La ciudad y los libros
La bola de Las Mercedes La bola de Las Mercedes
Lo primero que llama la atención (dependiendo del punto focal que uno elija) es la ausencia de las dos bolas blancas que deberían acompañar a la única que observamos en la fotografía. Tales ausencias nos mueven a un ejercicio de suposiciones que incluirían, por igual, un fallo en el presupuesto de la obra, un mal atornillado o, si nos ponemos freudianos, una escultora con intenciones castradoras. La pieza (de momento no tengo otro nombre) es la representación de un ¡árbol! Este revelador y definitivo dato me lo suministró el escritor Federico Vegas, una tarde de caminata por Las Mercedes. ¿Un árbol? Estuve semanas cavilando de qué lejana e improbable galaxia podía provenir un árbol así. Pero este árbol posee, a su vez, otro detalle destacable: le han colocado un mirador. En este punto, el asunto del presupuesto corto me viene de nuevo a la cabeza. ¿Cuánto podía costar unas escalerillas de acceso? ¿Era más cara que las dos bolas ausentes? ¿No las habilitaron por medidas de seguridad? De noche este árbol revela otra característica de su fatuidad. El transeúnte despistado en los meandros del arte podría suponer que nuestra obra es un intento desesperado de
Por Salvador Fleján







