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Lovera, Roberto

Algunas obras publicadas

  1.  Bibliografía de la crítica literaria venezolana (1982)
  2. Guía de la historia de Venezuela (1982)
  3. Bolívar y la opinión pública (1983)
  4.  Eróticos, erotómanos y otras especies (1983)
  5.  Con el lápiz en la mano (1990)
  6. Crónica de los Presidentes de Venezuela (1993)
  7. Los pasos vitales de Andrés Eloy Blanco (1966)

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Nació en Caracas, en 1946. Hizo sus estudios en el Colegio La Salle, Tienda Honda, Colegio San José de Mérida, Seminario Interdiocesano de Caracas, Colegio La Salle La Colina, Universidad Católica Andrés Bello y Universidad Central de Venezuela. Desde los días de su adolescencia se inició en el trabajo literario. Ha desarrollado amplias tareas como crítico, investigador histórico-literario, bibliógrafo, antólogo, promotor cultural y editor. Ha sido columnista del diario La religión de Caracas, desde 1964; El Universal, desde 1966; El Nacional (1967-92); Diario de Caracas (1992-95); Últimas noticias, desde 1970; El Globo, desde 1997-2002; El mundo, desde el 2003; El Carabobeño, Valencia, desde 1980; El Aragüeño, Maracay, desde 1983; El impulso, Barquisimeto, desde 1985; de la revista Resumen (1974-81); del Boletín de la Academia Nacional de la Historia, desde 1967; y de numerosas revistas de actualidad o académicas. Ha prestado sus servicios profesionales a la Asociación de Escritores Venezolanos (1969-70), Biblioteca Nacional (1970-72), Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (1972-76), al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional (1970-72, 1976-84), a Venezolana de Televisión (1974-76, 1990-91, 1994), al Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (1976-77), a Northwestern University Library, Evanston, Illinois, Estados Unidos (1977-79), a la Academia Nacional de la Historia (1984-91), a Fundarte (1984-93) cuya editorial dirigió (1988-93) y al Consejo Nacional de la Cultura: Director de Publicaciones (1994-2000) y Asesor de la Dirección de “Prensa y Relaciones Públicas” del mismo ente; fue Vicepresidente del Ballet Clásico de Venezuela (1991-93), Vicepresidente, del Ballet Nacional Juvenil de Venezuela (1993), miembro fundador de la Fundación para el rescate del acervo cultural venezolano (1976), de la Fundación Francisco Herrera Luque (1992) y del “Ballet de las Américas” (1994). Es miembro del Consejo General de La Casa de Bello (1996), socio del centro principal de la Sociedad Bolivariana de Venezuela (1994), miembro de la Asociación de Escritores Venezolanos y del Círculo de Escritores de Venezuela.

Opinión sobre la literatura

La literatura se puede considerar como un “conjunto de valores universales y eternos”. Esto nos lo enseñaba un profesor, de apellido Cubillán, cuando estudiábamos bachillerato. Tal definición, creemos, todavía es válida para las grandes obras de la literatura, sobre todo, aquellas que nos trasmiten arquetipos como Hamlet, Don Quijote, Don Juan, la Celestina o Segismundo. Ello es válido también para aquellas que nos llevan a merodear el tiempo, a encontrarnos con el dios Cronos. Pero la literatura, es amplísimo definirla, también puede ser lo que escribió Arturo Uslar Pietri en uno de sus cuentos: “Veía e imaginaba lo que no veía” (“La siembra de ajos” de su volumen Red). Y ello es así porque los escritores, al concebir sus obras, mientras escriben, caen en una especie de sueño –como el mismo Uslar dice en un pasaje de su libro La nubes– que los lleva a muchas partes insospechadas por ellos mismos.
La lectura nos lleva a viajar por todas partes, por ello ha sido denominada “el azar inmóvil” (así se llamaba una librería en esta nuestra Caracas), pues sin movernos de nuestra butaca de lectura peregrinamos a muchos sitios. Y no sólo lo hacemos cuando leemos literatura de viajes, sino siempre que leemos, porque los libros (“La casa de la palabra”, según nuestro Briceño Iragorry) nos llevan a diversos lugares y sobre todo al sitio en donde se suceden los acaeceres del corazón humano. Por ello los registros del amor (en todos sus tonos y en todas sus vivencias, incluso en las sexuales y eróticas, esto al menos desde un día del año 1.500 AC, de donde proviene el Papiro Doulacq). Lo que sentimos por la mujer y la aventura de la muerte son los de las grandes instancias, de los dos polos de la literatura universal.
 

