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Arráiz Lucca, Rafael

Algunos libros publicados

Poesía:

  1. Balizaje (1983)
  2. Terrenos (1985)
  3. Almacén (1988)
  4. Litoral (1991) 
  5. Pesadumbre en Bridgetown (1992)
  6. Batallas (1995) 
  7. Poemas ingleses (1997) 
  8. Reverón, 25 poemas (1997) 
  9. Plexo solar (2002)
  10. Obra Poética (1983-2004)

    Ensayo:

    1. El avión y la nube (1991)
    2. Venezuela en cuatro asaltos (1993)
    3. Trece lecturas venezolanas (1997)
    4. Vuelta(s) a la patria (1997)
    5. Los oficios de la luz (1998) 
    6. El recuerdo de Venecia y otros ensayos (1999) 
    7. El coro de las voces solitarias, una historia de la poesía venezolana (2002) 
    8. ¿Qué es la globalización? (2002)
    9. Episodios, hechos y personajes de la historia de Venezuela (2005)
    10. Reivindicación de la política y otros ensayos republicanos  (2005)
    11. Arturo Uslar Pietri o la hipérbole del equilibrio (2006)
    12. Venezuela en terapia intensiva-conversaciones con medio país (2003)
    13. Antología de la Poesía Venezolana (1997)

       

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Nació en Caracas, en 1959. Escritor. Profesor Titular de la Universidad Metropolitana. Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua. Abogado (UCAB, 1983). Especialista en Gerencia de Comunicaciones Integradas (Unimet, 2002). Magíster en Historia de Venezuela, Summa Cum Laude (Ucab, 2006). Se ha desempeñado en el campo de la gerencia cultural como Jefe de Redacción de la revista Imagen, Sub Director de la Galería de Arte Nacional, Presidente de Monte Ávila Editores Latinoamericana y Director General del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC). Ha sido Investigador en el Instituto de Estudios Avanzados (IDEA); Visiting Fellow en la Universidad de Warwick (1996) y titular de la Cátedra Andrés Bello del Saint Antony's College de la Universidad de Oxford (1999-2000), ambas en Gran Bretaña. Actualmente, en la Universidad Metropolitana, se desempeña como Decano Director del Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri. Desde 1997 es columnista semanal del diario El Nacional. Desde el año 2000 es Presidente de la Fundación para la Cultura Urbana y, desde 2005, miembro de la Academia Venezolana de Gastronomía. Su trabajo como escritor ha merecido el Premio de Poesía de Fundarte (1987), el Premio Municipal de Poesía (1993), el Premio Monseñor Pellín al mejor articulista de opinión del año (1999) y el Premio Henrique Otero Vizcarrondo del diario El Nacional al mejor artículo de opinión del año (2001).

Obras recomendadas

Para responder a la clásica pregunta acerca de los libros que me llevaría a una isla desierta, y serían mi exclusiva compañía, me orientan dos criterios para la escogencia. Cuando un autor pueda resumirse en un libro magistral, seleccionaré ese libro y nada más, sin desconocer por ello la importancia de sus otras piezas. En otros casos, en que es imposible hacerlo, me referiré al conjunto de su obra. No me anima ningún otro orden que el de escoger textos que me parecen fundamentales. Dejo de lado cualquier pretensión selectiva que atienda a etapas, períodos, clasificaciones y demás taxonomías del Bosque de Academo que, en este caso, resultan fuera de lugar. Por último, el orden de aparición no es jerárquico ni estrictamente cronológico, es aleatorio.

 
 
