Autores
Lista de Autores
Stefano, Victoria de Stefano, Victoria de
Obras publicadas
- El desolvido (Ediciones Bárbara, 1970, Caracas; segunda edición Caracas, 2007, Random House Mondadori)
- Sartre y el marxismo (EBUC, 1974, Caracas)
- La noche llama a la noche (Monte Ávila Editores, Caracas, 1985)
- Cabo de vida (Planeta, 1994)
- El lugar del escritor, (Ediciones Alter Ego, Caracas, 1992; Siglo Veintiuno Editores, México, 1993)
- Historias de la marcha a pie (Oscar Todtmann Editores, 1997; segunda edición, El otro el mismo, Mérida, 2005 / Premio Municipal de Novela. Finalista del Premio Rómulo Gallegos)
- Lluvia (Oscar Todtmann Editores, 2002, nueva edición, versión ampliada y corregida, Candaya, 2006)
- Pedir Demasiado (Bigotteca, Caracas, 2004).
- Baudelaire, poesía y modernidad (EBUC, Caracas, 1984, Premio Municipal de Ensayo / Editorial Equinoccio, USB, Caracas, 2007)
- La refiguración del viaje (Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Febres Picón, ULA, Mérida 2006).

Novelista y ensayista venezolana (Rímini, Italia, 1940). Se traslada con su familia, padre madre y cinco hermanos a Caracas en septiembre de 1946. En 1962 obtiene la licenciatura en Filosofía en la Universidad Central de Venezuela. Ese año ingresa al Instituto de Filosofía de esa misma Universidad bajo la dirección del Doctor Juan David García Bacca. Entre 1963 y 1967 vivió en Argel, Zurich, París, Barcelona. En 1967 se reintegra a la UCV, y dicta cursos y seminarios de Filosofía contemporánea. Desde 1978 hasta su jubilación, en 1992, enseña en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela, donde funda la cátedra de Estética y dicta cursos y seminarios de Estética, Teoría del arte, Teorías y estructuras dramáticas.
Reflexión sobre la lectura
Decía Descartes, si mal no recuerdo en las Meditaciones metafísicas, que el estudio y la reflexión filosófica siempre le habían permitido mitigar los dolores y adversidades de la vida. Que había encontrado en la lectura un bálsamo para las aflicciones y las rudezas del día a día que a nadie le faltan.
Algún destino particular me puso desde niña ante los libros. Mi padre era un gran lector y leía todas las noches hasta muy tarde. Tenía yo nueve años cuando nació una de mis tantas hermanas, llegamos a ser nueve hermanos, seis hembras y tres varones. Durante los primeros meses del nacimiento de mi hermana Claudia, que moriría a los 18 años, junto con mi madre y mi último hermano en el terremoto de 1967, papá fue trasladado a mi cuarto para ahorrarle los llantos que interrumpirían su sueño, así que yo al verlo abrir su libro también sacaba el mío. Algo de Julio Verne, Salgari, Stevenson, los cuentos de los hermanos Grimm. La lectura se convirtió en una fuente de placer que me absorbía completamente hasta que papá, espantado por la hora que era, apagaba la luz. La lectura empezó como imitación del gesto de un adulto admirado y amado, encender la lamparita, abrir el libro y disponerme a leer hasta caer borracha de sueño. Era como entrar en otro mundo, más amplio, más vasto e interesante que el cada día. Era un ejercicio en pos de la libertad y la fantasía.
El gesto persiste hasta ahora, no sabría cómo dormir si no practicara el ritual aprendido en la infancia. Leer es una fuente de placer, de saber y de conocimiento, eso lo sabemos todos, tanto los que aman como los que no aman la lectura y lo resienten. Pero también es un bálsamo en la media que levanta el espíritu y podría decir, como Descartes, que no ha habido un solo momento duro de mi vida en que un libro no me haya ayudado a mirar el mundo con más calma y distancia.
Obras recomendadas
Hablar de los libros más importantes de mi vida es muy difícil. Porque obviamente han ido cambiando con el tiempo, además de que son muchos los libros que se leen a lo largo de una vida y con prepósitos muy diferentes, que van desde la curiosidad, los deseos de adquirir conocimientos hasta la necesidad de penetrar y comprender formalmente un cuento, una novela, un ensayo, una obra de teatro, un poema, la obra de un escritor, en cuyo camino encontramos una línea, una conscripción de afinidad, de intereses. Por otra parte, y esto es bueno tenerlo presente, los gustos, las inclinaciones, los juicios del escritor son muy definidos. Como decía mi amigo el poeta Juan Sánchez Peláez, son muy contundentes, el relativismo no casa, o no debería casar bien con el escritor.