Obras recomendadas

  1. Es bien difícil para un crítico literario decir cuáles han sido los libros de su vida, los 10 que más le han entusiasmado. Y esto sucede porque el crítico lo que hace es seguir la literatura, la de su presente y la del pasado. Busca el talento donde lo hay. Y muestra lo que se escribe a los demás, por ello es imposible que exista un crítico envidioso. Él sólo puede exhibir su amor por las obras que analiza. Prácticamente esto es para un crítico un acto erótico, un acto de amor a las obras que analiza. Sin embargo, anoto algunos por los cuales siempre siento un interés renovado de volverlos a leer. Tal es el caso de los cuentos del ruso Antón Chejov.
  2. A Chejov siempre lo he considerado mi escritor más admirado, mi arquetipo de hombre de letras. Pero tampoco puedo dejar de citar la mejor novela de todos los tiempos, El Quijote, que uno puede leer una y otra vez y siempre ser regocijado. He tenido siempre gran pasión por la novela francesa, inglesa, alemana, italiana, española del siglo XIX, la centuria del gran cambio en el arte de escribir novelas. Stendhal, Balzac, Flaubert, Zola, Dickens, mis amados rusos como Tolstoi y Dostoiesvski, los hispanos Clarín, por La regenta, don Benito Pérez Galdós, por muchas de sus novelas que he leído desde que era muy joven, pero, sobre todo, por Fortunata y Jacinta. No puede uno dejar de citar a Goethe y a Las cuitas del joven Werther. Y entre los cuentistas es imposible no mencionar a Maupassant, ni olvidar, ya en el género novelístico, a Moby Dick, la mejor novela escrita en todo el continente americano en el siglo XIX. Y por cierto, es una opinión personal, la mejor novela latinoamericana del siglo XIX no fue escrita en español sino en portugués por el brasileño Joaquín M. Machado de Assis. Puede ser Las memorias póstumas de Blas Cubas o Quincas Borba.
  3. Del siglo XX podría decir que entre los mejores están la gran trilogía Proust, Faulkner y Joyce. Quizá llame la atención que no haya ninguna cita de un libro de poesía. Pero he seguido sus caminos a través de sus grandes nombres desde que en el siglo XIX apareció Charles Baudelaire en Francia.
  4. Y sobre la literatura latinoamericana, debemos decir, sobre todo los que tienen mi edad y fueron testigos del “boom” novelístico, como lo ha reconocido la colombiana Laura Restrepo, que hemos leído la literatura al revés: primero nuestros grandes libros latinoamericanos y después la demás literatura. Es imposible no reconocer que fue, en Venezuela fue así, Cien años de soledad la que nos empujó hacia nuestros grandes libros contemporáneos. Por ello, por ejemplo, descubrimos tarde a Juan Carlos Onetti.
  5. Entre todos nuestros escritores de esa misma época del “boom”, el máximo ensayista, un creador en la escritura y sobre todo en la percepción de los sucesos de nuestro tiempo, fue el mexicano Octavio Paz, sobre todo por sus libros de ensayo como El ogro filantrópico o El laberinto de la soledad o El arco y la lira o Los hijos del limo o La llama doble.
  6. Los nombres mayores de nuestra literatura venezolana son, al menos hasta el inicio de los años 40 del siglo XX, Andrés Bello, Juan Vicente González (el mejor escritor de nuestro siglo XIX), Juan Antonio Pérez Bonalde (el mayor romántico), Manuel Díaz Díaz Rodríguez, Pedro Emilio Coll, José Rafael Pocaterra, Rómulo Gallegos, Ramos Sucre (para algunos el mayor poeta de todos los tiempos, así hubiera escrito en prosa), Arturo Uslar Pietri (el más grande escritor del siglo XX, un polígrafo), Mariano Picón Salas (el mayor ensayista), Teresa de la Parra, Guillermo Meneses y Vicente Gerbasi.
  7. Entre los libros que más me han gustado últimamente, de autores venezolanos, podría nombrar la novela de Francisco Suniaga, La otra isla; Papiros amorosos de Eugenio Montejo; Arturo Uslar Pietri o la hipérbole del equilibrio de Rafael Arráiz Lucca; Los cuatro reyes de la baraja de Francisco Herrera Luque; Las kuitas del hombre mosca de Eduardo Liendo y Florencio y los pajaritos de Angelina su mujer de Francisco Massiani.
  8. Entre los venidos de otras geografías citaría dos novelas del húngaro Sándor Márai, El último encuentro y La herencia de Eszter; Vida y época de Michael K y Foe de J. M. Coetzee; Memoria del elefante de Antonio Lobo Antunes; La insoportable levedad del ser, La vida está en otra parte y El libro de la risa y del olvido, de Milan Kundera; y para terminar, una novela del ruso Mijail Bulgákov, El maestro y Margarita.
comentarios (2) >> feed
las cuitas del joven wrther
escrito por camila, mayo 12, 2008

no encontre algún comentario sobre lo que buscaba de el libro que me interesa en particular tal vez a otras personas les ingterse saber sobre usted y hay muy poca información de la opinión.

agradesco la atención prestada a este mensaje.

...
escrito por María Elvira González, mayo 14, 2009


Saludos Roberto José, Es grato leerte. He tomado nota de tus recomendaciones.Hay algunas coincidencias. Te recuerdo con afecto, Maríaelvira

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