  1. Tao Te King: Aunque atribuido a Lao Tsé más parece el libro colectivo de una cultura milenaria y decantada por la sabiduría. Pocos textos en tan pocas páginas poéticas logran dibujar un círculo perfecto del alma y su laberinto fundamental. La observación atenta y paciente de la naturaleza es piedra angular de una comprensión de la humanidad, excepcional.
  2. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha: Este tesoro hispánico, que da nacimiento a la novela moderna, fruto del ingenio de Miguel de Cervantes Saavedra, es más que un libro inagotable. La humanidad entera está representada en dos personajes arquetipales. Los dos extremos de la naturaleza humana, la cordura y la locura, alcanzan expresión pletórica en estas páginas que un hombre feliz debe leer, por lo menos, tres veces a lo largo de su vida.
  3. La poesía de Constantino Cavafy: Toda la poesía traducida al español por el venezolano Francisco Rivera de este poeta alejandrino. Su obra ofrece el prodigio de hacer del tiempo uno solo. Los personajes míticos de la Grecia clásica viven con nosotros, en una misma ciudad, imantados por los mismos perfumes. La sensualidad, las percepciones de lince y las cavilaciones de sabio, hacen de su poesía una pieza indispensable.
  4. Tierra Baldía y Cuatro Cuartetos de T.S Eliot: Estos dos libros constituyen los momentos más altos de la poesía en el siglo XX. El poder metafísico de estas obras, de raigambre ontológica y religiosa, es de tal magnitud que la lectura puede  tornarse en un acontecimiento central en la vida del lector. Todos los años los releo: es uno de mis métodos de profilaxis espiritual.
  5. Casi todo Borges: No hay manera de escoger un libro en una obra que, en casi toda su extensión, se acerca mucho a la perfección. Digo casi toda porque, ciertamente, de algunos de sus libros iniciales, que el propio autor renegó y eliminó de su bibliografía, la viuda ha vuelto a editarlos. Tampoco incluyo toda su poesía. Señalo la totalidad de su obra cuentística y ensayística. Las razones son tantas y tan obvias, que las paso por alto, y nótese que es el único caso en que lo hago.
  6. La poesía de Antonio Machado: Toda la poesía de Machado es un lujo de musicalidad, profundidad filosófica y sabiduría de la vida cotidiana. Para colmo de gloria, las virtudes de observador y de escucha de Machado se hacen presentes de tal manera, a través de un lenguaje depurado, que la experiencia de su lectura es un gozo. Supo sortear las inclemencias formales de la métrica y la rima, y voló por encima de estos escollos.
  7. El maestro y Margarita de Mijail Bulgákov: Confieso haber leído pocas novelas más fascinantes que esta. Trabaja el mal, el infierno fáustico, la magia y la belleza, así como la libertad de la imaginación de manera subyugante. La verdad, la justicia, la honestidad son valores que incomodan en el régimen policial del socialista Stalin, pesadilla que le tocó vivir a Bulgákov. Esta novela pudo salvarse del cerco y fue publicada en Occidente, muchos años después de haber sido escrita. Una obra maestra.
  8. La obra ensayística de Octavio Paz: Los tres libros que conforman su reflexión teórica sobre la poesía son indispensables (El arco y la lira, Los hijos del limo y La otra voz), pero no menos importantes son sus auscultaciones acerca del alma mexicana: El laberinto de la soledad y Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. En verdad, su obra ensayística constituye un Corpus continuo, sin hiatos que lamentar. La obra de Paz es un tesoro de la inteligencia, en alianza con la luminosidad del pensamiento poético.
  9. Cien años de soledad de Gabriel García Márquez: La clave de esta novela única es que su lenguaje es más poético que narrativo. Además, lo que para cualquiera es baladí, para el autor es un elemento que logra transmutarlo en maravilla. El poder de mitologizar del colombiano es incomparable, así como la endemoniada precisión y belleza de su verbo fulgurante. Para colmo, el ethos de un continente entero esplende en sus páginas.
  10. Crimen y Castigo de Fedor Dostoievski: Esta novela monumental, además de su portentoso ímpetu narrativo, entrega un dilema moral que dibuja hipótesis fascinantes. El drama de su protagonista, en muchos sentidos, es el de la condición humana. El resto de la obra de este autor ruso es sumamente valioso, pero ante esta obra emblemática son piezas complementarias.
  11. Todo Bertrand Russell: Su Historia de la Filosofía Occidental sigue siendo una de las mejores introducciones al vasto océano del pensamiento filosófico. Pero, además, su escepticismo, de la mano de un perfecto dibujo del sentido común, hacen de la totalidad de su obra un mapa de sabiduría vital, fundada en la experiencia y la observación. Supo, como muy pocos, hacer del conocimiento filosófico un instrumento principal de la vida cotidiana.