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En La metamorfosis, de Franz Kafka, que sólo pude apreciar ya adulta, la transformación de Gregorio Samsa, fantástica si cabe, entra en un clima de realismo impresionante, los objetos, mobiliario, disposición de la casa, veladas, problemas laborales, el círculo familiar especificados hasta los más minúsculos detalles.... Mientras el mundo sigue firme en sus detalles cotidianos, él se convierte en un escarabajo. Este hecho absurdo pero llevado con una lógica implacable irrumpe súbitamente en un entorno de lo más cotidiano. Como lectora y escritora me impresionaba la libertad y la pericia del escritor para introducir ese episodio como un elemento que se desliza subrepticiamente hacia la realidad.
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La cartuja de Parma, de Stendhal, narra las vicisitudes de Fabricio del Dongo, un joven aristocrático, apasionado, ingenuo que va ciega e incautamente, siguiendo el modelo de la estela triunfal de Napoleón que marca los sueños, las ilusiones y también los desengaños de todos los jóvenes de la época, detrás de sus ambiciones hasta verse envuelto en las más novelescas situaciones e intrigas políticas: es precisamente lo novelesco de la trama, los cambios, la manera cómo irrumpe el destino, la viveza y el esplendor de las figuras femeninas, su tía Gina y Clelia, la hija del carcelero de quien Fabricio se enamora, cuando paga con la prisión su atropellada carrera política, lo que más me impresionó de ese libro, sin contar la ironía, la sátira social, la maestría con que, como a golpes de timón, Stendhal, que rompe con el romanticismo como modelo literario, pero no como ideal y escuela de conducta, hace avanzar la narración.
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Los ríos profundos, de José María Arguedas. Estoy nombrando libros un poco al azar, libros que leí joven y he vuelto a leer adulta y siguen causándome la misma impresión que la primera vez. Esto es, no me han decepcionado. En Los ríos profundos ocurre un giro muy particular de la literatura indigenista, el desgarramiento entre las dos culturas de las que participa Ernesto, el personaje intercultural y voz principal, quien constituye el núcleo de la novela. Por otra parte, aun pareciendo Arguedas una figura marginal, la estructura de la novela no está lejos de las inter-textualidades, conciliatorias, más o menos sincréticas o directamente trágicas, y los vanguardismos que marcaron la literatura de los años 60.
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El innombrable, de Samuel Beckett. Hacer una reseña de esta obra es una tarea tan vana como imposible.
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Entre los libros que he leído y me han impresionado últimamente se encuentran Los anillos de Saturno, de W. G. Sebald; Imposturas, de John Banville; La edad de Hierro, de J. M. Coetzee; Fractura y otros relatos, de Antonio López Ortega; El jardín Botánico, de Claude Simon.
| comentarios (4) >> |
escrito por RENE ALBERTO DE STEFANO OBREGON, noviembre 09, 2008
hola soy RENE DE STEFANO DE MONTERREY, N. L. , SOY HIJO DE Antonio de stefano puppo, mi abuelo fue GIUSEPPE DE STEFANO FERRARA, DE LA PROVINCIA DE SALERNO DEL PUEBLO DE PADULA.
ME GUSTARIA TENER COMUNICACION CON USTEDES, YA QUE EN EL MES DE JULIO DE ESTE AÑO 2008, NOS REUNIMOS TODOS LOS DE STEFANO, DE MEXICO, Y NOS GUSTARIA ESTABLECER UN COINTACTO CON USTEDES.
escrito por Rene Alberto, enero 29, 2009
Tambien estan invitados a esas futuras reuniones los hijos consanguineos no registrados ??? Soy hijo de Rene Alberto DeStefano Obregon.
Mi nombre es Rene Alberto Rodriguez Flores un DeStefano no registrado
A mi tambien me gustaria conocer mis raices, te dejo mi correo electronico por si gustan contactarme Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla
escrito por Zoraida Dávila Puppo, octubre 16, 2009
Hola Renee. Dices que eres hijo de Antonio de Stefano Puppo, yo soy nieta de Cristobal Puppo, hijo de Angelo Puppo, y no sabemos con certeza de que parte de Italia vino. Si no tienes inconveniente te puedo mandar mas datos a tu correo y tu verificas si conoces o si tu padre los conoce? Sería maravilloso encontrar uno de los Puppo que emigraron a Venezuela. Gracias.
escrito por ERNESTO, octubre 19, 2009
Quisiera escribir personalmente a este pedazo de escritora ,para felicitarle personalmente
si alguien tiene su email o telefono, direccion agradeceria que me lo facilitarais. Tambien estoy buscando el libro Cabo de vida (Planeta, 1994) si lo teneis localizado decirme donde puedo conseguirlo pues es el unico que no tengo. Gracias
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