Lista de Autores

Lista de Autores

El apendicista Mario Morenza se une a la galería de nuestros escritores

Leer más...
Capote

Entrevistas

"Tengo tiempo para preocuparme por todo antes de dormir" (R. Guerra)

Leer más...
Escrituras

Escrituras

Un retrato del bachillerato nacional escrito por José Ignacio Cabrujas en 1992

Leer más...

Cobos, Eduardo

Obras publicadas

  1.  Pequeños infectos (cuentos, Fundarte, 2005).
  2. “Piar en la historiografía venezolana”, en Germán Yépez Colmenares (Coord.) Temas de historia contemporánea de Venezuela (UCV, 2005)

Image

Nace en Santiago de Chile, en 1963. Ha traducido y antologado en libros a los brasileños Moacyr Scliar, Lêdo Ivo y Affonso Romano de Sant’Anna, este último junto a Eduardo Estévez. Con Anwar Hasmy editó la revista en Internet de narrativa: Mezclaje. Sus artículos, traducciones y relatos han sido publicados en Imagen, Babel, Revista Nacional de Cultura, “Verbigracia” de El Universal, Ateneo, Actualidades del Celarg, Anuario del Instituto de Investigaciones Literarias de la Universidad Central de Venezuela, Letralia, Ficción Breve Venezolana, Critica.cl, Platanoverde, Encuadre, entre otras ediciones periódicas. Por otra parte, ha obtenido los siguientes reconocimientos: Beca Conac para la promoción literaria (1997); primer premio en el “III Concurso de Literatura”, Universidad Católica Andrés Bello (1999); 2° premio “Bienal de Cuentos de la Dirección de Cultura”, UCV (2002); primer premio “IV Festival Literario”, UCV (2003); premio Fundarte de Narrativa, 2005. Tesista de la Escuela de Historia, UCV, con un trabajo sobre el Cementerio General del Sur en el siglo XIX. Reside en Caracas desde 1990. Se ha desempeñado como periodista, editor, corrector de pruebas, lector, negro escritor, entre otros oficios relacionados con la escritura.

 

Reflexión sobre la lectura

La lectura es un aprendizaje. O mejor: un desaprendizaje, porque va diluyendo, más bien horadando cada una de las certezas que se habían impuesto en la edad iletrada, cuando aprendíamos todo con cierta inocencia impuesta. Por ello, la lectura nos persuade de un saber a nuestras expensas y no pocas veces para nuestra desgracia, pero también para nuestro absoluto deleite. Torres de Babel que se van urdiendo en amontonadas hojas. Y nuestros ojos impacientes, que recorren las líneas con una certeza de nuevo inocente pero esta vez con cierta voluntad desacralizadora.

La literatura es un aprendizaje. Pero no es lo mismo leerla que hacerla o intentar llegar a buen arribo borroneando páginas en blanco. La literatura es una ruleta rusa, donde al bajar se sangra por la boca y la nariz, como decía Nicanor Parra. Pero quizá, como soñó Jarry, sea un acto menos solemne; es decir, bastaría con abrir un libro, cualquiera que verdaderamente nos apasione, y esperar a que el mundo se derrumbe, para con sus escombros volverlo a construir.