  12. Los cuentos de Raymond Carver: Estoy de acuerdo con el narrador español Enrique Vila Matas cuando afirma que Carver es el mejor cuentista del mundo. Sus poemas son considerables, pero al lado de la experiencia metafísica, espiritual, minimalista y radicalmente profunda que trae consigo la lectura de cualquiera de sus relatos, la comparación es desigual. Eso sí, no puedo dejar de mencionar sus contados ensayos: joyas de penetración psicológica, ternura, belleza y desolación, como sus relatos.
  13. La obra de Carl Gustav Jung: Lo que la obra de este psicoanalista suizo significa para el conocimiento psicológico es imponderable, pero no menos importante lo es para otras disciplinas y para el arte en general. De la totalidad de su obra, que en muchos sentidos es para iniciados profesionales, lo que señalo con entusiasmo es su autobiografía: Recuerdos, sueños y pensamientos, y el ya clásico El hombre y sus símbolos.
  14. La poesía de José Antonio Ramos Sucre: Toda la obra de este cumanés que se quitó la vida a los cuarenta años es patrimonio nacional. Inagotable e inapresable, la hondura de su trabajo con el lenguaje y la gracia de sus máscaras ficcionales hacen de su poesía en prosa una cita ineludible para los lectores de habla hispana. No hay manera de optar por alguno de sus pocos libros, todos forman parte de la misma continuidad indisoluble. Una roca.
  15. La democracia en América de Alexis de Tocqueville: Este clásico resultó una revelación inesperada, al punto que lo he trabajado en diversos seminarios con resultados excepcionales. Digo inesperada porque, si bien fui advertido de su importancia, me sorprendió la resonancia que produce. No sólo es indispensable para conocer las claves del desarrollo norteamericano, sino para advertir el camino contrario emprendido por nosotros. Es un libro cóncavo y convexo: lo que dice de uno, calla del otro. Un prisma revelador.
  16. Toda la obra de Norberto Bobbio: Por más que mis amigos de la ortodoxia liberal lo dejan de lado, para mí es autor de cabecera, precisamente, por su amplitud a contracorriente de los dogmas. Bobbio apela a una licencia que él mismo se ha dado: examina el hecho político de manera plurifactorial, y no se deja llevar por hipótesis que él mismo no haya experimentado. Toda su obra es un aporte magnífico a las Ciencias Políticas modernas. A sus palabras las precede y las sucede la claridad. Un auténtico compañero de viaje.
  17. Los ensayos de Isaiah Berlin: Este británico de origen letón, que acometió toda su obra intelectual en Oxford, constituye una cima de la libertad de pensamiento. Su equipaje estuvo constituido por piezas del discernir filosófico y político, pero también por la literatura universal, especialmente la rusa, que conocía al dedillo. Su estudio sobre Karl Marx, sus ensayos Contra la corriente, y su penetrante reflexión acerca de la naturaleza humana, El erizo y la zorra, son algunas de las obras de un cuerpo al que todavía estamos por medirle su verdadera densidad y dimensión.
  18. Los silogismos de Emil Cioran: El lector primerizo de la obra de Cioran se sobrepone a ella como quien se recupera de un naufragio. Si logra volver a la fuente, se le va revelando uno de los mecanismos silogísticos más demoledores que se recuerden. Nada queda en pie después de su potencia crítica. La amargura se traduce en luz, en comprensión de la realidad desde el ángulo más sangriento. Un cataclismo rumano, que se expresó en francés, y del que es necesario leer la totalidad de su obra. Podría comenzarse por Silogismos de la amargura.
  19. Todo Michel Foucault: La obra de Foucault es un prisma en el que desembocan varias corrientes naturales. No puede entenderse sin la puerta que abrió la Historia de las Mentalidades, pero tampoco puede asirse sin recordar a Fernand Braudel. La operación que pone en marcha el sociólogo francés es implacable: un fenómeno es masticado literalmente hasta la saciedad, así parta desde un recodo la actividad analítica. Las palabras y las cosas es piedra angular, pero también lo es Vigilar y castigar. Pocos pensadores han desnudado las relaciones de poder como lo ha hecho, desde diversas perspectivas (la sexualidad, la clínica) este paisano de Pascal.
  20. Los ensayos de Mariano Picón Salas: Así como sus intentos novelísticos no son del todo felices, sus ensayos históricos y literarios, y sus ensayos biográficos, constituyen el cuerpo ensayístico venezolano más valioso de su tiempo. El peso de su condición lectora, que lo hizo acreedor de una vasta cultura, y el ánimo investigativo hacen de sus estudios unas piezas maravillosamente escritas, y acuciosamente documentadas. Su obra es una de las mejores introducciones y comprensiones de la venezolanidad y la hispanoamericanidad. Indispensables: Miranda, Comprensión de Venezuela, Los días de Cipriano Castro, Regreso de tres mundos, De la conquista a la independencia.  
comentarios (1) >> feed
Ameeeen!
escrito por Duke_Parker, abril 17, 2008

Al menos un poquito de sangre de Cristo, tras tanta palabra dominguera...

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