Autores
Lista de Autores
Krispin, Karl Krispin, Karl
Obras publicadas
- La revolución Libertadora (Estudio histórico. Caracas, Banco de Venezuela, 1990)
- Viernes a eso de las nueve (Novela, Fuentes Editores, 1992)
- Golpe de Estado Venezuela 1945-1948 (Estudio histórico. Caracas, Editorial Panapo, 1994)
- Camino de humores (Ensayos. Caracas, Fundarte, 1998)
- Ciento breve (Cuentos. Caracas, Fundación para la Cultura Urbana, 2004)
- Alemania y Venezuela, 20 testimonios (Entrevista. Caracas, Fundación para la Cultura Urbana, 2005)
- Con la urbe al cuello (Novela. Alfaguara, 2005, 2006)

Nace en Caracas en 1960. Es egresado de la Escuela de Letras de la UCAB de Caracas y realizó una maestría en ciencias políticas en Tulane University en New Orleans, Lousiana. En 1997 obtuvo la Mención Especial del 52 Concurso Anual de Cuentos del diario El Nacional. Ha sido coautor, prologuista, editor y compilador de diversas publicaciones. Igualmente ha sido comisionado por Monte Ávila Editores Latinoamericana para la edición y revisión de diversas obras de Arturo Uslar Pietri. Su labor como articulista de prensa la ha realizado en los principales periódicos de Venezuela, entre los que destacan El Diario de Caracas, El Universal y El Nacional. Es colaborador de las revistas Complot y Cocina y Vino.
La relación con el libro es individual y si de algo sirve es para llegar a ser ignorantes inteligentes como dice Gabriel Zaid, quien también ha dicho que publicar un libro es ponerlo en medio de una conversación. Y esta conversación debe ser animada, divertida, disfrutable. No hay cosa peor que esos que sueltan casi un do de pecho hablando de la importancia de leer tal o cual libro, reduciéndolo a una obligación epistemológica. Los libros son amigos que vamos haciendo a lo largo de la vida y cuya compañía la tenemos siempre presentes. La lectura debe tomarse como una manifestación hedonista, una liturgia de placer, una ceremonia sensorial. Que no nos persigan los académicos y los didácticos camuflados para seguirnos imponiendo el deber de la lectura que se convierte casi en una Emulsión de Scott de la cual no nos podemos librar.
Entre autores y libros, vencen los últimos. Los libros cometen a la postre parricidios, se alejan de sus autores, dejan de pertenecerles. No en balde una de las espinas dorsales del deconstruccionismo alentado por Harold Bloom y sus secuaces, es la reivindicación del texto en lugar del autor. Sólo los autores petulantes no han comprendido esto. ¿Quién ha trascendido en importancia, Don Quijote o Cervantes? Don Quijote. De lo contrario de quien tendríamos esas esculturas-souvenirs de la Mancha sería de Cervantes. ¿A quién le importa hoy en día si Marcel Proust hablaba o no por teléfono, o que Dylan Thomas no se sostenía en pie gracias a las borracheras que se procuraba, o que Rimbaud y Verlaine eran pocos aseados e intimaban en su etapa de Bruselas o que las tristezas de la señora Woolf la condujeron al suicidio? Quedan por encima sus libros, ese testimonio que ha escapado de ellos, que ha fijado domicilio entre nosotros, no para cambiarnos la vida porque ello sería demasiada pretensión, sino para otorgarnos un poco de la felicidad de la que disponen.
Obras recomendadas
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Diálogos: Borges/Sábato, de Orlando Barone
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IIona llega con la lluvia, de Álvaro Mutis
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La conjura de los necios, de John Kennedy Toole
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Las ciudades invisibles, de Italo Calvino
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El rastro de tu sangre en la nieve, de Gabriel García Márquez;
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Pantaleón y las visitadoras y Los cuadernos de don Rigoberto, de Mario Vargas Llosa
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Un mundo para Julios, de Alfredo Bryce Echenique
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Rayuela, de Julio Cortázar
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Los pasos perdidos y La consagración de la primavera, de Alejo Carpentier
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El túnel y La resistencia, de Ernesto Sábato
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Residencia en la tierra, de Pablo Neruda
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La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne
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El proceso, de Franz Kafka
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El tambor de hojalata, de Günther Grass
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Homo Faber, de Max Frisch
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La guerra y la paz, de León Tolstoi
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Lolita, de Vladimir Nabokov
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Sartoris y Absalom, Absalom, de William Faulkner
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El viejo y el mar, Las nieves del Kilimanjaro y París era una fiesta, de Ernest Hemingway
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A sangre fría, de Truman Capote
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How to read and why?, de Harold Bloom
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El árbol de la ciencia, de Pío Baroja
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La tournée de Dios, de Enrique Jardiel Poncela
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Ocho palabreos y Lope de Aguirre, príncipe de la libertad, de Miguel Otero Silva
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Las lanzas coloradas y La visita en el tiempo, de Arturo Uslar Pietri
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Los Cuentos de Guillermo Meneses y Antonio Márquez Salas
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Guzmán, elipse de una ambición de poder, de Ramón Díaz Sánchez
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De poesía venezolana: J. A. Ramos Sucre, Vicente Gerbasi, Rafael Cadenas e Ida Gramcko
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Los mexicanos Carlos Fuentes, Octavio Paz y Alfonso Reyes me parecen, como ensayistas, los verbos más poderosos de la América española.
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A pesar de mis diferencias con Eduardo Galeano, leo todo lo que publica.
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De los escritores ingleses, Kipling, Wells, Wilde, Chesterton y Dickens. Orlando, Flush y los ensayos de Virginia Wolf.
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En cuanto a los historiadores modernos, puedo citar a Hugh Thomas, Paul Preston y Michael Walzer. La señora Edith Sitwell tiene magníficas obras entre las que destaca Fanfare pour Elisabeth.
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De la generación del 27 española, Lorca, Cernuda y el bueno de Miguel Hernández.
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En cuanto a la literatura venezolana actual, si de porvenir se trata y abjurando de todo carácter profético, estimo que los nombres de Federico Vegas (Amores y castigo, Falke), Edgardo Mondolfi Gudat (Los fantasmas del norte) y el ya sonoro de Rafael Arráiz Lucca (Almacén), contemplan un futuro memorable.
| comentarios (1) >> |
escrito por maritza, octubre 06, 2007
Eatoy haciendo un anàlisis sobre los maestros de la brevedad y en el aparece krispìn por su novedoso arte de narrar en cien palabras.lo recomiendo. ;
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