Obras recomendadas

  1. Epigramas de Marcial (edición de Dulce Estefanía). Madrid, Ediciones Cátedra, 1996. Los versos de este latino están cargados de sorna e ironía, que son atributos característicos del epigrama. Y Marcial nos conmina a la contemplación de la vida como una posibilidad dura pero gozosa, impregnando en sus poemas el delirio sexual y la maledicencia.
  2. Ensayos, de Michel de Montaigne. Madrid, Ediciones Cátedra, 1994, 3 tomos. El pensamiento de este autor se resume en la observación de su vida, y a través de esta singularidad, se reconoce el método fundamental que es su vocación de verter este aprendizaje, o desaprendizaje, en la escritura. El ensayo sin Montaigne sería distinto, y quizá no tendría uno de sus mayores atributos que es lo dúctil de su composición en géneros literarios disímiles. Como diría Alfonso Reyes, el ensayo es el centauro de los géneros, así como Montaigne nos los legó.
  3. Aforismos, de Georg Christoph Lichtenberg (introducción, notas y traducción de Juan Villoro). México, Fondo de Cultura Económica, 1995. En los escritos de Lichtenberg no hay desperdicio. Allí está la contemplación filosófica, el micro relato, la sentencia o bien la metáfora certera en imágenes poderosas.
  4. Problemas de la poética de Dostoievski, de Mijaíl M. Bajtín. México, Fondo de Cultura Económica, 1988. Bajtín señalaba el uso de géneros de los que se apropia el escritor, apuntando en especial a algunos materiales, en apariencia suntuarios, de discursos no necesariamente cercanos a la literatura, utilizados en forma cotidiana, ellos son pervertidos al entrelazárselos con los cultos, hasta que se provoca el nuevo universo: el del relato logrado a fuerza de mostrar en el interior de una historia escogida, a personajes que se desplazan apropiadamente para lograr, finalmente, la sensación esperada de una realidad recién obtenida por la lectura del texto, y que se advierte como cercana, aunque, en muchos casos, transgredida en función de la efectividad del relato. De aquí, como una revelación, se constata la fecunda noción de polifonía de voces, que es la construcción de la novela moderna. 
  5. El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald. Santafé de Bogotá, Editorial Norma, 1993. Esta novela imanta en el lector una extraña devoción por su héroe Gatsby. Allí está el misterio de un pasado reciente que se nos oculta, pero podemos ver entre las hendijas los resabios de otro tiempo, porque en la representación de los mundos que encaran sus personajes, se nos advierte del nacimiento y muerte de dos épocas contrapuestas. Atributo y desazón de la caída del sueño americano, o también alegoría de la caducidad de la vida.
  6. Pedro Páramo, de Juan Rulfo en Obra completa. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1984. Sin esta novela la literatura del boom no existiría, porque en esta sorprendente historia ambientada en el infierno que se llama Comala, se puede constatar la madurez narrativa que supera el pintoresquismo en el cual estaba sumergida la narrativa latinoamericana. Allí converge una historia particular del México contemporáneo con una fluidez del relato que se deja influenciar por los más importantes escritores de principios de siglo en Occidente, desde Joyce, pasando por Kafka y rezumando en Faulkner la yuxtaposición de los tiempos del relato.
  7. En la Patagonia de Bruce Chatwin. Madrid, Muchnik, 1980. El protagonista de esta peculiar novela es un viajero, no un turista, alguien que viaja con una certeza mínima y con el interés forjado en el asombro del viaje por el viaje mismo, que se nutre de la extrañeza por la percepción de mundos distintos preguntándose, a veces obsesivamente, por la configuración y desaparición del otro.
  8.  La literatura nazi en América, de Roberto Bolaño. Barcelona, Seix-Barral, 1996. Bolaño, con esta novela, nos advierte de la irrealidad de la ficción narrativa. Se nos invita, como lectores, a la complacencia de situaciones improbables, y de allí su imaginería, pero que trascienden al impregnarse de hechos constatables en los manuales literarios o de historia. Es así, que La literatura nazi en América se nos dimensiona en por lo menos tres vertientes: la parodia a la tradición literaria, la trasgresión al relato y la reedición de la Historia verificable en la ausencia de hechos comprobados y que, sin embargo, existen al relacionárseles éstos con la “verdadera historia” producida en América, desde los albores del siglo XX hasta principios del XXI.
  9. Entre los libros que más me han gustado últimamente se encuentran: Safari accidental, de Juan Villoro. México, Joaquín Mortiz, 2005. Este libro es un compendio de crónicas publicadas por Villoro en diversos medios impresos. Para los lectores de este mexicano sorprende la versatilidad de una prosa concisa y llena de sugerencias al apostar por incluir al lector de manera sutil en la obtención de sus personajes. Allí están Bono, Yoko Ono, Mick Jagger, entre muchos otros, los cuales se dejan retratar por este narrador, o bien se incluyen otras crónicas que relacionan ámbitos de la cultura urbana siempre desde la posibilidad de la lectura y escritura crítica.
  10. La enfermedad, de Alberto Barrera Tyszka. Caracas, Anagrama, 2006. Ya es bien conocida entre nosotros la trama de esta novela, Premio Herralde 2006. Agregaría que es una gran disquisición de la caducidad de la vida a través de uno de sus síntomas más evidentes que es, en el escrito, la cristalización de la enfermedad y sus metáforas. También sorprende el uso de una prosa absolutamente despojada, sobria, a veces demasiado sintética.
  11. Poética del humo, de Wilfredo Machado. Caracas, Fundación para la Cultura Urbana, 2004. Este título confirma toda la elucubración creadora de Machado, por lo versátil de su composición y por la férrea capacidad de lograr, con el trabajo de su prosa y sus sorprendentes historias, propósitos poco recurrentes en autores del patio.
  12. La fotografía en El Cojo Ilustrado, de Gabriel González. Caracas, La Burbuja Editorial, 2005. Son pocos los trabajos relacionados con la historia de la fotografía venezolana de fines del siglo XIX y comienzos del XX, y esta obra viene a darle, en una prosa cuidada y elegante, un conveniente punto de vista que incluye el desarrollo o por lo menos la visión que tiene la elite caraqueña de sí misma de entre siglos, a través de esa notable revista cultural que fue El Cojo Ilustrado.
comentarios (0) >> feed
Escribir comentario
quote
bold
italicize
underline
strike
url
image
quote
quote
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley

busy
< Anterior   Siguiente >

Patrocinante