aunque, por supuesto, hay gustos que se repiten, que persisten. No sé por qué pero me gustan las palabras con u. También las esdrújulas me gustan. Me gusta incluso la palabra esdrújula. Me gusta aullido, huida, saudade
Me gusta aldaba, urdimbre y arcabuz. Me gusta también última. En fin
Algunas canciones: "Cry me a river" (Diana Krall), "En el último trago" (de José Alfredo Jiménez, en versión de Chabela Vargas), "Me and Bobby Mc Gee" (Janis Joplin), "El incomprendido" (Ismael Rivera), "Mourir pour une nuit" (Maxime Le Forestier), "Mujeres de Atenas" (Chico Buarque)
y un interminable etcétera.
| comentarios (15) >> |
escrito por Hensli, agosto 07, 2007
Cinco estrellas vale. La última pregunta, la de los gustos; finísimos. Y antes, a las preguntas filosas responde dejando las contradicciones abiertas. ¡Viva Enza! ¡Vivan nuestros autores! ja ja. De corazón.
escrito por Enza García, agosto 09, 2007
Hensli, gracias por tan buenas energías. Se siente que disfrutaste la entrevista y eso me pone contenta.
escrito por coronel svoboda, agosto 14, 2007
Muy buena la entrevista, aunque ante la pregunta, ¿tiene sentido escribir en Venezuela? el señor Barrera ha debido responder :si tiene sentido escribir....¡aunque mal paguen!
escrito por Alejandro Delgado, noviembre 15, 2007
La respuesta que dió Barrera T. -ante la pregunta: ¿Es mala la literatura cuando es moralizante?- sobre Uslar Pietri me pareció tan esclarecedora, tan llena de "alma" (¡el acto creativo como rapto...!), como lapidaria. ¡Gracias!
escrito por azorazur, febrero 07, 2008
Hola Enza! en verdad poco me gusta leer entrevistas, sin embargo, al leer esta me sentí bastante bien... lo cual dice mucho de la pertinencia de tus preguntas y la facilidad de palabra y de contenido que Barrera T dio a sus respuestas... te felicito...
escrito por Hele, junio 11, 2008
Enza, qué rica tu entrevista: fresca, amena, horizontal, verdadera
Vaya el aplauso!!!
escrito por Diego B, octubre 26, 2008
Excelente… el señor escritor Alberto Barrera, es el único escritor en Venezuela al cual le admiro su calibre profesional y personal; ya que tuve el honor de conocerlo personalmente, y obvio, de leerlo y ver una de sus telenovelas. Así nada más, a la calladita, sin mucha publicidad (buscada como hacen casi todos los demás); se dedica a escribir y corregir, y a corregir y escribir; como recomienda en esta entrevista. Sígalo haciendo que así nos nutre a quienes también queremos hacerlo.
Suerte en todo!!! Señor Alberto Barrera.
escrito por Resentido Literario, febrero 17, 2009
Esto me dejo un amigo escritor que leyó la entrevista:
" PRIMERO: Imagínate una clase de Tyszka
SEGUNDO: Imagínate a Tyszka hablando de La Enfermedad en una clase
TERCERO: Imagínate a una idiota preguntándole algo sobre La Enfermedad
CUARTO: Imagínate a esa misma idiota leyendo La Enfermedad en un salón de clases con Tyszka.
QUINTO: Tu te acuerdas de esa parte "sexual"?, esa la leímos y nos cagamos de la risa por su lirismo."
La Enfermedad el timo más grande de la historia de la literatura venezolana de los últimos años. El Producto de las estrategias de marketing de la Editorial Anagrama y su premio Herralde. Si alguien consigue el ritmo de esa novela y me explica cuál era el pulso y la tensión del tipo obsesionado que enviaba cartas, que me lo diga por aquí.
Para Barrera: eres uno de los beneficiarios de las políticas de "transferencia editorial" a España desde Latinoamérica, lecturas para niños/as bien, conservadores y doñas que van al Exelcior Gama y creen que lo maravilloso de esta ciudad es que ayer se montaron en el metro por primera vez, y por primera vez vieron a un negro, como seguro le pasa siempre a Krina Ber. La historia de Vesalio recortada de Wikipedia no tenía nada que hacer ahí.
Para los Niños/as y Doñas: Pocaterra, J.M Arbelaez, Bryce Echenique, Kundera (Tyzska no niegues que lo intentaste), etc. Esto no es un pasatiempo, no vasta con saber conjugar unos verbos y poner unas comas por aquí y por allá. Esto rock nena, nena esto es rock.
escrito por Lola Macaria II, febrero 18, 2009
Y me imagino que el peo del mamarracho este es que él no puede ir a comprar al Excelsior Gamma...
escrito por Resentido Literario, febrero 18, 2009
Es cierto, y parafraseando a Daniel Santos en Irresistible, yo no soy más que infeliz que no puede ir al Exelcior Gama (gracias por la corrección ortográfica, supongo que tu membrecía te obliga a ser expedit@ para esas enmiendas). Lo que me agrada de este sistema es lo rápidas y coordinadas que son las respuestas. Lo de mamarracho te lo agradezco. En otro orden de ideas, ¿cuál es el problema con que disienta del resto de maravillados por la novela? Que la novela sea un bodrio para mí y para muchos y muchas cuyos padres jubilados la tienen entre la Enciclopedia Británica y alguna novela de Libros Marcado, no es una anormalidad. Insisto en lo de Vesalio, en el ritmo inexistente, en el conservadurismo de este escritor que cree que su vida aburrida es interesante. Además sus interpretaciones pseudo sociológicas de la pobreza y la marginalidad en Venezuela son para reflexionar. También es obvio que tenga muchos y muchas lectores que abren un libro para sentirse tranquilitos, lectura para cimentar sus ideas dicotómicas de la realidad; claro a eso le agregamos media taza de confianza en el amor de familia, una pizca de casa propia, media rebanada de vacaciones en Margarita, una orinada en el peaje de los Potocos si te vas por tierra, unas dos horas en el horno y te sale un libro como La Enfermedad que puedes vender en los anaqueles de Tecni ciencias.
Para ti Lola Macaria II: “Everything has Change, Nothing has change” David Bowie.
escrito por Lola Macaria II, febrero 18, 2009
Mira, chico es que aqui nadie dice que esa novelita no sea una novelita... Pero insisto, tú peo es otro. A ti te da pena que la maestra te corrija la tarea y por eso te pones bravucón llamando al marico de Bowie.
escrito por luisyslas, febrero 19, 2009
Resentido y Lola:
Pueden expresar sus opiniones, favorables o no, sobre la obra de Barrera. Ese no es el punto. Pero el modo, innecesariamente vulgar y agresivo de sus expresiones me obliga a recordarles que deben mantener un lenguaje apropiado a este espacio, que es de crítica, de reflexión, de impresiones lectoras, pero no el desagüe de sus indignaciones, al menos no con ese tono. ¿Es que no se puede criticar un libro con más argumentos que resentimientos y groserías?
escrito por Leo Mendoza, abril 12, 2009
A decir verdad, La enfermedad es una novela entretenida. De fácil lectura y de un estilo no sobrio pero sí en su lugar, adaptado al tipo de narración que encaraba su proyecto. ¿Para qué iba a hacer que sus persoajes hablaran o tuvieran el mismo perfil psicológico que Arturo Belano o Horacio Oliveira si ése no era su objetivo?, entonces no entiendo esta crítica que le suelen hacer al libro.
Por otra parte, sí es cierto que hubo unos pequeños detalles en cuanto a la sirvienta que cuidaba al padre del médico. Cosa que sí logra Vallejo en la Virgen de los sicarios, pero, para defender a ABT, su propósito no era narrar el barrio, sino la agonía de un médi o de clase media que sabe que su padre está pronto a la muerte.
Personalmente no me gustan las narraciones que se trabajen en playas, como Margarita, pero en fin, es su estilo y habrá que respetárselo.
Por otra parte, en cuanto al sexo, me esperaba algo más crudo, más real, más vivido en cuanto a la narración, pero como bien lo explica en la entrevista ABT da motivos por lo cual decidió evitar una narración tan nefanda.
Supongo, Luis Yslas, que este es el tipo de críticas que tenemos que hacer en este espacio, no un desahogo simoníaco, inquisidor, torturador, falsificador, impostor, difamador, calumniador, reprimido, mirón, fisgón, contumaz; relapso, corrupto, hipócrita, parásito y resentido. Que me perdonen mis maestros por el caudal de adjetivos, pero me amparo en Vargas Llosa y sus afirmacion del adjetivo.
No es la mejor crítica, es más, no tiene apoyo bibliográfico, es un vuelo de pájaro de quince minutos, pero es algo más sustancioso que esas críticas. ABT no es un escritor a quien admiro, pero sí merece mi respeto y, como escritor, algo sabe hacer.
L.
escrito por Yo..., mayo 26, 2009
Solo voy a recomendarte de Alejandro Ribadeneira. LAS TRAIGO MUERTAS... puede que vaya mas con tu gusto literario... y de “la enfermedad” me gusto... Pero fue la ultima pagina la que me encanto… cuando le dice, “háblame no me dejes morir en silencio…”
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